Trabajar con exigencia y pasión por el paciente

Por María Rio, vicepresidenta y directora general de Gilead España

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Por María Rio, vicepresidenta y directora general de Gilead España.

Se han cumplido dos años desde que un desconocido virus apareciera en nuestras vidas y nos obligara a replantearnos nuestra forma de vivir, de relacionarnos, de trabajar… Eso significa que cualquier análisis que hagamos sobre 2022 seguirá marcado por este trascendental hecho.

No obstante, también han ocurrido muchas cosas que nos empujan a ser optimistas y a valorar también todo lo que hemos aprendido en este tiempo. En primer lugar, el valor de la sanidad contemplada globalmente: así los médicos y el resto del personal sanitario que han estado en primera línea, dando verdaderamente sentido a su vocación y siendo la respuesta esperanzada en los momentos de mayor incertidumbre.

No menos importante ha sido la respuesta de los investigadores y de la industria farmacéutica que ha sido capaz de desarrollar tratamientos y vacunas seguras y eficaces casi de forma inmediata a la vez que no ha dejado de atender al resto de los pacientes crónicos que demandaban sus tratamientos.

Desde Gilead estamos muy orgullosos de haber tenido un papel muy importante en la lucha contra esta pandemia. Gracias a los más de 30 años de experiencia en virología, fuimos capaces de desarrollar y poner a disposición de los pacientes con COVID-19 el primer tratamiento específico para esta enfermedad en tiempo récord. Hicimos posible lo que parecía imposible, y hoy, dos años y seis olas después, la evidencia generada nos confirma que Remdesivir se ha convertido en una herramienta fundamental para tratar a los pacientes con COVID, y ofrecer seguridad a los médicos, así como aliviar la presión del sistema sanitario.

De igual forma, disponer de vacunas seguras y eficaces, una sociedad concienciada con la necesidad de vacunarse, así como un sólido arsenal terapéutico resistente a las distintas variantes para aquellos que sufran la enfermedad, nos está ayudando a dejar atrás esta pandemia.

“La evidencia nos confirma que Remdesivir se ha convertido en una herramienta fundamental para tratar a los pacientes con COVID, y ofrecer seguridad a los médicos, así como aliviar la presión del sistema sanitario”

El enorme impacto que ha tenido esta pandemia no debe distraernos de las consecuencias que esta situación está teniendo en otros campos del sistema sanitario y que cobrarán más importancia en un futuro inmediato.

En este sentido es importante considerar el retraso que se ha ido acumulando en los diagnósticos. La saturación del sistema sanitario, en especial en las primeras olas, hizo que muchas consultas, pruebas e intervenciones se retrasasen o, incluso, fuesen canceladas. Esto ha generado una lógica preocupación tanto en los pacientes como en los médicos y gestores sanitarios, ya que hay áreas como el VIH o la hepatitis C, donde hemos visto una importante reducción de los nuevos diagnósticos con las serias implicaciones que esto tiene, no sólo para la salud de los pacientes, sino para el control de estas infecciones.

Este retraso es más importante aún si cabe en los pacientes de cáncer, donde cada día cuenta. Aún así, es importante destacar que nuestro país ocupa una posición privilegiada en el tratamiento del cáncer, tanto a nivel de práctica clínica asistencial, con excelentes profesionales, como a nivel de investigación, con una gran actividad en ensayos clínicos. Nuestros pacientes deben tener la posibilidad de ser tratados con los mejores fármacos disponibles, y, aunque es cierto que existe cierto retraso en su aprobación y disponibilidad con respecto a países de nuestro entorno, no es menos verdad que, la optimización de herramientas como Revalmed o iniciativas anunciadas por el Ministerio de Sanidad, como la creación de un procedimiento de evaluación acelerada para fármacos oncológicos, podrían ser de gran ayuda.

“La saturación del sistema sanitario, en especial en las primeras olas, hizo que muchas consultas, pruebas e intervenciones se retrasasen o, incluso, fuesen canceladas. Esto ha generado que haya una importante reducción de los nuevos diagnósticos con las serias implicaciones en áreas como el VIH o la hepatitis C”

En otro orden de cosas, hemos de contemplar la llegada de los fondos Next Generation a través del PERTE de Salud de Vanguardia como un motivo de esperanza ya que nos abren posibilidades para seguir construyendo un sistema más fuerte y adaptado a las nuevas necesidades de los pacientes. En este sentido, pueden suponer una oportunidad histórica para reforzar la competitividad de un sector estratégico para nuestro país y consolidar el liderazgo que ostentamos en el campo de la investigación clínica.

Esta posición, que se ha visto consolidada durante la pandemia con un gran protagonismo español en los ensayos clínicos para el desarrollo de los tratamientos y vacunas para el COVID-19, debería servirnos para ofrecer las mejores condiciones con las que seguir atrayendo investigación a nuestro país. De esta forma, podríamos convertirnos en uno de los principales motores de la investigación en Europa.

“Los Fondos Next Generation pueden suponer una oportunidad histórica para reforzar la competitividad de un sector estratégico para nuestro país y consolidar el liderazgo que ostentamos en el campo de la investigación clínica”

Sin duda, se abre ante nosotros un año apasionante y lleno de retos en el que nuestra prioridad será, una vez más, trabajar con la mayor pasión y exigencia para tratar de seguir transformando la vida de los pacientes que más lo necesitan; los que sufren las enfermedades más graves.


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