Para preservar la salud humana, es crucial cuidar del medioambiente. Una idea que ha cobrado más importancia en los últimos tiempos con diversas iniciativas de la UE, como el enfoque ‘One Health‘ o el Pacto Verde Europeo. De este último se descuelgan diferentes acciones, como el paquete ‘Fit for 55’, la legislación europea sobre el clima o estrategias como la de adaptación al cambio climático de la UE, la de biodiversidad, o la de ‘De la granja a la mesa’.

Pero todo ello no es suficiente sin el compromiso de todos los agentes implicados. Un sector referente en este ámbito es la industria biofarmacéutica, que apoya firmemente los objetivos generales de las políticas mencionadas buscando reducir el impacto de los medicamentos y garantizar su disponibilidad para los pacientes. Un compromiso que se traslada tanto en la produccion y fabricación como en el reciclaje de medicamentos usados.

En este sentido, la patronal de la industria europea, la EFPIA, ha publicado recientemente su posicionamiento acerca de la sostenibilidad ambiental del sector, en la que reconoce la urgencia con la que se debe abordar el cambio climático y salvaguardar los recursos naturales, así como la preocupación por el impacto de los productos farmacéuticos en el medio ambiente.

La industria farmacéutica es un sector referente, que apoya las políticas europeas para reducir el impacto de los medicamentos y garantizar su disponibilidad para los pacientes

A nivel nacional, la actividad de la industria española se materializa a través de SIGRE, en colaboración con oficinas de farmacia y distribuidores, para garantizar la correcta gestión medioambiental de los envases y restos de medicamentos de origen doméstico y, en un futuro, también lo hará con los envases de uso hospitalario. En este sentido y gracias a este esfuerzo continuo, cada año en España se ponen en el mercado casi 500 millones de fármacos que incorporan mejoras medioambientales en sus envases.

Precisamente, Farmaindustria ha organizado una jornada para analizar cómo pueden afectar las políticas medioambientales europeas a la fabricación y componentes de los fármacos, en la que se ha puesto de manifiesto que el 80 por ciento de las mayores compañías farmacéuticas del mundo han firmado compromisos de cero emisiones o de emisiones neutras a corto plazo.

Otro ejemplo del compromiso sectorial es que la fabricación de medicamentos de uso humano de las más de cien plantas instaladas en España se hace de forma sostenible, con altos estándares en materia de huella medioambiental y uso optimizado de energía y en vanguardia en la economía circular.

Así, todos y cada uno de los pasos que da el sector deben tener el menor impacto posible en el medioambiente, pues repercute inevitablemente en la salud de la población. Esto supone cumplir el principal objetivo de la industria farmacéutica innovadora, que es desarrollar fármacos para que los pacientes puedan vivir más y mejor, mientras contribuyen a la sostenibilidad ambiental. Y es que, como apuntó el secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla, durante su intervención en la COP28, «no hay personas sanas en un planeta enfermo».


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