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La pandemia del coronavirus ha irrumpido como un tsunami en los sistemas sanitarios. La Covid-19 ha sometido a ‘examen’ a todas las estructuras del SNS. Muchas de las cuestiones y metodologías que hasta ahora se revelaban efectivas han mostrado cierta debilidad en esta situación. En el otro extremo, iniciativas infravaloradas, en el mejor casos, o rechazadas hasta ahora por las Administraciones han puesto en valor su utilidad en estos meses.

De esto último sabe, y mucho, la farmacia comunitaria. Desde su posición en primera línea de la atención sanitaria, no solo ha visto redobladas funciones que ya realizaba y que quedaban difuminadas en el día a día—como la resolución de síntomas menores en respuesta al cierre de los centros de salud— sino que ha añadido otras por la vía de la urgencia y la necesidad. Unas nuevas funciones que, al margen de su valor sanitario, han sido recibidas con los brazos abiertos por los pacientes, como quedó patente en los resultados de una reciente encuesta de GAD3 encargada por el CGCOF y Fedifar.

Por ello, la profesión farmacéutica lo tiene claro: la farmacia asistencial sale apuntalada de esta crisis “por la vía de los hechos”. Así lo corroboraron los líderes de las principales entidades de sector —COF, sociedades científicas, patronales, distribución e industria— que participaron en el debate virtual “La farmacia en el desconfinamiento” (disponible aquí) organizado el 26 de mayo por EG con el apoyo de Cofares y Cinfa, dentro del ciclo ‘Farmacia y sociedad’. Un cónclave con el que se daba continuidad a un primer encuentro (también virtual) celebrado el pasado 7 de abril, en el que ya se refrendó que esta crisis supondría “un antes y después” para la farmacia comunitaria. En esta nueva cita tocaba ya plantear ese “después”.

La soberanía del paciente

Jesús C. Gómez, presidente de Sefac, durante el debate.

“Los pacientes son soberanos. Son ellos los que han elegido el futuro de la farmacia. Habrá que ver qué político irresponsable echa para atrás lo que el paciente quiere. El pueblo ha legislado”, expuso en este encuentro Jesús C. Gómez, presidente de la Sociedad Española de Farmacia Familiar y Comunitaria (Sefac).

El presidente de esta sociedad aludía con estas palabras a actuaciones como la Atención Farmacéutica Domiciliaria (AFD) autorizadas en esta situación de urgencia y que cuentan —cara a una hipotética continuidad— con el beneplácito de la ciudadanía. Más de 850.000 personas de han beneficiado de ella en estos meses. “El futuro (de la farmacia) lo va a cambiar el paciente. Desde la profesión ya apostábamos por estas funciones antes de la crisis. La novedad radica en que ahora es el paciente quien las ha validado”, coincide en señalar Eduardo Pastor, presidente de Cofares. Su homólogo de Sefac insiste: “si el paciente quiere que el farmacéutico comunitario siga yendo a su domicilio, el farmacéutico comunitario seguirá yendo”.

atencion farmaceutica domiciliaria

Luis de Palacio, presidente de la patronal farmacéutica nacional FEFE y también interviniente en este debate, lo tiene claro: “las leyes dicen una cosa, y los tiempos otra”. Por ello, cree que ha llegado el momento de acometer cambios en las leyes generales básicas de afectación a la farmacia. Una actualización al escenario y  necesidades actuales que comparte Jordi de Dalmases, presidente del Colegio de Farmacéuticos de Barcelona. “Vienen épocas en los que la Administración deberá tomar medidas. La etapa post-Covid será de cambios estructurales y fuente de oportunidades. Aprovechemos que esos cambios vayan a favor de las farmacias”, apunta.

La ‘legislada’ AFD

De vuelta a la AFD, cabe recordar que la misma ha sido autorizada por las Administraciones en el marco de esta crisis y, en concreto, por el confinamiento domiciliario asociado al estado de alarma. ¿Qué ocurrirá en adelante? ¿Volverá al status quo? ¿O se refrendará?

