Premios BiC
Carlos B. Rodríguez Madrid | viernes, 18 de noviembre de 2016 h |

“En el Sistema Nacional de Salud se habla mucho de innovación farmacológica, pero el mundo que espera a nivel tecnológico va a ser la revolución del sistema sanitario”. Así lo cree el secretario general de Sanidad, Javier Castrodeza, encargado de clausurar el VIII Acto Anual de la Fundación Tecnología y Salud, celebrado la semana pasada en el campus central de la Agencia Estatal Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ubicado en Madrid. El encuentro que sirvió para poner de manifiesto las bondades, y también las necesidades, de un sector clave para el progreso científico y tecnológico, para la productividad y que emplea a 23.000 personas en España.

Entre los objetivos del Ministerio está el impulsar la comunicación de estos mensajes y profundizar en campos concretos de actuación. En su opinión, España debe trabajar seriamente en disponer de organismos notificados que faciliten el sello de credibilidad de cada nuevo producto que entre en el mercado. Asimismo, cree necesario empezar a plantearse la certificación y auditoría de ‘wereables’ y aplicaciones para dispositivos móviles o cómo la revolución que ofrece la tecnología sanitaria (desde un microchip hasta un exoesqueleto) puede llevar a revisar las plantillas en los hospitales. Probablemente, según el secretario general de Sanidad, el futuro pase por “compartir bata y puesto de trabajo” con tecnólogos, biotecnólogos e ingenieros, que ofrecerán soluciones nuevas a las necesidades asistenciales.

Pero el vínculo entre la tecnología y la sostenibilidad es inevitable. Durante años el sistema ha trabajado por la sostenibilidad. Castrodeza asegura que se han hecho esfuerzos, al tiempo que reconoce que se han identificado “limitaciones”. A ellas se refirió María Luz López-Carrasco. La presidenta de Fenin hizo referencia a la importancia de enfocar correctamente la inversión de los recursos disponibles.

“Tiene sentido —dijo—mantener la velocidad de renovación de tecnología en nuestros hospitales y centros de salud. Además de mejorar la calidad de la eficiencia y humanizar la asistencia hay criterios de seguridad que son imprescindibles de cumplir”. Por ello, consideró que el gobierno y las comunidades autónomas tienen que ser conscientes de que “el sector arrastra una situación clara de obsolescencia” que debe concretarse en planes y presupuesto de inversión en equipamiento tecnológico-sanitario y en su actualización y adecuado mantenimiento.

Ejemplos de excelencia

Además de aliado para la sostenibilidad, José Luis Gómez, presidente de la Fundación Tecnología y Salud, trasladó el compromiso del sector para preservar la salud y la calidad de vida de los pacientes así como por divulgar el valor social de la tecnología sanitaria. Dentro de este último ámbito se enmarcan los premios anuales que esta institución concede a aquellas iniciativas, actuaciones y trayectorias de excelencia que llevan a cabo profesionales, instituciones, asociaciones de pacientes, medios de comunicación y emprendedores en el ámbito de la tecnología sanitaria .

El profesor José Palacios Carvajal, el Parque Tecnológico de la Salud de Granada, el Grupo Español de Pacientes con Cáncer (Gepac), el grupo de comunicación Wecare-u y los programas Paciente Activo-Paziente Bizia de Osakidetza y Control de Pacientes de Alto Riesgo (COPCAR) han sido reconocidos con estos octavos premios, que si algo dejaron a su paso fueron testimonios concretos del valor de la tecnología sanitaria. Ana María Guerrero, vicepresidenta adjunta del CSIC, destacó cómo el área de Biomedicina obtiene unas cifras de retorno del 24 por ciento en los programas internacionales de apoyo a l investigación y desarrollo.

Pero si alguien dejó claro el dilema al que se enfrenta la innovación al servicio del paciente, ése fue el director médico del Hospital la Arruzafa. Juan Manuel Laborda impartió una conferencia para dar a conocer los detalles del primer ojo biónico del mundo que él mismo ha implantado para devolver la visión a una paciente invidente durante casi 30 años. La operación fue todo un éxito. Su coste: 200.000 euros. En España, unos 400 pacientes podrían beneficiarse de este procedimiento, que ya está aprobado en varios países pero no aquí.

Premio a una labor de impulso a la tecnología

“La salud es un estado transitorio entre dos épocas de enfermedad y que, además, no presagia nada bueno”. Una de las frases con las que pasó a la historia Winston Churchill inspiró el discurso de agradecimiento de Santiago de Quiroga, presidente editor de Wecare-u, tras recibir de manos de Jaime Vives, tesorero de la Fundación Tecnología y Salud, el reconocimiento otorgado al grupo de comunicación por su labor de divulgación en 2016. Afortunadamente, dijo él, “ahí está la tecnología sanitaria para mejorar las cosas”.

De Quiroga expuso por qué esta tecnología ha sido y es objeto de tratamiento de Wecare-u: es parte vital de la medicina, aumenta la productividad y reduce los costes. “Somos conscientes de que un centro sanitario o un quirófano equivalen en complejidad a la tecnología necesaria para poner un satélite en órbita. Es importante que deje de percibirse como un gasto y que sea percibida más como una inversión”, apuntó.

También tuvo palabras para el resto de galardonados, entre ellos médicos especialistas, un centro de investigación, otro de asistencia sanitaria a nivel autonómico y un grupo de pacientes… Todo ello bajo el auspicio de representantes de la Administración. “Todos estos colectivos son el centro de nuestra atención mediática. Forman parte de este sector variado, tan productivo como innovador” —aseguró De Quiroga—. En Wecare-u vamos a seguir impulsando las tecnologías sanitarias intentando que cada uno tenga su cuota de voz y sea escuchado y conocido”.