El pasado mes de febrero, la Conselleria de Sanidad de la Comunidad Valenciana anunció que abriría una investigación por presuntas irregularidades en la gestión de los cribados de cáncer de mama en los años del gobierno del Botànic (PSPV, Compromís y Unides Podem). El conseller Marciano Gómez precisó entonces que había más de 150.000 mujeres pendientes de invitación al programa de prevención oncológica y retrasos en el inicio de tres o cuatro años. Este lunes, el titular de Sanidad ha cifrado en 167.083 las mujeres “sin invitar” al programa, así como tiempos medio de acceso “más de un mes por encima del plazo recomendado”, para lo que ha anunciado medidas como la adquisición de diez nuevos mamógrafos o un plan de choque “autolimitado en el tiempo” para agilizar el acceso.

El conseller de Sanidad valenciano ha enumerado, en su comparecencia en la Comisión de Sanidad de Les Corts, el listado de presuntas “irregularidades” detectadas en los informes encargados a los servicios de Inspección de la Generalitat, que revelan “datos explícitos y tajantes” sobre lo que, en opinión del actual responsable, es una “grave irresponsabilidad” y una “dejadez de funciones” por parte de la Dirección General de Salud Pública que precede a su Gobierno. “Hablamos de 167.083 mujeres a las que ni siquiera se les ha invitado y que quedaron excluidas de su derecho a participar en el programa”, ha señalado Gómez.

En concreto, los informes indicarían que, entre 2022 y 2023, se tendría que haber citado a 846.958 mujeres de la Comunidad Valenciana, dentro del rango de edad de 45 a 69 años, de las que ‘sólo’ se habría invitado a 679.875. De modo que no se citó a 167.083 mujeres que debían haberse realizado esta exploración, lo que significa que un 24,57 por ciento de la población diana “simplemente no fue invitada”. Además, ha destacado que la cobertura en este periodo únicamente alcanzó al 54,81 por ciento de la población elegible, cuando el objetivo mínimo de mujeres que acepten realizarse la mamografía preventiva es del 85 por ciento. “A una de cada cuatro no se las invitó, y de las que sí, bien por decisión propia o por fallos en el mecanismo del modelo de circuito, la mitad no asistieron”, ha lamentado Gómez.

En este sentido, el conseller ha apuntado, entre otras cuestiones, a las “graves deficiencias funcionales y de seguridad” de los sistemas de información del programa como algunos de los responsables de su funcionamiento deficiente. Según ha recalcado, esto se tradujo en dificultades y retrasos en la derivación de los casos sospechosos a los hospitales valencianos. “En muchas ocasiones, en pleno siglo XXI, el envío llegaba a realizarse en papeles a través de valija, lo que significaba un retraso inaceptable para este tipo de situaciones”, ha explicado Gómez.

El conseller también ha aportado datos relativos al tiempo medio de acceso a un tratamiento en el caso de diagnóstico de cáncer de mama. Así, ha mencionado que el intervalo óptimo entre un diagnóstico positivo y el inicio del tratamiento se sitúa entre seis y ocho semanas. Sin embargo, en el periodo analizado, entre 2022 y 2023, el intervalo de tiempo medio desde que se detecta el cáncer hasta que se cita a la paciente para tratamiento es de 12,85 semanas. “Es decir, casi un cuarenta por ciento más que el recomendado”, algo que, en opinión de Gómez, “es sencillamente vergonzoso e impropio de un programa que lo que busca es detectar la enfermedad y tratarla en el menor tiempo posible”.

En cuanto a los retrasos acumulados bianualmente, puesto que se recomienda una mamografía de cribado cada dos años, los informes indicarían que una mujer, que a lo largo de su vida debería participar en diez rondas (a lo largo de 20 años), con este sistema “ineficiente” podría perder hasta cuatro rondas o más por los retrasos acumulados, a pesar de estar citada. “Todo ello, dada la ausencia de integración, la falta de interoperabilidad, la ausencia de sistemas informáticos y la falta de recursos”, ha aclarado el conseller sobre una situación que ha calificado de “intolerable”.

Reactivación del programa

Una vez detectadas esas “irregularidades”, Marciano Gómez ha garantizado que su departamento ha puesto en marcha iniciativas para la “reactivación del programa que se merecen las valencianas”. Entre las soluciones propuestas por la actual Conselleria de Sanidad está la elaboración de un plan de choque “autolimitado en el tiempo” que ponga a disposición de las pacientes “todos los todos los recursos para agilizar la solución a esta grave situación”. Ante las acusaciones de privatización por parte de la oposición, el conseller ha asegurado que la idea es que “absolutamente todos” los programas de ‘screening’ de cáncer de mama se realicen en la sanidad pública. “Cuando los desatasquemos, lo haremos”, ha garantizado.

Por otra parte, se han iniciado los trámites para que las Unidades de Prevención de Cáncer de Mama (UPCM) pasen a depender orgánica y funcionalmente de los departamentos de salud, de manera que la gestión y ejecución del programa sea desarrollado por los mismos, a través de los servicios de radiodiagnóstico de los hospitales en los que se integran, ya que en los últimos años se habría detectado una “discordancia orgánica y funcional” en el cribado de cáncer de mama, derivada de las “discrepancias” entre los departamentos de Salud Pública y Asistencia Sanitaria.

La Conselleria destinará tres millones de euros para adquirir diez nuevos mamógrafos, que sustituirán a los equipos “obsoletos” en las Unidades de Prevención de Cáncer de Mama, una de las deficiencias que habrían detectado los servicios de Inspección de la Generalitat. El departamento también prevé introducir la inteligencia artificial para agilizar los procesos, con cuatro proyectos pilotos en la Comunitat Valenciana: dos en Valencia, en los hospitales Clínico y La Fe; uno en Alicante, en el hospital Doctor Balmis y uno en Castellón, en el hospital General. “actualmente, estamos ajustando los algoritmos”, ha explicado Gómez sobre una iniciativa que comenzaría a introducirse en verano.


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