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Las decisiones administrativas basadas en la necesidad de cumplir procedimientos y añadir burocracia han llegado a su fin. La Covid-19 hace ya necesario eliminar viejas obligaciones y barreras para pacientes y médicos. Agilidad, independencia, empoderamiento…nunca han sido más deseadas por pacientes y médicos. Y las administraciones deben ya ser sensibles a las nuevas necesidades y a la nueva realidad.

En la época del empoderamiento del paciente, viejas prácticas deben dejar paso a una mayor autonomía del paciente en la gestión de su enfermedad.

Una nueva época

En la época del empoderamiento del paciente, viejas prácticas deben dejar paso a una mayor autonomía del paciente en la gestión de su enfermedad. Para eso se le debe facilitar el acceso a la medicación y se debe priorizar aquella que evite el contacto intensivo e innecesario con los médicos y enfermeros, por ejemplo los controles por su medicación. Los pacientes anticoagulados son un ejemplo, y el visado de los ACOD, el error a corregir.

Otros visados inexplicables son los impuestos a medicamentos que cumplen con las condiciones de uso y protocolos aprobados en la ficha técnica. Sí, en España los pacientes con EPOC grave no pueden recibir la medicación indicada en triple terapia porque se dificulta mediante un visado. Una situación denunciada por los neumólogos de la SEPAR, las tres sociedades de Atención Primaria y el Comisionado por la AGP para la equidad sanitaria en un informe que alude a los pacientes.

Cambio de paradigma
Los conceptos económicos deben ser revisados en una nueva economía de la salud que nos ha traído la era de las pandemias. Así lo han indicado desde el capítulo español del ISPOR recientemente. El grupo afirma que es necesario un cambio en el modelo de gestión “basado en criterios de eficiencia donde se eliminen las medidas economicistas y se evite la inequidad”.

Nuevos costes a considerar

También es necesario replantear algunos costes obviados hasta ahora al considerar el valor de un medicamento. El coste de desplazarse del paciente dejará de ser algo sin importancia, una “molestia asumible”. Como recorrer 20 km para acudir al hospital a recoger la medicación. La alternativa es recoger la misma en la botica del barrio.

El coste de reducir efectos adversos, con opciones terapéuticas con un mejor perfil de seguridad, debe también subir entre las prioridades que contribuyen al valor del medicamento. Un efecto adverso obliga al paciente a acudir a su médico o, incluso, a necesitar medicación adicional.

El coste de la falta de adherencia es de los más relevantes y estudiados. Los errores en la administración, por ejemplo, a través de un dispositivo para inhalar. Se estima que, en pacientes respiratorios, hasta un 50% de las dosis se administran mal por el uso de los inhaladores. Simplificar el número de inhalaciones resulta crucial.

El coste de la dependencia y no tener necesidad de acudir a un centro sanitario para ser atendido. La independencia es un valor en alza, sin duda. 

Debemos actuar y cambiar las cosas ahora que podemos. Si no, estaremos condenados a volver a cometer los mismos errores que en esta pandemia

Ante un nuevo confinamiento o el simple riesgo de que vuelva a ocurrir, debemos actuar y cambiar las cosas ahora que podemos. Si no, estaremos condenados a volver a cometer los mismo errores que en esta pandemia de Covid-19 aún en curso. Ya no es una decisión administrativa, es una decisión política, de cercanía y empatía.


Los representantes del Capítulo español del Ispor, recuerdan que hay que renovar la política farmacéutica de los últimos años de “implementación de criterios puramente económicos, no basados en la búsqueda de la eficiencia”. Este planteamiento, dicen, “ha calado rápido en los gestores sanitarios ya que, a corto plazo, las medidas basadas en el precio descartando otros parámetros como la eficiencia o la utilidad, son fácilmente implementables y defendibles”. Los resultados de esta debilidad se han puesto de manifiesto en este “test de estrés” al que ha sido sometido el sistema sanitario con la pandemia de la Covid-19.