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El próximo 31 de diciembre finaliza el período de transición como consecuencia del Brexit, que afecta a la continuidad de medicamentos y productos sanitarios entre la Unión Europea y Reino Unido. Desde el Ejecutivo británico han agradecido a la Unión Europea el papel que desempeña para garantizar la continuidad de suministros médicos; más ahora, remarcan, en un contexto en el que la COVID-19 ha puesto de manifiesto la necesidad de un abastecimiento sin interrupciones.

Por ello, ambas parte confían en que a pesar de este ‘divorcio’ entre UE y Reino Unido, se mantengan las relacionales laborales y la comunicación, con el objetivo final de que el Brexit no afecte a la seguridad de los pacientes.

Y es que, a pesar de la buena sintonía que parece existir entre ambos, lo que es inevitable es que, cuando Reino Unido deje de formar parte del mercado único europeo, se apliquen nuevos procedimientos fronterizos y aduaneros. Por ello, desde el Gobierno de Reino Unido creen necesario poner el foco en mitigar cualquier interrupción en el suministro de fármacos y productos sanitarios, así como en los ensayos clínicos en marcha.

El plan de contingencia creado por Reino Unido se aplica a las cuatro naciones que la conforman; para ello, piden a los proveedores que se adapten también a estos cambios, implementando planes flexibles que les ayuden a prepararse para la nueva situación.

Plan de acción en seis puntos

Para adaptarse correctamente a la nueva situación, desde el Gobierno británico proponen un plan de acción basado en seis puntos.

El punto prioritario de este plan de contingencia es el relativo al transporte. Así, se insta a las empresas a planificar sus rutas teniendo en cuenta las nuevas restricciones que puedan aparecer. Además, se han establecido acuerdos de servicio de transporte urgente con proveedores de logística especializado que ayuden al transporte de medicamentos y productos sanitarios.

Otro de los aspectos que plantean se refiere a la preparación de proveedores y compañías para los nuevos acuerdos aduaneros y fronterizos. En esta línea, el Gobierno ha preparado un Modelo Operativo Fronterizo, que sirva de guía a las compañías del sector.

Con el fin de contar con un ‘colchón’ que actúe como barrera contra las posibles interrupciones de suministro, se insta a contar con reservas estratégicas de suministros médicos. Señalan que, teniendo en cuenta la alta presión a la que se han visto expuestas las cadenas de suministro del sector, es necesario anticiparse a hechos futuros sin poner en peligro la seguridad de los pacientes. Por ello, siguiendo este hilo, otra de las propuestas es la de crear un ‘stock centralizado’ teniendo en cuenta las necesidades futuras que puedan surgir. Aun así, especifican que no se debe hacer acopio de productos de tal manera que se pueda interrumpir el suministro en otros territorios.

Antes de que se materializara la salida de Reino Unido de la UE, ya se propuso que las compañías proveedoras de medicamentos aumenten su capacidad de almacenamiento. Ahora, aunque el Ejecutivo británico indica que revisará el progreso de este punto, señala que de momento no está prevista la intervención en el mismo.

Adaptación normativa

En cuanto a la normativa, se demanda flexibilidad. Desde el Gobierno británico plantean que, tal y como se acordó durante las negociaciones con la UE, se reducirán las barreras comerciales. Estiman que en las próximas semanas definirán medidas más concretas al respecto.

Por último, y para anticiparse a la posible escasez de determinados fármacos o productos, se están generando procedimientos para todas las partes implicadas que ayuden a reducirlos al máximo. Así, en colaboración con la Agencia Reguladora de Medicamentos y Productos Sanitarios de Reino Unido (MHRA), la industria, NHS England, NHS Improvement, las administraciones descentralizadas y el resto de stakeholders involucrados en el proceso, se ha establecido un sistema de notificaciones ante cualquier posible interrupción en el suministro que se prevea para tratar de encontrar una solución a la mayor brevedad posible.

Reacción de la industria

Desde la Asociación Británica de la Industria Farmacéutica (ABPI), han reaccionado a las peticiones de flexibilización que se dirigen a este sector. Así, David Watson, director ejecutivo de Política Comercial de la ABPI, señala que “las compañías farmacéuticas han trabajado a contrarreloj para asegurarse que se mantenía la cadena de suministro; si esta presión se repite en los próximos meses, es imperativo que el Gobierno trabaje estrechamente con el sector para brindarles el apoyo que necesiten en este período de transición”.

Además, Watson apunta que a pesar de que en la carta emitida por el Gobierno británico se dan a conocer las guías sobre las que la industria ha de trabajar, “todavía es necesario trabajar en cuestiones como la capacidad del sector, las rutas de ferry disponibles o en un protocolo específico para Irlanda del Norte”.

Por último, Watson considera que “el coronavirus ha fortalecido la creencia de que el mejor resultado posible es que ambas partes lleguen a un acuerdo que proteja a los pacientes y la salud pública”. En este sentido, explica que “la industria farmacéutica ha pedido a los negociadores que busquen un acuerdo de reconocimiento mutuo en el que ambas partes acepten las pruebas e inspecciones de seguridad de fármacos y productos sanitarios antes de la exportación”. También, insta a que este acuerdo sirva para “evitar duplicaciones innecesarias, interrupciones en la cadena de suministro o retraso en el acceso de los pacientes a los medicamentos”.


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