Restablecer la circulación después de un ictus isquémico es clave para preservar la función del área del cerebro afectada y conseguir que los pacientes se recuperen con las menores secuelas posibles. Un estudio coordinado por investigadores del Hospital Clínic-IDIBAPS y publicado en la revista JAMA demuestra que la administración de Actelyse (alteplasa) de Boehringer Ingelheim, después de la intervención para atrapar el trombo mejora el pronóstico de los pacientes de forma significativa. Este trabajo supondrá un cambio de paradigma en el tratamiento del ictus isquémico.

El encargado de diseñar y coordinar el estudio ha sido, Ángel Chamorro, jefe de la Unidad de Enfermedades Vasculares Cerebrales y del grupo de investigación enfermedades cerebrovasculares del IDIBAPS.

El ictus isquémico, que se produce cuando se obstruye un vaso sanguíneo que lleva la sangre al cerebro, representa el 85 por ciento de los casos de ictus. Cuando la sangre no llega de forma adecuada, la función de la parte del cerebro afectada puede quedar alterada de forma transitoria o permanente.

Durante las primeras horas del ictus actuar rápido es clave ya que, en promedio, cada minuto que pasa mueren dos millones de neuronas. Por ello, los tratamientos que permiten recuperar el flujo sanguíneo deben utilizarse hasta 24 horas después del ictus.

Restablecer la circulación, la clave en un ictus isquémico

La trombectomía mecánica es un tipo de tratamiento que consiste en la introducción de un catéter por la arteria femoral a través del cual se hace avanzar un stent hasta la arteria obstruida con el objetivo de capturar, entre las mallas del stent, el trombo y extraerlo después de la circulación. Se trata de un procedimiento de elevada complejidad que sólo se realiza en hospitales terciarios con profesionales altamente cualificados.

«En cerca de un 80 por ciento de los casos conseguimos que la sangre vuelva a circular con normalidad, pero hemos observado que a los tres meses el porcentaje de personas que están completamente libres de secuelas es del 27 por ciento «, explica Ángel Chamorro

«Somos mucho más eficaces restableciendo la normalidad de la circulación respecto a la eficacia clínica que observamos”

Ángel Chamorro, jefe del grupo de investigación enfermedades cerebrovasculares del IDIBAPS

Esta diferencia de porcentajes evidencia que el tejido del cerebro cercano a la formación del trombo va a morir, aunque la sangre vuelva a circular con aparente normalidad.

Lo que se plantea en el estudio es que, aunque la arteria principal esté abierta, existe afectación a nivel de la microcirculación cerebral. «Esta microcirculación queda obstruida, es como si abriéramos una autopista pero mantuviéramos cerradas las salidas», apunta Chamorro.

Tratar lo que no se ve

La microcirculación queda por debajo del nivel diagnóstico de la arteriografía cerebral que se utiliza para ver la reperfusión después de la trombectomía mecánica. Para restablecerla, los investigadores se plantearon la administración de un fármaco fibrinolítico (Actelyse), que potencia la disolución de los trombos y ayuda a restablecer el flujo sanguíneo, después de la realización de la trombectomía. 

“Con esta aproximación, tratamos lo que no vemos pero que sabemos que está ahí”

Arturo Renú, responsable del ensayo en el Hospital Clínic

En el estudio han participado 121 pacientes atendidos en los centros terciarios de ictus en Cataluña. A un grupo de pacientes se les administró el tratamiento fibrinolítico (r-tPA) después de la trombectomía mecánica y al otro grupo, placebo después de realizar el mismo procedimiento.

Los resultados del análisis demuestran que, administrando este tratamiento, se aumentan hasta un 59 por ciento las posibilidades de que el paciente obtenga una recuperación excelente y sin secuelas a los tres meses del procedimiento

“Estamos dando un fármaco que se solía dar antes de la realización del tratamiento, después. Así, primero restablecemos la circulación en la arteria principal y después damos el fármaco, que es eficaz deshaciendo los trombos más pequeños”, señala Renudo.

El estudio ha contado con la financiación obtenida a través de La Marató de TV3 del año 2016, dedicada al ictus y las lesiones medulares y cerebrales traumáticas, y han participado todos los hospitales terciarios de Cataluña dedicado a la atención del ictus: los hospitales Clínic, Germans Trias i Pujol, Josep Trueta de Gerona, Bellvitge, Sant Pau, Hospital del Mar y Vall d’Hebron.


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