España se prepara para renovar los IPTs hacia un sistema ágil y eficiente

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En los próximos meses asistiremos al fin de los IPTs tras 11 años de aportación a la evaluación de medicamentos en España. Nadie duda de su contribución a establecer un poco de orden cuando se lanzaron, debido a las múltiples evaluaciones autonómicas y de otra índole que se realizaban en España.

Pero la inminente transformación de los Informes de Posicionamiento Terapéutico (IPT) en España está impulsada por la necesidad de adaptarse a nuevas regulaciones europeas y mejorar la eficacia de la evaluación del sistema sanitario. La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) y la Dirección General de Cartera Común y Farmacia están al frente de este cambio, motivado por la integración del Reglamento Europeo de Evaluación de Tecnologías Sanitarias que entrará en vigor en enero de 2025. Este reglamento afectará especialmente a medicamentos nuevos en oncología y terapias avanzadas.

Los IPT, establecidos hace once años, buscaban unificar evaluaciones para agilizar y homogeneizar la autorización y uso de medicamentos. Con el tiempo se vieron como una barrera para el acceso a la innovación y existe un acuerdo general de la necesidad de su revisión. La ya segura eliminación de los IPT y su sustitución responde a la necesidad de disponer de informes más integrados y eficientes en el sistema, tanto nacional como europeo. Se trata de una evolución hacia un modelo más coherente, ágil y participativo.

Sentencia

La herida de muerte en la concepción y mantenimiento de los IPTs de la forma actual ha sido una sentencia. La sentencia de la Audiencia Nacional que anuló el Plan de Consolidación de los IPT ha marcado un antes y un después, eliminando la evaluación económica de los informes y allanando el camino para una reformulación de estos documentos dentro de un nuevo marco normativo.

La colaboración de las comunidades autónomas será crucial en este nuevo sistema, asegurando que los informes incorporen perspectivas clínicas, sanitarias y económicas relevantes para toda España. Pero es preciso que la agilidad, versatilidad y participación de todas las partes sea un objetivo prioritario. El RD de Evaluación de Tecnologías Sanitarias es el primer gran reto legislativo en política farmacéutica que espera el sector. Dicho RD deberá definir, entre otras cosas, los nuevos informes para determinar el uso clínico de los nuevos medicamentos, asi como el diseño del proceso de su precio y financiación. Como cualquier proceso de toma de decisiones es preciso establecer un adecuado equilibrio entre la participación y la agilidad, evitando la parálisis o retraso en las decisiones de precio y financiación.