El Gobierno de Reino Unido ha presentado una propuesta de Estrategia para el sector de life science a diez años vista. En esta, se exponen siete propuestas con el objetivo final de mejorar el ecosistema de investigación del país de tal manera que repercuta positivamente en los pacientes.

Este plan se ha desarrollado conjuntamente con empresas y expertos de este sector, y plantea el objetivo de actuar en base a un abordaje similar al que se ha seguido para dar respuesta a la COVID-19; es decir, acelerar los procesos para aquellas enfermedades con más prevalencia y gravedad, favoreciendo las alianzas entre agentes para encontrar soluciones con mayor agilidad.

Desde una perspectiva global, el enfoque se centrará en prevenir, diagnosticar, monitorizar y tratar enfermedades de manera temprana, impulsando ensayos clínicos innovadores que permitan desarrollar vacunas y tratamientos innovadores que contribuyan a salvar vidas. También, dentro de este paquete de medidas, pretenden integrar nuevos fármacos, diagnósticos, tecnología médica y herramientas digitales que ayuden a maximizar el rendimiento de esta estrategia.

Líneas de actuación

Para lograrlo, establecen siete líneas o áreas de actuación. Primeramente, quieren explorar nuevas vías en enfermedades neurológicas como las demencias, que hasta el momento cuentan con soluciones terapéuticas limitadas. En este sentido, instan a acelerar el ritmo de los estudios existentes en la materia.

A rasgos generales, apuestan por impulsar el diagnóstico y tratamiento temprano. Aquí, señalan que hay especialidades en las que este punto cobra más importancia, como puede ser la oncología.

También abogan por la prevención y el tratamiento temprano en enfermedades como la obesidad. Controlar los factores de riesgo asociados al desarrollo de este afección sería de gran ayuda para disminuir la incidencia. Por otra parte, llaman a encontrar la fórmula que ayude a reducir la mortalidad y morbilidad por enfermedades respiratorias, tanto en Reino Unido como a nivel mundial.

Otra de las áreas en las que consideran que hay que incidir es la salud mental; en este contexto solicitan que se aumente el conocimiento sobre estas condiciones para que se puedan redefinir las enfermedades y encontrar nuevas herramientas que ayuden a tratarlas.

También consideran relevante abordar la biología subyacente del envejecimiento, para tratar de ver cómo actuar al respecto.

Con todas estas medidas sobre la mesa, el primer ministro británico, Boris Johnson, afirma que “el sector de life science de Reino Unido ha sido un faro de esperanza durante el último año y mediao, desarrollando soluciones que ayudan a salvar vidas a una gran velocidad”. Ahora, con esta estrategia indica que se pretende conocer “cómo replicar esta excelencia científica y agiñlidad para enfrentar los mayores desafíos de salud de la actualidad, como pueden ser el cáncer, la demencia o la obesidad, acelerando los procesos a un ritmo similar que el que se ha conseguido con la COVID-19”.

Propuesta “ambiciosa”

Desde la Asociación Británica de la Industria Farmacéutica (ABPI, por sus siglas en inglés), opinan que es una buena estrategia que recoge siete misiones críticas a nivel de atención médica, en las que todos los stakeholders deben unirse para resolver rápidamente las necesidades no cubiertas. Además, destacan que este plan va acompañado de una partida presupuestaria de 1.000 millones de euros, que se destinará a apoyar a las compañías con más potencial dentro del sector.

Su director ejecutivo, Richard Torbett, considera que “esta es una declaración ambiciosa que demuestra que Reino Unido puede convertirse en una gran potencia en el sector de life science”.

Asimismo, desde la entidad plantean que “ya se ha observado la importancia de la asociación entre la industria farmacéutica, el Gobierno y el Sistema Nacional de Salud británico con la respuesta tan positiva que se ha dado a la pandemia”. Así, desde la ABPI coinciden con la propuesta del Ejecutivo y puntualizan que se debe adoptar el mismo enfoque que el utilizando durante la pandemia, si se quiere alcanzar el objetivo de hacer del país uno de los epicentros del sector a nivel mundial.

Asimismo, manifiestan que al poner el Sistema Nacional de Salud de Reino Unido en el centro de esta Estrategia. Ahora, indica Torbett, “es momento de  ofrecer a los pacientes todo el potencial del que se dispone y hacer de Reino Unido el lugar del mundo más puntero para investigar, desarrollar, producir y administrar los medicamentos y vacunas más innovadores”.


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