Casi un 20 por ciento de la población sufre síntomas digestivos como pirosis, que es la sensación de quemazón que surge en el estómago o en el bajo tórax y que puede irradiarse en sentido ascendente hasta el cuello, y ardor y dolor epigástrico, que es la sensación de malestar y acidez en la boca del estómago o en el centro del pecho. Estos pacientes sufren de un problema de reflujo y dispepsia, que es un cuadro clínico compuesto por un conjunto de síntomas continuos o intermitentes, referidos por el paciente como dolor, malestar o incomodidad tipo pesadez o plenitud en el hueco del estómago, que pueden o no empeorar al comer. La mayoría de estos pacientes normalmente presentan una endoscopia negativa, es decir no muestran lesiones esófago-gastroduodenales, pero los síntomas que presentan comprometen la calidad de vida de los pacientes.

“Aunque son pacientes con una clínica moderada, porque no tienen patologías graves, con estos síntomas no pueden hacer una vida normal”, explica a EG el Dr. Javier Santos jefe clínico de gastroenterología y páncreas del Hospital del Valle de Hebrón de Barcelona y director del grupo de investigación del CIBERehd del mismo hospital.

Javier Santos jefe del servicio de gastroenterología y páncreas del Hospital del Valle de Hebrón de Barcelona y director del grupo de investigación del CIBERehd.

Ahora un estudio que compara omeprazol y un producto sanitario elaborado con componentes naturales arroja resultados no inferiores a los conseguidos por omeprazol para el tratamiento del reflujo y la dispepsia dolorosa. Basado en sustancias 100% naturales y biodegradables, este producto sanitario, contiene Poliprotect, que es un complejo molecular patentado a base de polisacáridos de Aloe vera, Malva sylvestris y Althaea Officinalis junto a minerales y flavonoides. Este producto terapéutico demostró su eficacia para reducir los síntomas de la pirosis, el dolor y ardor epigástrico, de manera similar al omeprazol, desde el primer día de tratamiento, eficacia que se mantuvo cuando se pasó de un tratamiento controlado a un tratamiento a demanda. Además, dicho producto mostró también una elevada seguridad sin influir en la microbiota intestinal, mientras que los pacientes que tomaban IBP sí sufrieron un aumento significativo de flora bacteriana disbiótica. “Estas bacterias viven en la boca son potencialmente agresivas y son las que normalmente colonizan el intestino y pueden llegar a cambiar el pH del ácido estomacal y producir síntomas molestos”, explica el experto.

Por otra parte, el uso del producto sanitario a base de sustancias naturales redujo significativamente el uso de antiácidos de rescate, en comparación con los pacientes que tomaban omeprazol, que tenían que usarlos en muchas más ocasiones para mitigar los síntomas. Durante el estudio también se observó que la administración de este producto terapéutico a base del complejo molecular según necesidad contrarrestó el previsible empeoramiento de los síntomas (efecto rebote) tras la suspensión del tratamiento con el inhibidor de bomba de protones.

El estudio se llevó a cabo sobre 275 pacientes que venían de 13 centros hospitalarios italianos y se realizó entre octubre de 2017 y septiembre de 2021 y fue publicado en la revista The American Journal of Gastroenterlogy a mediados de 2023.

Por otro lado, y, a pesar de tener un mecanismo de acción más amplio, este producto a base de sustancias naturales puede ser considerado también como un agente protector de la mucosa (MPA), ya que, a diferencia del omeprazol, que alivia los síntomas del reflujo y el dolor bloqueando la secreción de ácido, el producto terapéutico integra y potencia el papel defensivo de la mucosa gástrica y esofágica. “Al ser una complejo cuya composición contiene flavonoides y otros componentes naturales, forman una película protectora, como si mimetizara el moco del esófago y del estómago con lo que evita los efectos negativos del ácido estomacal e incluso de la bilis”, explica Santos.

Contar con una alternativa terapéutica más sostenible, permite al médico o al farmacéutico aconsejar un producto que se ha confirmado que es biodegradable, no inferior al omeprazol, y que se puede tomar el tiempo requerido por el paciente con total seguridad. Asimismo, hablamos de la “ecología de la prescripción”. Además, se puede administrar en población como los niños o las mujeres embarazadas. Pero lo más importante es que “funciona, porque los pacientes notan una clara mejoría y esa es la clave”, concluye Santos.


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