paciente crónico Infarma

La dificultad de acceso a la Atención Primaria durante la pandemia ha implicado una pérdida en el buen control de los pacientes crónicos. Así se ha puesto de manifiesto, junto a las actuaciones para revertir esta situación, en una mesa redonda celebrada en Infarma Virtual 2021 en la que ha analizado en profundidad el impacto de la pandemia en el abordaje del paciente crónico y cómo se puede mejorar de cara al futuro. Y, en especial, el papel del farmacéutico en este escenario.

En este objetivo de recuperar el buen control y seguimiento de los pacientes crónicos, los diversos ponentes en esta mesa coincidieron en señalar que la comunicación y la coordinación entre Atención Primaria y Oficinas de Farmacia es fundamental en este sentido, junto con la importancia de aportar valor, desburocratizar ciertos procesos ligados a la renovación de tratamientos, dialogar entre profesionales sanitarios y globalizar aquellas actuaciones locales exitosas.

Por ejemplo, Rafael Ruiz, director estratégico de Atención Primaria del Departamento de Salud de Cataluña, recordó los cambios en la manera de relacionarse y trabajar. entre niveles asistenciales que ha provocado —y provoca— la pandemia. «La Atención Primaria tuvo que centrarse en los enfermos agudos y posponer el seguimiento de patologías crónicas. Si antes de la pandemia el buen control de los diabéticos se situaba en torno al 75 por ciento, el porcentaje disminuyó al 40 por ciento a raíz de la COVID-19. Por suerte, con la vacunación masiva las cifras van aumentando, todavía lejos de los objetivos”, expuso.

Esta visión también se comparte desde las consultas. “La pandemia ha provocado una afectación radical tanto a los pacientes como a los profesionales. La comunicación entre Atención Primaria y las oficinas de farmacia es crucial para dar respuesta a las enfermedades crónicas; hay que sumar recursos, trabajar con líneas y objetivos comunes«, ha defendido en esta mesa Sonia Martínez, médica adjunta a la dirección del Servicio de Atención Primaria Delta del Llobregat.

¿Y a pie de mostrador? Laura Gomà, farmacéutica comunitaria en Santa Coloma de Gramenet y vocal de la Junta de Gobierno del COFB, ha recordado que, en los primeros meses de irrupción de la COVID-19, en la red de farmacias hubo que llevar a cabo «una labor de contención de pacientes», que acudían a la farmacia en busca de mascarillas, gel e información». Luego, en una segunda fase, «los esfuerzos se centraron en el paciente crónico, «que tenía dificultades para acceder a su médico de cabecera».

Por ello, para esta farmacéutica fueron muy importantes iniciativas que permitieron la continuidad de los tratamientos en pacientes crónicos como la red de voluntarios para acercar la medicación a personas vulnerables, dispensar los medicamentos hospitalarios en boticas o la posibilidad que han tenido estos establecimientos de alargar el tratamiento a pacientes crónicos que no podía contactar con el médico de cabecera.

Mirar al futuro post pandemia

Hablando del futuro del seguimiento de los pacientes crónicos, Gomà ha realizado la siguiente reflexión: “Es indispensable incorporar más servicios y hacer cogestión del paciente crónico lo veo indispensable».

Un cogestión de suma importancia dado que «las farmacias tenemos muchos datos del paciente crónico que a la Atención Primaria le interesan muchísimo. Le podemos sacar más partido a la receta electrónica», ha añadido.

Un cogestión de suma importancia dado que «las farmacias tenemos muchos datos del paciente crónico que a la Atención Primaria le interesan muchísimo. Le podemos sacar más partido a la receta electrónica», ha añadido. “Como médico, también veo claramente que no puede ser que cuando el paciente sale de la consulta dejemos de tener información. La información que recoge la oficina de farmacia es básica que podamos compartirla, discutir y, a partir de aquí, tomar decisiones sobre los pacientes”, ha confirmado Rafael Ruiz.

Para Sònia Martínez, una mejor comunicación pasa por protocolizar y definir bien los objetivos de las distintas actuaciones que se lleven a cabo. “Determinar la eficiencia es clave. Debemos preguntarnos: ¿Qué pueden ofrecer los farmacéuticos y qué les podemos ofrecer desde Atención Primaria? Tenemos que dialogar entre personas implicadas, aportando datos, vivencias, ideas.”

Y, desde la Administración, Caridad Pontes, gerente del Medicamento del Servicio Catalán de salud, tambiñen ha considerado que “se puede colaborar más con las oficinas de farmacia». Pero, sobre todo, «potenciar una colaboración en en proximidad, aumentando las fortalezas y garantizando que cada cual hace aquello que más valor aporta”, ha concretado.