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La Alianza Europea por la Salud Pública (EPHA, por sus siglas en inglés) ha señalado los avances que se ha producido en materia de productos farmacéuticos desde la adopción de las innovadoras Conclusiones del Consejo de junio de 2016. “Las conclusiones marcaron un hito para el debate sobre el acceso a los medicamentos, ya que supuso el reconocimiento político de la serie de desequilibrios en los sistemas farmacéuticos en Europa”, ha destacado la EPHA.

Además, desde el inicio de la pandemia de COVID-19 se han dado aún más pasos en este sentido. “Por un lado, es cierto que a la luz de la pandemia, nunca antes los directores ejecutivos farmacéuticos habían escuchado a los jefes de estado y altos funcionarios del gobierno como lo hacen hoy, pero al mismo tiempo, la emergencia de salud pública ha actuado como un catalizador para procedimientos que normalmente llevarían años”, argumenta Yannis Natsis, portavoz de Acceso Universal y Medicamentos Asequibles de la Alianza. De hecho, señala que un éxito importante es ver a los gobiernos trabajando unidos, intercambiando información, negociando conjuntamente e incluso comprando vacunas contra la COVID-19 juntos.

Un esfuerzo conjunto

Natsis también apunta que el uso del instrumento del Acuerdo de Contratación Conjunta para la compra de remdesivir es otro precedente impresionante. “A la luz de los altos precios de la mayoría de los medicamentos nuevos y de la experiencia de la pandemia, trabajar juntos parece ser una opción política irreversible para algunos Estados miembro y aún más atractiva para otros”, asegura. 

Es por eso, que la portavoz considera que la Comisión Europea debería facilitar los esfuerzos conjuntos de contratación: “El trabajo de BeNeLuxa puede haberse ralentizado durante los últimos meses debido a la gestión de la crisis de COVID-19, pero no hay razón para creer que no se reanudará una vez que la pandemia haya pasado o cuando el próximo producto oncológico de precio excesivo esté en el mercado”. 

Incentivos a la industria

“El costo y el impacto de los monopolios-exclusividades basados ​​en patentes sobre la competencia y los gastos públicos (de salud) es otra área que la Comisión Europea debería considerar cuando piense en recompensar a los fabricantes con incentivos“, indica Yannis Natsis. 

A su juicio, la correlación entre las fusiones y adquisiciones corporativas en la industria farmacéutica, la calidad de la innovación y la asequibilidad, y el acceso a los medicamentos también deben analizarse cuidadosamente. Además del desempeño y la conducta comercial de las industrias farmacéuticas. “Esto analizaría cómo responde la industria farmacéutica a las necesidades de atención médica, teniendo en cuenta sus recursos y cómo se utilizan”, explica Natsis. Estas propuestas contribuirían a la necesaria transparencia de los sistemas farmacéuticos. “Además, la UE debería reforzar la farmacovigilancia para garantizar la seguridad del paciente”, añade.

Además, la pandemia apunta al hecho de que la innovación biomédica es el resultado de la inversión pública y privada, lo que demuestra que la transparencia es “un pilar fundamental de la confianza pública en el manejo de la emergencia, la salvaguarda de la salud pública y la protección de la seguridad del paciente”. 

“En general, los gobiernos deberían trabajar mano a mano con la industria, sin emitir un cheque en blanco. Las circunstancias actuales no deberían allanar el camino para desviaciones ni precedentes negativos (reducción de los estándares probatorios, secreto, despilfarro de fondos públicos, etc.) con consecuencias duraderas más allá de la COVID-19″, concluye Natsis.


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