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La compañía Gilead ha anunciado que su fármaco Veklury (remdesivir) ha obtenido la autorización definitiva de la FDA. Con esto, se convierte en el primer tratamiento aprobado en Estados Unidos para pacientes de COVID-19 que requieren de ingreso. Como antiviral, Veklury actúa para detener la replicación del SARS-CoV-2, virus que causa la COVID-19. El medicamento está disponible en un gran número de hospitales del país; esto es consecuencia de las inversiones acometidas para maximizar la producción y poder abastecer a todos los centros que lo necesiten.

En Estados Unidos, Veklury está indicado para adultos y pacientes pediátricos (a partir de 12 años y 40 kg de peso) para tratar la COVID-19 en casos que precisan de hospitalización. Este fármaco solo ha de usarse en centros hospitalarios o centros con capacidad de tratar a pacientes agudos. Además, Veklury está contraindicado en pacientes alérgicos a cualquiera de sus componentes.

La aprobación está basada en en tres ensayos clínicos aleatorizados y con grupo de control; entre ellos, se incluyen los resultados del estudio publicado recientemente por el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos (NIAID). Se trata de un estudio doble ciego, controlado en Fase 3; en este se mostró que la administración de Veklury tenía un beneficio clínicamente significativo, reportando mejoras en los pacientes en comparación con aquellos que recibieron placebo. Con estos datos, Veklury se ha establecido como standard of care en los pacientes para los que se indica este fármaco.

Soluciones a una crisis sanitaria

Barry Zingman, profesor de Medicina en el Albert Einstein College of Medicine and Montefiore Medical Center (Nueva York) señala que “la aprobación de Veklury marca un hito importante en los esfuerzos para controlar esta pandemia, ofreciendo un tratamiento efectivo que ayuda a los pacientes a recuperarse antes y, por tanto, evita una sobrecarga de los recursos sanitarios”. “La disponibilidad de un tratamiento testado rigurosamente que puede acelerar la recuperación y ofrece beneficios tales como una reducción en la progresión de la necesidad de ventialción mecánica, ofrece a los pacientes y sus familias una nueva esperanza, añade.

Por su parte, Daniel O’Day, presidente y CEO de Gilead, explica que “desde el principio de la pandemia e COVID-19, Gilead ha trabajado para encontrar soluciones a esta crisis sanitaria mundial”. Por ello, considera “increíble” que “en menos de un año desde el primer caso reportado de COVID-19, se pueda disponer de un tratamiento aprobado por la FDA en Estados Unidos, que esté disponible para todos los pacientes que lo necesiten”.


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