La vacuna contra el coronavirus supone un cambio de paradigma en muchos aspectos. Uno de los más característicos, es que está obligando a los países de todo el mundo a estar preparado para que, una vez llegue la vacuna, comience a administrarse cuanto antes.

En concreto, Reino Unido (principalmente, con la vacuna que están desarrollando la Universidad de Oxford y AstraZeneca), es uno de los países que está al frente de la investigación en vacunas. Por ello, el gobierno británico ha puesto en marcha un grupo de trabajo para dilucidar cuál sería la mejor estrategia de inmunización, tanto dentro de sus fronteras como fuera de ellas. Este grupo fue impulsado por el Departamento de Estrategia Empresarial, Energética e Industrial y cuenta con un equipo de expertos del sector privado, que reporta sus decisiones directamente al Primer Ministro. Su objetivo es tratar de que la población de Reino Unido tenga acceso a la vacuna tan pronto como sea posible, y extender este acceso al resto de países del mundo independientemente de su nivel económico.

Pero, para definir esta estrategia es necesario contar con datos que por el momento no están disponibles. Por ejemplo, saber de qué manera actuarán las primeras vacunas disponibles (si previniendo la infección o reduciendo la gravedad de los síntomas). Esta será una de las claves para establecer a qué grupos poblacionales se vacunaría primero.

Criterios de la estrategia

Desde el grupo de trabajo designado para ello, han definido varias medidas de tal manera que se tengan en cuenta las diversas características de los proyectos de vacuna más avanzados. Pero, concretamente, han centrado una gran parte de sus esfuerzos en las vacunas que servirían para proteger a las personas mayores de 65 años, puesto que es en este grupo de edad donde se han producido un 75% de las muertes de personas con COVID-19.

Otro factor que se ha tenido muy en cuenta es la posible escalabilidad de la vacuna. Para los expertos británicos sería primordial que parte de las dosis de la vacuna se pudieran producir dentro de sus fronteras, con el fin de garantizar el suministro para sus ciudadanos a largo plazo. En este punto, únicamente han tenido en cuenta vacunas con el potencial de ser aprobadas, como límite, antes de mediados de 2021.

Del total de vacunas en desarrollo, este grupo de trabajo, indica que ya ha garantizado el acceso a seis vacunas basadas en diferentes técnicas (adenovirus, ARNm, proteínas adyuvadas y virus inactivado). Sin embargo, uno de los problemas que han identificado los expertos es que, varias de las  vacunas que se están desarrollando utilizan tecnologías muy novedosas, por lo que se cuenta con muy poca experiencia sobre su uso.

Además, el gobierno británico cuenta con una bala en la recámara. Han llegado a un acuerdo con AstraZeneca para suministrar un ‘cocktail de anticuerpos’ que funcionaría como profliaxis (una vez se completen los ensayos clínicos con el mismo). Este tratamiento podría ser útil en el corto plazo para aquellas personas que no puedan recibir la vacuna; por ejemplo, personas inmunodeprimidas o que necesiten una protección inmediata, como los profesionales sanitarios.

Número de dosis

El grupo de trabajo del gobierno de Reino Unido señala que tienen opciones para comprar todas aquellas dosis de cada tipo de vacuna, con las que se pueda alcanzar una buena cobertura en los grupos a los que corresponda. Si fuera posible, remarcan que lo idóneo sería inmunizar a todos aquellos adultos de más de 50 años, profesionales sanitarios y adultos con otras patologías que interfieran. A la hora de planificar el suministro, uno de los puntos que este equipo da por hecho, es que serán necesarias dos dosis por persona; asimismo, están investigando si se necesitará reforzar la protección con nuevas administraciones de carácter anual o bianual.

Para contar con todas las dosis disponibles, este grupo también está atendiendo a la situación financiera de las compañías que desarrollan vacunas. Así, sugieren prestar apoyo económico a aquellas compañías de pequeño tamaño que lo precisen, para asegurar que esto no supone interrupciones en el suministro.

Aceleración de procesos

El gobierno británico expone que se ha creado un ‘Registro de la Vacuna de COVID-19 del Servicio Nacional de Salud’, del que ya forman parte 295.00 voluntarios para participar en las fases más avanzadas de los ensayos; el objetivo, acelerar el desarrollo de una vacuna exitosa. Dentro de este plan, los expertos señalan que es necesario mejorar la captación de voluntarios en aquellas zonas de mayor peligro para mejorar los resultados de la iniciativa, para lo que están preparando unidades móviles de testeo. Además, cuentan con fondos para ensayos de algunas de las vacunas más avanzadas, como la de Janssen, el Imperial College o la de Valneva. Otro de los objetivos es impulsar nuevos protocolos clónicos para ver si la combinación de diferentes vacunas puede aumentar la inmunidad o el tiempo de protección en los individuos.

Asimismo, exponen que para armonizar los resultados de los diferentes ensayos y definir la correlación de inmunidad entre las diferentes vacunas, han impulsado el desarrollo de una base de datos estandarizada en la que se incluyen datos de varios estudios. En estos, se incluirán diferentes variables que se pondrán a disposición de todos los desarrolladores de vacunas.

Alianzas estratégicas

Vacunar a un porcentaje tan alto de población adulta supone un esfuerzo sin precedentes. Por ello, los servicios ingleses han diseñado planes flexibles para empezar con las vacunaciones tan pronto como se disponga de una primera tanda de dosis.

Uno de los puntos del que el gobierno británico es consciente es que los virus pandémicos no entienden de fronteras. Por ello, contemplan trabajar con partners internacionales en el desarrollo de estrategias de vacunación contra el SARS-CoV-2. Protegiendo a las personas de fuera de Reino Unido, aumentará igualmente la protección de sus ciudadanos.

Estas alianzas también se extrapolan al ámbito del suministro. Y es que, el grupo de trabajo británico asevera que no hay ni un solo país que sea capaz de ofrecer suministro a todo el mundo. Por ello consideran que la cooperación internacional, y la distribución de los costes y los riesgos, ayudará a derribar las barreras de escalabilidad en la producción.

Por otra parte, dentro del COVID-19 Vaccines Global Access Facility, Reino Unido afirma que ha aportado 548 millones de libras para distribuir vacunas dentro de su país así como en aquellos con bajos ingresos. Para ello, colabora con varias entidades (la OMS y GAVI entre ellas) cuyo objetivo es ofrecer una respuesta global a la pandemia.

En este contexto, apuntan a la posibilidad de que el SARS-CoV-2 mute o que, en un futuro, lleguen otros virus zoonóticos a los humanos. Aquí consideran que con estas alianzas se podrá estar más preparado ante nuevas emergencias sanitarias sin caer en amenazas tan grandes sobre la sociedad y la economía.


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