¡Es la anticipación, idiota!

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Premios BiC 2020

La única forma de hacer frente de manera eficaz a la Covid-19 durante los próximos años es la anticipación.

Durante la campaña a las presidenciales americanas de 1992 se hizo famosa la expresión “It’s the economics, stupid!” por parte del candidato a presidente, Bill Clinton. Con ello, quería destacar que los votantes querían simple y llanamente empleo, una casa, poder pedir préstamos y disfrutar de tranquilidad económica.

Bill Clinton fue el tercer presidente más joven de Estados Unidos, y concluyó dos mandatos presidenciales.

Todo eso lo permite que la economía vaya bien. Si la economía funciona, la sociedad está contenta. Por eso, Bill Clinton centró su discurso y mensajes de su programa electoral sobre el impulso de la economía. Clinton llegó a la casa blanca en 1993, ganando al candidato George H. W. Bush (el padre).

Lo que quiere ahora la gente

Oímos a muchos políticos utilizar la expresión de “lo que quiere la gente” y no deja de ser una frase mañida y utilizada con fines partidistas. “La gente” no son los votantes de un partido, o una parte de éstos. Si de verdad pensamos en “lo que quiere la gente” es fácil intuirlo: que las autoridades, tanto las altas esferas políticas como las sanitarias se anticipen. Que trabajen en escenarios probables y analicen ahora los problemas que vamos a tener en el futuro inmediato, a medio y a largo plazo.

Problema 1: Vacuna de la gripe

Desde el ministerio han confirmado el refuerzo con casi 5 millones de dosis de vacuna de gripe estacional, además de las dosis que algunas CC.AA. han gestionado por su cuenta. El ministerio se planteó el ambicioso 80% de cobertura de la vacunación de la gripe, pero confia en alcanzar el 75% en la población de riesgo.

Tenemos las vacunas, pero no sabemos cómo vamos a ser capaces de vacunar en unas pocas semanas a millones de personas. ¿Qué se va a hacer, distinto de lo realizado hasta ahora, para que sea posible? Se contará con las farmacias, con campañas de información… ¿Hay un plan debatido, escrito y coordinado?

Problema 2: Vacuna de la Covid-19

La vacuna contra la Covid-19 no vendrá pronto, no será abundante, tropezará con dudas sobre su administración por su seguridad y su eficacia es una incógnita, para todas las que lleguen. Y una vez tengamos dosis y comience la vacunación, nos esperan muchos años de repetir la misma operación conjuntamente con la gripe.

Sólo superar el teórico 75% de cobertura de la población de riesgo con las vacunas de la gripe y de la Covid-19 nos dará la protección de rebaño requerida. Pero la población no vacunada también estará en riesgo, como se está viendo con la edad de los ingresos hospitalarios en estos dias. Hasta el siguiente año, en el que los no vacunados volverán a estar expuestos a la Covid-19, como lo estarán los que ya no tengan la inmunidad proporcionada por la vacuna (una de ellas) de la Covid-19. Y la gripe estacional seguirá como siempre. Y vuelta a empezar, en un nuevo “día de la marmota”.

Problema 3: Vigilancia de rebrotes

Un dispositivo como el 112 permitiría un control férreo de rebrotes.

Estamos apenas comenzando a planificar el control de los rebrotes. Se requiere de auténticos sistemas de 112 de vigilancia, dotados de medios técnicos y humanos. Se requiere de Inteligencia Artificial, programas de screening de SARS-CoV-2 permanentes y una coordinación de “alta emergencia” central para toda España. ¿Alguien sabe si existe este dispositivo? Salgan fuera de España.

Problema 4: Potencial colapso hospitalario

Cada año se colapsan las urgencias hospitalarias por la gripe estacional. Cualquiera puede prever un colapso de nuevo, incluso con un excelente control epidemiológico. Puede no ser general, pero ocurrirá en muchas zonas de España, en el mejor de los casos.

Además, para hacer frente a otra prueba de estrés, el cansancio de los profesionales sanitarios es una realidad. La inmunidad de una parte de los sanitarios por la exposición al coronavirus juega a su favor y al de todos, pero el estrés sigue ahí. Sólo una Atención Primaria más implicada y con un papel más relevante puede atenuar el impacto del próximo otoño-invierno.