Luis González, presidente del COF de Madrid.

Para responder a estas cuestiones, el sector vuelve a hacer gala del apoyo de los beneficiarios directos de este servicio. “Una de las satisfacciones de esta pandemia es comprobar cómo se ha asentado esta práctica, tanto en zonas rurales como urbanas, y el agradecimiento de los pacientes”, indica Luis González, presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid. Cabe señalar, como recordó este dirigente en el debate, que en esta región tanto Consejería de Sanidad como COF ya apostaban por la AFD en el proyecto de nueva Ley de Farmacia que no pudo salir adelante en la pasada legislatura. Aunque está previsto retomar este proyecto, para González “la AFD está de facto aprobada, nadie va a poder decir que no se puede prestar este servicio”.

Jordi de Dalmases, presidente del COF de Barcelona.

“El tiempo ha dado la razón; todos los problemas competenciales que se veían por terceros, los miedos políticos, etc., han quedado difuminados”, completa el presidente madrileño. Su homólogo de Barcelona también considera que, hasta ahora, esta práctica no había progresado “por una mal entendida guerra entre profesionales”, no por su utilidad. “Pero esta crisis ha puesto a cada uno en su sitio y ha demostrado que no hay suficientes manos”, opina De Dalmases. Incluso, de cara al futuro, el representante del COF de Barcelona recuerda que “viene una oleada de pacientes crónicos complejos y un nuevo escenario que abordar en la atención a residencias” en la que el papel del farmacéutico más allá de las paredes de la botica puede (debe) ser protagonista.

Protocolos… ¿Y remuneración?

Asimismo, desde la industria farmacéutica, como partner de la farmacia comunitaria, se anima a “avanzar sin miedo”, en palabras de Enrique Ordieres, presidente de Cinfa. Cabe recordar que el apoyo de esta compañía a la farmacia asistencial queda corroborado con su colaboración, desde su creación hace diez años, con el Foro de Atención Farmacéutica en Farmacia Comunitaria. “Vemos la AFD no solo positiva, sino necesaria. El que tiene que decidir es el paciente y está muy satisfecho con esta labor”, completa Ordieres.

Enrique Ordieres, presidente de Cinfa.

No obstante, con el apoyo del paciente no acaba el trabajo. Más allá de lo legal (no baladí), quedan flecos por apuntalar en este servicio. Uno de ellos es recordado por Sefac y hace referencia al establecimiento de “protocolos alineados y muldisciplinares con el resto de profesionales sanitarios”, recuerda su presidente. Otro hace referencia a la posible retribución (cobro) por su realización, lo cual sigue generando cierta controversia en el sector.

Mientras que para algunos representantes es un asunto a abordar una vez se haya asentado el servicio —“la retribución nunca será un obstáculo para desarrollar actuaciones nuevas”, cree De Dalmases”—, desde FEFE sí se muestran más contundentes. “No podemos consentir que solo se autorice hacer funciones a las farmacias si no se cobra por ellas. Cualquier actividad debe llevar aparejada la retribución. Quien lo haga gratis, le hace un flaco favor a la profesión”, considera Luis de Palacio.

Dispensación de DH a pacientes

Otra de las funciones autorizadas temporal y excepcionalmente en esta crisis ha sido la dispensación en farmacias de ciertos medicamentos hospitalarios, a fin de evitar las visitas de pacientes ambulatorios a estos centros. Unas visitas a estos centros especialmente desaconsejadas en época de pandemia.

