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El pasado 24 de julio, la nueva junta directiva del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Barcelona que encabeza Jordi Casas —secretario de la corporación en la pasada legislatura— tomó posesión de sus cargos. EG ha hablado con quien presidirá los próximos cuatro años la corporación catalana.

Pregunta. Enhorabuena por el nombramiento. ¿Con qué retos generales para esta nueva legislatura accede al cargo?

Respuesta. El principal reto al que nos enfrentamos en estos momentos es la gestión de la crisis sanitaria derivada de la COVID-19. Como se ha visto en estas últimas semanas, la pandemia todavía no está controlada y va a ser imprescindible la implicación del farmacéutico, desde todos los ámbitos de actuación, para dar respuesta a las necesidades del sistema sanitario y de la población. Pero más allá de la COVID-19, también afrontamos otros retos que podríamos resumir de forma general en dos bloques. Por un lado, definir el papel del farmacéutico en los tres escenarios que marcarán el futuro del sistema de salud: la cronicidad, la dependencia y el envejecimiento progresivo de la población. Por otro lado, promover la práctica colaborativa entre los diferentes ámbitos de ejercicio de la farmacia y el resto de profesionales sanitarios para optimizar la gestión compartida del paciente.

P. ¿Qué destacaría de su equipo?

R. Lo primero a destacar de la Junta de Gobierno del COFB es que está compuesta por 20 profesionales que representan los diferentes ámbitos de ejercicio de la profesión, donde se aúna la experiencia de 10 miembros que continúan, con 10 nuevas incorporaciones que garantizan un relevo generacional y aportan nuevas ideas y puntos de vista a la institución y a la profesión. También me gustaría destacar la ilusión con la que afrontamos esta nueva etapa todos los miembros de la Junta. Somos conscientes de la responsabilidad que supone representar a prácticamente 9.000 farmacéuticos y, como no podía ser de otra manera, vamos a trabajar diariamente para seguir construyendo un Colegio útil para el colegiado y para la sociedad.

P. Empecemos centrándonos en la actualidad. Ante el aumento de los casos de COVID-19 y rebrotes en Barcelona, ¿se han intensificado estos días los contactos con el Catsalut o el Govern para valorar posibles participaciones o el ofrecimiento de las farmacias en la contención, detección, identificación de casos, etc.?

R. Desde el inicio de la pandemia estamos manteniendo un contacto muy estrecho con la Administración. Muestra de ello es que hemos puesto en marcha una serie de actuaciones en el ámbito farmacéutico que están siendo clave para contribuir, entre otros aspectos, a evitar visitas a los centros sanitarios, asegurar protección a la población y acercar la medicación a los pacientes más vulnerables.

P. La labor de las farmacias y, por ende, de las de Barcelona, en la fase más grave de expansión de la pandemia ha quedado de sobra demostrada. Ante posibles nuevas oleadas, ¿qué funciones podrían ampliar estos establecimientos o ‘recuperar’ a las ya realizadas en meses pasados?

R. Tal y como he comentado, la mayoría de iniciativas puestas en marcha desde el inicio de la pandemia continúan activas, siempre teniendo en cuenta el beneficio que aportan al paciente. Ante el escenario de rebrote que estamos viviendo, como profesionales sanitarios, seguimos valorando nuevas soluciones a los desafíos y necesidades que surjan.

P. En Barcelona sigue activa la dispensación de medicamentos hospitalarios en farmacias. ¿Es una medida que debería implantarse/asentarse más allá de la crisis de la COVID-19?

R. Considero indispensable acercar la medicación del paciente al lugar que le sea más accesible. Pero más allá de la proximidad, la entrega de MHDA desde la farmacia ofrece 3 grandes ventajas al usuario: permite tener una visión global de su tratamiento farmacoterapéutico, se evita la compartimentación terapéutica del paciente y, con todo ello, se consigue una mejor adherencia.

P. Usted es farmacéutico comunitario pero también ha realizado un stage en el pasado en farmacia hospitalaria. Desde su experiencia en ambos niveles, ¿cree que es factible una mejor coordinación entre farmacia comunitaria y la FH?

