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Las elecciones autonómicas de País Vasco y Galicia volverán a coincidir tras haber designado nueva fecha para los comicios. Ambas, planteadas para el pasado 5 abril, quedaron pospuestas al no poderse celebrar los mismas con las debidas garantías de salud y el ejercicio del derecho al sufragio. La nueva cita con las urnas se producirá el próximo 12 de julio, “la fecha que tiene más certezas” según Feijóo. También apunta al mismo día Urkullu: el lehendakari augura así un menor incidencia de la pandemia en esta época.

Con las legislaturas muy cercanas a su fin y con la pandemia todavía presente, la intención de ambos mandatarios ha sido la misma, evitar la coincidencia con un rebrote. La siempre presente posibilidad de una segunda ola de la Covid-19 en suelo nacional condiciona así la celebración de las citadas elecciones, que deberán complementarse con protocolos específicos para garantizar la seguridad.

No obstante, tanto Galicia como País Vasco se han reservado la posibilidad de dar marcha atrás en caso de que la situación epidemiológica empeore. En este sentido, tanto Feijóo como Urkullu han subrayado en sus intervenciones la importancia y prioridad de la lucha contra la pandemia.

Situación favorable

El presidente de la Xunta ha remarcado que la nueva fecha es la menos insegura, ya que es mejor que los comicios tengan lugar “al inicio del verano que tras recibir miles de turistas de otras comunidades autónomas”. Además, Feijóo ha asegurado que la cita se celebrará “con todas las garantías de seguridad sanitaria”, mientras que también ha apelado a la responsabilidad en materia de salud en campaña electoral, aconsejando que se “disminuya la actividad”, reduciéndose el “número de personas que asisten a los actos”.

Su homólogo en el País Vasco, ha defendido que el escenario actual permite pensar en julio para la celebración de las elecciones. Después de haber superado la emergencia sanitaria, el lehendakari ha explicado que el informe de salud pública de la región avala la situación actual, en una fase de “vigilancia y control”. Desde Bildu y Podemos señalan la posibilidad de una alta abstención, mientras que Urkullu aboga por una sociedad civil concienciada de la importancia de la cita con las urnas.


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