Reino Unido Lanza su experimento “abierto a COVID-19”

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Es ahora o nunca. Con la casi totalidad de la población adulta de Reino Unido con al menos una dosis de vacuna, y la totalidad de los mayores de 65 años vacunados, es el momento. Reino Unido se abre a la COVID-19 y plantea la estrategia de que la inmunidad de las vacunas o la provocada por contagio cumplan su función. Los costes de hospitalizaciones y muertes son tan asumibles como esperables. A cambio, un plan de impulso de la sanidad se anuncia por parte del Gobierno británico.

Cuando las restricciones y las alarmas siguen sonando por la alta incidencia acumulada (IA) de muchos países, Reino Unido cambia de estrategia.

Existe un contexto de protestas generales  por las restricciones de COVID-19. Francia e Italia han anunciado su intención de exigir la prueba de vacunación contra la COVID-19 para determinadas actividades (viajar, visitar museos u ocio nocturno). En Alemania, Angela Merkel anuncia que estudian impedir acceso a los no vacunados a cines y restaurantes.

En España ya se exige la vacunación o un test de antígenos negativo para viajar a determinados destinos.

Y este contexto internacional, Reino Unido relaja las medidas de seguridad, abandona las restricciones a la movilidad o reuniones y elimina la obligación de llevar mascarillas. Y lo hace en plena ola de la variante delta.

Frena el ritmo de vacunación

Rusia, Francia o Estados Unidos están frenando su ratio de vacunación. Son países en los que los movimientos anti vacunas han anidado durante años. Y esto muestra que, sin una cultura de confianza en las vacunas, se antoja complejo alcanzar una alta inmunidad frente a la pandemia de COVID-19.

La variante delta ya ha subido el porcentaje de cobertura necesario para alcanzar la inmunidad de rebaño. Los expertos ya hablan de que tal inmunidad no se alcanzará hasta el 90% de vacunados contra la COVID-19.

Algunos países están implantando la vacunación obligatoria para determinadas actividades como única medida de estimular el ritmo de las vacunaciones.

¡Es la comunicación!

Pero mejor que las medidas coercitivas es la comunicación. Kazajistán es un ejemplo de un alto escepticismo en la población. Gallup publicaba que un insuficiente 59% veía bien la vacunación contra la COVID en un estudio reciente. Si bien a finales del 2020 era aún peor: solo un 25% de sus habitantes querían vacunarse.

Rusia y las vacunas “Sputnik”

La vacuna rusa Sputnik y su desarrollo no ha ayudado a la confianza. Incluso algunos países que la han recibido han informado que la vacuna enviada no es la misma que se ha registrado en sus agencias locales. La eficacia sobre la variante delta y las dudas sobre qué vacuna es realmente se unen a la poca información que han dado las autoridades rusas.

Al tiempo proliferan las falsificaciones de pasaportes COVID-19 en un país con alta corrupción como Kazajistán. Sin certificado de vacunación se les limita la movilidad a sus habitantes.

Panorama futuro

La variante delta se sigue extendiendo entre los jóvenes y no colapsa de momento el sistema sanitario. La alternativa es asumir que hay que convivir con la COVID-19. Aunque el año pasado ya hablábamos de 10 años de pandemia, la cruda realidad hace que se empiecen a diseñar estrategias pragmáticas.

Estrategia sanitaria en Reino Unido

Reino Unido lanza una estrategia sanitaria basada en 7 ejes fundamentales, de los que destacan estas areas terapéuticas:

  1. Impulso del cáncer
  2. Impulso de la salud mental (especialmente demencias)
  3. Investigación de tratamientos y vacunas para la COVID-19
  4. Prevención y estudio de la obesidad
  5. Investigación de enfermedades respiratorias

La novedad es Reino Unido quieren liderar la prevención, investigación y tratamiento de estas enfermedades utilizando recursos y alianzas que han tenido éxito en el desarrollo de vacunas contra el SARS-CoV-2. Si ha funcionado en la pandemia debería funcionar para acometer y acelerar progresos en estas tres patologías. De esta forma, Reino Unido impulsará un sector de Ciencias de la Vida puntero en el mundo.

Para ello ha dotado con 1.000 millones de euros esta estrategia. Reino Unido confía en que la unión del Gobierno, el Servicio Nacional de Salud (NHS en sus siglas en inglés) y las compañías farmacéuticas puedan convertir al país en el paradigma de la “prevención, investigación y tratamiento” de estas enfermedades.

Convivir con COVID-19

Los esfuerzos inversores requieren que la economía funcione. Por eso, la eliminación de restricciones y la apertura de nuevo de la sociedad es el camino que ha elegido Reino Unido.  Sólo el tiempo dirá si es una medida acertada.

Otros países afrontan el escepticismo con las vacunas de COVID-19 y no podrían poner en marcha una estrategia de estas características.

Si la pregunta es la razón por la que Reino Unido lanza esta estrategia de apertura en plena ola pandémica, la respuesta es sencilla: Porque puede.