La diferencia está en la equidad, por Matilde Sánchez Reyes

Por Matilde Sánchez Reyes, presidenta de la Federación de Distribuidores Farmacéuticos (Fedifar)

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El objetivo prioritario de los mayoristas farmacéuticos asociados a la Federación de Distribuidores Farmacéuticos (FEDIFAR) es garantizar que todas y cada una de las más de 22.000 oficinas de farmacia ubicadas en nuestro país accedan, en igualdad de condiciones, a todos los medicamentos comercializados, con independencia de su ubicación y capacidad de compra, así como del precio y rotación de los fármacos y productos sanitarios. Es de esta forma como se asegura una de las fortalezas de nuestro sistema sanitario: que toda la población tenga idéntico acceso a todas las especialidades farmacéuticas disponibles en condiciones de calidad y seguridad. Esta fue la razón de ser con la que empezaron a desarrollar su actividad en España hace más de un siglo las primeras empresas de distribución farmacéutica de gama completa, una aspiración que ha perdurado en el tiempo y que seguirá siendo el principal propósito a cumplir en este año que ahora iniciamos.


De cara a continuar ofreciendo un servicio que es esencial para los ciudadanos, 2023 será un año muy importante para los distribuidores farmacéuticos de gama completa debido a dos reformas legislativas que están en marcha: a nivel nacional la de la Ley de Garantías y Uso Racional de los Medicamentos y Productos Sanitarios; en el ámbito europeo, la Revisión de la Legislación Farmacéutica de la UE. Se trata de dos modificaciones tendentes a mejorar y modernizar normativas claves para un sector en el que cada vez más se evidencian las diferencias entre los distintos tipos de operadores que concurren entorno a la distribución de medicamentos y productos sanitarios.


El ‘modelo solidario de distribución’ que llevan a cabo los mayoristas farmacéuticos de gama completa –consistente en detraer el beneficio en el suministro de los productos caros y de alta rotación para financiar el de los baratos y de baja rotación, al tiempo que se emplean los ingresos del servicio que se presta a las farmacias ubicadas en los núcleos urbanos para costear el de aquellas radicadas en poblaciones remotas– es el que permite garantizar la equidad en el acceso de los ciudadanos a los medicamentos. Es una actividad completamente diferente a la que realizan otros operadores presentes en el mercado que, si bien también han obtenido licencia de distribuidores, limitan sus existencias a un número muy concreto de especialidades o productos; prestan servicios logísticos únicamente en determinadas áreas y para determinados proveedores… Equidad y priorizar el servicio a la población por encima de cualquier otro interés es lo que marca la diferencia.


Por ese motivo, parece lógico que actividades tan diferentes, reguladas en la actualidad a nivel nacional y europeo por una misma licencia, deban diferenciarse administrativamente para poder ofrecer la protección necesaria a una labor con las características, riesgos y obligaciones que le son inherentes a la distribución de gama completa. Se trata de una anomalía sobre la que siempre han alertado tanto FEDIFAR como la patronal europea de la distribución farmacéutica GIRP que, este año, con las puertas que se abren con la reforma de la Ley de Garantías y con la revisión la Legislación Farmacéutica Europea, puede ser por fin subsanada.


Esta diferenciación facilitaría seguir prestando un servicio que garantiza la equidad en el acceso al medicamento, al tiempo que podría servir para asegurar el derecho de los mayoristas farmacéuticos de gama completa a ser suministrados en cantidad suficiente por los laboratorios para poder abastecer de manera continuada y adecuada a las oficinas de farmacia, dándoles prioridad en el suministro de medicamentos con problemas de disponibilidad. Y es que, por su posición en la cadena de suministro y su proximidad a las oficinas de farmacia, la distribución farmacéutica de gama completa es la herramienta más eficaz para gestionar los problemas de escasez, al contar con protocolos para hacer llegar los medicamentos de la manera más equitativa a la población.


Por tanto, la necesidad de establecer en la regulación licencias diferenciadas no es una cuestión baladí, tal y como se pudo constatar durante la pandemia. En ese periodo tan complicado para nuestras vidas, la distribución farmacéutica de gama completa demostró ser una pieza clave en el engranaje de la cadena del medicamento, poniendo desde el primer momento sus stocks de seguridad a disposición de las autoridades; gestionando los mismos para evitar problemas de abastecimiento y así garantizar el suministro de medicamentos y productos sanitarios; participando en la logística de distribución de la vacuna; accediendo a mercados inestables y especulativos para abastecer a la población de material de protección contra la COVID-19, de test de autodiagnóstico de antígenos… Acciones que en ocasiones se vieron dificultadas, precisamente, por no existir una diferenciación de autorizaciones que evitasen prácticas especulativas por parte de algunos operadores.


FEDIFAR arranca con ilusión un 2023 en el que trabajaremos para que esta reivindicación sea recogida en las reformas normativas y sirva para reforzar las bases sobre las que desempeña su labor un pilar de nuestro sistema sanitario: la distribución farmacéutica de gama completa. Sabemos que las autoridades sanitarias de nuestro país y las comunitarias son conscientes del papel fundamental que juega el sector y confiamos en que sean sensibles a nuestras demandas.