Problema 5: El confinamiento

No es una solución ya. Es la demostración del fracaso como sociedad que es incapaz de hacer frente al virus desde la responsabilidad. El turismo, el comercio y el ocio nocturno y diurno (cine, conciertos, deportes, eventos) pagarán las consecuencias. Con él las relaciones sociales y la economía. El confinamiento de España ha sido el más duro de la UE. Sólo China nos ha ganado: aún recuerdo las bofetadas de un policía chino a una mujer que se negaba a obedecer. La China de ahora tampoco sabe de derechos, no lo olvidemos.

Problema 6: los datos

No merece la pena insistir en lo poco que compartimos información sanitaria, lo dudoso de su recolección, el uso partidista y la ausencia de una oficina de información que sea independiente. Al menos, se ha propuesto su creación en la Comisión para la Reconstrucción. Tim Spector, investigador del King’s College de Londres ha afirmado: “los datos son nuestra herramienta más poderosa en la lucha contra COVID-19″. ¿Organizaremos los datos a tiempo?

Los datos que elaboran organismos independientes evitan que se utilicen datos falsos, sesgados o imprecisos. Si eso se ha puesto en marcha para la economía (EUROSTAT, OCDE, etc). ¿Lo hacemos para la salud?

Una evaluación independiente de la respuesta a la Covid-19

La carta que publica THE LANCET, de la que se han hecho eco algunos medios generalistas y televisiones de mucha audiencia, obliga a una seria reflexión. Si nuestra esperanza sigue siendo lo que recomienda el Director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, no vamos por el buen camino.

Un epidemiólogo como Fernando Simón, no es el más indicado para hacer de gurú de lo que puede suceder. Aunque hace lo que puede, le falta capacidad de anticipación y ha errado en distintas ocasiones. Hace escasos días afirmó que “la pandemia está controlada”. Su trabajo no es tranquilizar a nadie, sino sólo decir lo que sabe. Nunca hemos tenido la pandemia controlada, porque nadie en el mundo la tiene controlada.

fernando simon
Fernando Simón no puede ser el gurú que anticipe escenarios. Básicamente, porque falla en esa tarea.

Simón tiene otras virtudes, que no niego, pero no es bueno en la tarea de anticiparse, como todos sabemos.

Necesitamos gente brillante con experiencia fuera y dentro de España. Catedráticos e investigadores que han asesorado a los países en sus planes. Expertos y expertas de indiscutible prestigio. Sí, algunos de los 17 nombres que figuran en el artículo cuyo título lo dice todo: “La necesidad de una evaluación independiente de la respuesta a la Covid-19 en España“. Que Fernando Simón coordine, pero no le atribuyamos una capacidad, conocimiento y anticipación de la que carece.

Simón no es Christian Drosten, que asesora a Merkel, y que en Enero ya le recomendaba prepararse. Aunque nos gustaria que se pareciera, y hay quien ha intentado hacer su particular versión de las “vidas paralelas” de Plutarco. Pero me temo que no tienen nada que ver ambas trayectorias.

El coronavirus sigue y seguirá

El SARS-CoV-2 está latente en los portadores asintomáticos, activo en los que padecen Covid-19 y presente en los fluidos corporales (saliva, esputo) que aguantan unas horas en algunas superficies que tocamos. Y ahi seguirá años.

Cuando el Gobierno anuncie que va a realizar una evaluación independiente (por favor, libre de sesgos políticos de cualquier lado) sobre cómo hemos actuado en España frente a la Covid-19, entonces creeré que comenzamos a anticiparnos a escenarios futuros.

¿O es que alguien piensa que el SARS-CoV-2 va a estar entre nosotros menos tiempo que el Ébola? Llevamos desde 1976 en Africa con más de 20 rebrotes de distintas especies de Ebolavirus (se conocen hasta 5 especies distintas) con una tasa de letalidad que varia entre el 25 y el 90%. La Covid-19 ha llegado para quedarse muchos años, y sólo se controlará anticipándonos.