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Expertos reunidos en el V Simposio de Biopsia Líquida exponen los retos pendientes para aplicar esta técnica

Santiago de Compostela se ha convertido en la Catedral de la Oncología de Precisión con el V Simposio de Biopsia Líquida. Una cita que ha congregado a oncólogos de las distintas comunidades autónomas. El coordinador científico de este encuentro, Rafael López, destacó la necesidad de vertebrar un plan nacional de biomarcadores, dotado de financiación centralizada dirigida a la aplicación clínica y a garantizar el futuro de la investigación en este ámbito.

Una demanda que no es nueva para la comunidad científica y que trata de dar respuesta a uno de los principales retos en el campo de la oncología. “Lograr la implementación real de la utilización de la biopsia líquida en España”, incidió López. De hecho, advierten que se desconoce a día de hoy el porcentaje de utilización de la biopsia líquida en las distintas comunidades autónomas. Aunque, advirtieron, es bajo.

Tras más de diez años trabajando en investigación en biopsia líquida, “pensamos que es una herramienta fundamental para la oncología de presente y de futuro”, explicó.

Como argumentó el organizador del encuentro, en oncología se va a utilizar la biopsia clásica con técnicas modernas para los tratamientos iniciales, pero para los más avanzados, es necesario monitorizar el tumor para poder poner el tratamiento. “Estamos empezando a determinar qué pacientes necesitan tratamiento, es decir, la enfermedad mínima residual”. En un futuro, se podrá conseguir el diagnóstico precoz, aunque todavía es pronto. A juicio de López, “todos tenemos que aportar, pero tenemos que ser audaces”. En esta línea, Laura Muinelo, del grupo Oncomet, aseguró que es una prioridad avanzar en las técnicas que se van a utilizar en biopsia líquida. Monitorizar estas herramientas se alza como un desafío en la práctica clínica. El futuro está claro. Para Muinelo, en los próximos años se irán desarrollando nuevos test que permitan avanzar en un diagnóstico más temprano de la enfermedad, una monitorización más precisa, y un tratamiento personalizado, dirigidos a las características del tumor.

Por su parte, Xosé Bustelo, presidente de Aseica, recordó que hace unos años la biopsia líquida se alzaba como un desafío. “Ahora existen ya tecnologías muy robustas”. Tanto la detección de células tumorales circulantes o fragmentos de DNA son fiscalizables en el tiempo y en el espacio. “Estamos ya a las puertas de que se implementen en la práctica clínica”.

En su opinión, en los últimos años, se ha dado un explosión tecnológica, algo que, puede crear un problema de estandarización. “Hay iniciativas cooperativas en otros países que abordan este tipo de retos”. La necesidad de unificar los criterios es otro de los retos por delante. De hecho, para Bustelo es necesario que este tipo de técnicas, que implican una inversión importante y un equipamiento, se deberían organizar en torno a unidades de referencia. “Sería importante que este tipo de diagnóstico estuviera centralizado en España”.

La investigación

En materia de investigación, Bustelo añade que todavía existen pocos ensayos clínicos. “Sabemos los beneficios que ofrece la biopsia líquida, pero falta mucho para conocer el potencial de la biopsia líquida en la práctica clínica”, apuntó el presidente de ASeica. Además, “falta que la biopsia líquida se incorpore de forma natural a los ensayos clínicos”.

Ante este escenario, Aseica advierte que España necesita apostar por la medicina personalizada. “Es importante apostar a nivel de futuro por la información genética de los pacientes para avanzar en diagnóstico y tratamiento”. Los oncólogos coinciden en que en España este tipo de nuevas tecnologías surgen del esfuerzo personal de los investigadores clínicos. Algo que para Bustelo “ el país no se puede permitir”. La inversión por tanto además de económica es clara: el fomento de ensayos clínicos de la mano de los propios investigadores (académicos) se alza como fundamental.

Por último, Álvaro Rodríguez-Lescure, presidente de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), recordó las cifras del cáncer a nivel mundial, donde en España, los casos incidentes representan cerca de los 230.000 por año, con una previsión de 315.000 casos nuevos por año para 2035. “El cáncer incide en la calidad de vida y sobre la vida de las personas”, apuntó. Ante esto, “no se puede ver la investigación como un gasto, sino como una inversión”. Para Rodríguez-Lescure esto es una prioridad como país. “Supone una manera de proveer una mejor asistencia. Los centros donde se investiga más repercuten en mayor o menor medida en los pacientes que se atienden y en la sociedad y el futuro”. De este modo, los oncólgoos exigen incorporar al investigador en las plantillas. “Esto no es una opción exótica, tiene que ser una parte sistemática en la organización de un país”.