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En el Congreso y en el Senado se está hablando mucho de acuerdos, de pactos y de consensos parlamentarios. No obstante, tenemos experiencias pasadas que nos indican que hablar mucho de un asunto no implica que se resuelva satisfactoriamente.

Pero la diferencia es que los ciudadanos quieren una unidad de criterios, un acuerdo sobre las medidas de todo tipo que tienen que ver con la protección de las personas, el impulso de la economía y las garantías de funcionamiento del sistema sanitario. La sociedad quiere que se afronte la pandemia con una visión común y eficaz que resuelva los problemas.

Ana Pastor al compareciente Pepe Martínez Olmos: “Si tuviera que pactar con Vd. tendríamos el pacto firmado”.


Congreso: la primera piedra

Ana Pastor, ex ministra de sanidad y ex presidenta del Congreso, se lo dijo al compareciente Pepe Martínez Olmos: “Si tuviera que pactar con Vd. tendríamos el pacto firmado”. No vi la cara del compareciente al escuchar de una mujer con el prestigio de Ana Pastor tal piropo, si se me permite la expresión.

Y es que cuando Pastor habla de estar de acuerdo en el tratamiento y no en el diagnóstico, ya está diciendo mucho. El tratamiento es el acuerdo o pacto lo más amplio posible de las distintas fuerzas políticas. Y en el diagnóstico puede haber diferencias, que considero más ideológicas y de marca, que críticas para llegar a acuerdos.

Senado: oferta del PP y contraoferta del presidente


En el Senado compareció el presidente del Gobierno Pedro Sánchez y anunció su disposición a crear una Comisión de evaluación mixta Congreso-Senado que revise la actuación frente a la Covid-19. Era la contraoferta a la realizada por el PP en el mismo Senado.

En estos días, The Economist se hace eco del incremento en todos los países de la mortalidad por cualquier causa entre marzo y abril. En todos los que han sufrido el impacto de la Covid-19.

Entre los de mayor mortalidad, todos presentan datos que infravaloran entre un 60 y un 105% la mortalidad por Covid-19. Si se quiere ver cómo se ha actuado, no hay que olvidar el dato revelado en un análisis del mimso semanario económico.

Y es que el porcentaje de personas que aprueban la gestión de la crisis pandémica en cada país es proporcional al número de muertes. Esto es esperable, por otra parte.

En España el dato del análisis es que un 50% aprueba la gestión (entre algo bien y bien). Pero lo que indica que España, junto a Francia y algo menos que Reino Unido, tiene un descontento social que divide por dos a la sociedad.

Contexto social

Con este contexto de fondo, una comisión que revise cómo lo ha hecho España puede ser un hervidero de reproches de todos los lados. Pero si se hiciera de manera constructiva, como ha pedido expresamente el propio Pedro Sánchez, será una manera de afrontar mejor los retos que ya son inmediatos.

Es la forma de construir una mejor respuesta que ya debemos proporcionar ante los riesgos que siguen. Sí, hay que dejar a un lado la crispación, porque va a venir sola, sin que nadie se esfuerce mucho.

Porque si no hay un acuerdo sobre cómo debemos organizar la sanidad, el perjuicio no será una cuestión administrativa más, sino que tendrán cara y ojos: será personas.

Resulta interesante comprobar que los comparecientes a la Comisión para la reconstrucción proponen fórmulas similares. Y es que las buenas ideas en sanidad carecen de ideología, por mucho que se quiera trasladar lo contrario.
Primero el acuerdo con la Sanidad, y luego vendrá todo lo demás.