R. No solo considero que es factible, sino que considero que es imprescindible la gestión compartida del paciente para obtener mejores resultados en salud. Precisamente, para conseguir este objetivo, estamos trabajando en la colaboración entre los farmacéuticos hospitalarios y comunitarios. Ya disponemos de experiencias en las cuales ya estamos colaborando, como por ejemplo, el estudio de farmacogenética que estamos llevando a cabo con el Hospital Sant Pau y las farmacias del área de influencia. Por lo tanto, considero que es muy importante encontrar iniciativas que favorezcan el trabajo colaborativo entre ambos profesionales .

P. ¿Qué valoración hace de la Atención Farmacéutica Domiciliaria que tanto se ha potenciado en esta crisis? ¿Ha venido para quedarse?

R. Lo que se ha permitido en esta crisis —en alusión a Barcelona— es que una red de voluntarios acerque la medicación a los pacientes más vulnerables que no podían salir de casa. Se trata de una medida aplicada en una situación excepcional que no engloba todas las acciones que se enmarcan en la Atención Domiciliaria. No obstante, esta experiencia ha evidenciado la necesidad de que el farmacéutico desempeñe la función de acercar la medicación al paciente, pero haría falta definir y protocolizar su integración en los equipos multidisciplinares de atención al paciente domiciliario.

P. Su antecesor en el cargo, Jordi de Dalmases, apuntó en un encuentro organizado por EG que “es el momento; no se puede esperar” de abordar un mayor papel de la farmacia comunitaria en la vacunación, en especial respecto a gripe y de cara a la próxima campaña (en la que pueden coincidir gripe y COVID-19). ¿Está de acuerdo con este parecer?

R. Es fundamental el papel del farmacéutico en las actividades de promoción de la salud y prevención de la enfermedad y, como no podía ser de otra manera, entre estas iniciativas se incluye también fomentar acciones para conseguir una mayor tasa de cobertura vacunal.

P ¿Cree que, cuando menos, se deberían tener en cuenta las experiencias internacionales de éxito respecto a la vacunación antigripal en farmacias?

R. Naturalmente. Conocemos las experiencias de nuestros compañeros en otros países, pero es necesario adecuarlas al contexto social y sanitario de nuestro entorno.

P. En una provincia de su misma CC.AA, Girona, ya se llevó a cabo el año pasado una experiencia de vacunación en farmacias (más detalles de la experiencia aquí). ¿Se plantean proponer al Catsalut replicar esta experiencia en la provincia de Barcelona?

R. Estamos en contacto con el Departament de Salut, CatSalut y la Agència de Salut Pública de Catalunya para valorar la mejor manera de llevar a cabo la participación del farmacéutico comunitario en la campaña de vacunación antigripal de este año. No obstante, debemos tener en cuenta la situación actual excepcional, que nos lleva a ser muy cautelosos antes de definir cómo debe ser esa participación.

P. La farmacia catalana es referente en el ámbito de la farmacia asistencial y la cartera de servicios que se ofrece. Por ejemplo, los diferentes cribados: VIH, cáncer de colon…. ¿En qué nuevos servicios considera que se debe trabajar con la Administración  o que, a tenor del nuevo paradigma sociosanitario (envejecimiento, cronicidad) deberían ser una próxima realidad en las farmacias?

R. En líneas generales, queremos consolidar la cartera de servicios ya existente e incidir en proyectos e iniciativas que tengan como objetivo la participación del farmacéutico en la gestión compartida del paciente. Entre estas actuaciones, se encuentran consolidar el circuito de MHDA, relanzar Farmaserveis como la plataforma de registro de los servicios asistenciales de la farmacia catalana y conseguir su integración en las bases de datos del SNS, y definir el rol del farmacéutico en equipos multidisciplinares para abordar la atención sanitaria a pacientes crónicos e institucionalizados. Asimismo, no debemos olvidar todas aquellas iniciativas que promueven el uso seguro y efectivo de los medicamentos, como sería el proyecto de Primeras Dispensaciones.