Luis de Palacio, presidente de FEFE

Como ocurre con la AFD, la farmacia comunitaria vuelve a poner sobre la mesa la satisfacción de los pacientes con esta medida para ‘validar’ su mantenimiento futuro. “Creo que también va a haber un antes y un después con la dispensación de medicamentos DH tras esta crisis”, vaticina Luis González. Otros compañeros son explícitos: “¿Qué sentido tiene decirle a aquel paciente que ha recibido estos meses sus medicamentos en la farmacia de referencia que ahora debe volver a acudir al hospital a por renovaciones?”, cuestiona Dalmases. Para otros, el debate está al margen de crisis o momentos excepcionales. “Si el medicamento se lo administra el propio paciente en su domicilio, debe ser dispensado en las farmacias”, añade De Palacio.

Cabe recordar que el Ministerio autorizó esta posibilidad asociada al estado de alarma, pero eran las CC.AA las que decidían si hacer uso (o no) de ella. Solo 4 regiones han delegado la dispensación de medicamentos hospitalarios en las boticas, de la que se han beneficiado 7.000 pacientes (según datos del CGCOF). ¿Resta esta cifra opciones de que se implante esta medida en toda España y al margen de una situación de urgencia? “Duele mucho que en algunas regiones no se haya contado con las farmacias y da envidia sana allá donde sí se ha hecho. Respecto a Madrid, se lo volveremos a pedir al consejero”, adelanta el presidente del colegio regional.

Los hospitales han apostado por la telefarmacia y el envío directo de medicamentos a domicilios de pacientes externos.

“El mejor argumento que tenemos (para su extensión) es precisamente el ejemplo de lo hecho en este tiempo de crisis. Pese a la urgencia, la respuesta ha sido impecable. Si no ejercemos estos argumentos con suficiente vehemencia en las autonomías y en el Ministerio el riesgo de dejar pasar el tren es muy alto, porque en seguida se recuperan las inercias preexistentes. En ese sentido FEFE volverá a intentar que se atiendan estas demandas, y nos encantaría hacerlo junto con las principales instituciones nacionales que nos complementan, Sefac y el Consejo de COF”, indica Luis de Palacio.

Eduardo Pastor, presidente de Cofares.

En aquellas regiones donde no se ha hecho uso de la red de farmacias, los hospitales han potenciado la telefarmacia y, dentro de ella, el envío de medicamentos a los domicilios. Una práctica que genera las críticas de Jesus C. Gómez: “la telefarmacia desde un hospital es una irresponsabilidad y un riesgo”, opina. Por su parte, Eduardo Pastor, aunque cree que la farmacia comunitaria es el canal capacitado para dispensar estos medicamentos, sí apuesta porque desde todas las estructuras “se piense en el paciente y se busquen vías colaborativas”. Este sería. Por tanto, otro de los aspectos por definir de cara al futuro de la farmacia comunitaria en la etapa post-Covid.

El nuevo escenario para distribución e industria

Mucho se habla (merecidamente) del papel de las farmacias en esta crisis. Pero, en un modelo farmacéutico como el español, esta labor no puede entenderse, ni articularse, sin esos “colaboradores necesarios” que son la distribución y la industria. Dos agentes cuya labor “y tiempos de respuesta” en esta crisis también ha sido determinante. “No me sorprende lo que ha hecho el sector en esta pandemia porque estamos muy preparados para situaciones así”, opina el presidente de Cofares. “Hemos pasado de ser un sector esencial a un sector estratégico; hemos tenido abastecida a toda la sociedad”, completa.

Su homólogo de Cinfa, Enrique Ordieres, también resalta que “el modelo farmacéutico se ha sometido a una situación de estrés que ha superado con creces”. Ordieres cree que el sector se ha ‘merecido’ no seguir siendo objeto de pruebas de modelos de supuesta eficiencia en el futuro, como es el caso de la implantación de unas subastas nacionales de medicamentos que estaba en los planes gubernamentales antes de irrumpir esta crisis. “¿Cómo habría sido la accesibilidad y suministro de medicamentos en esta crisis con un modelo de licitación pública nacional?”, cuestiona. Para el presidente de Cinfa, “no se puede recortar al sector y luego pedir respuestas rápidas; se necesita estabilidad”. ¿Lecciones (a anotar) que deja una pandemia?