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Carlos B. Rodríguez Madrid | lunes, 13 de enero de 2020 h |

Escuchar y resolver”. Son los dos lemas con los ha llegado al Ministerio de Sanidad Salvador Illa. El nuevo titular ha recibido la cartera ministerial de manos de María Luisa Carcedo en un discurso breve, pero directo, que no ha olvidado a nadie y que deja muchas pistas sobre el talante del nuevo Gobierno de coalición y, en concreto, de este nuevo ocupante del Paseo del Prado.

En primer lugar, y tras agradecer la labor a la ministra saliente, el ministro se ha referido “a los trabajadores de la casa”, así como al conjunto de “profesionales del sector, sindicatos, asociaciones e industria en general. A todos ellos, Illa les ha trasladado su “enorme ilusión, firme voluntad de servicio y determinación de empezar a trabajar a la mayor brevedad” en todas las cuestiones pendientes y desafíos de salud pública.

Si ya se ha destacado cómo su nombramiento está directamente relacionado con el papel que jugó como mediador en la mesa de negociación del acuerdo con ERC, Illa se ha ocupado de confirmar que el diálogo y la empatía serán dos características de su mandato. Se acordó de Ernest Lluch, ha hecho de la escucha uno de los dos pilares de su trabajo y lo confirmó con otra frase más. “Si el diálogo es una exigencia lo es más cuando hablamos del derecho a la salud, clave del estado del bienestar”.

Y en este punto, Illa no ha olvidado a quienes serán otros de sus interlocutores más directos, las comunidades autónomas, a las que ha trasladado el compromiso de trabajar “de forma leal, responsable y coordinada”.

El santo y seña del nuevo gobierno

Sin duda, el diálogo ha sido una de las palabras más mencionadas en una de las tomas de posesión más numerosas y masificadas que se recuerdan en el salón de actos Ernest Lluch, que no sólo dio acogió la bienvenida al nuevo ministro de Sanidad, sino también a Pablo Iglesias, vicepresidente segundo y ministro de Derechos Sociales y Agenda 2030; y a Alberto Garzón, ministro de Consumo. Todos ellos insistieron en trasladar el talante del Ejecutivo de Pedro Sánchez, empezando por la vicepresidenta primera del Gobierno, Carmen Calvo, encargada de entregar la cartera a Pablo Iglesias. Calvo ha mencionado que el “respeto a la pluralidad ideológica” será una de las señas del nuevo gabinete, y no ha escatimado en palabras a la hora de defender el Gobierno de coalición “que es tan frecuente, tan normal, tan necesario, ensayado en otras administraciones públicas y en otros niveles de la gobernanza en nuestro país y que ahora llega al ejecutivo”.

Calvo ha sido la primera en reconocer el trabajo de Carcedo y también ha dirigido sus palabras a Iglesias. “Haremos un tándem importante de trabajo porque en ti va a residir una parte verdaderamente preciada de un gobierno progresista: las políticas sociales, destinadas a construir la solidaridad, que algunos amenazan desde la miopía de egoísmo individual y colectivo. De ello dependerá parte de tu atino y tu trabajo”, ha señalado.

Sí, se puede

La apuesta por el Gobierno de coalición es fuerte, y así lo ha querido trasladar la amplia representación de otros compañeros de este Ejecutivo presentes en este triple traspaso de carteras, comenzando por Carmen Calvo, y siguiendo por la presidenta del Congreso, Meritxell Batet; el ministro de Ciencia, Pedro Duque; la ministra de Industria, Reyes Maroto; la ministra de Igualdad, Irene Montero; la ministra de Exteriores, Arancha González Laya, o la de Trabajo, Yolanda Díaz.

También a la apuesta por el gobierno de coalición se ha referido vicepresidente segundo y ministro de Derechos Sociales y Agenda 2030, Pablo Iglesias, que ha recibido su cartera entre gritos de Sí, se puede.

En su discurso, el ministro ha trasladado la “profunda ironía” de hacer su sede en el edificio que en su día acogió la Delegación Nacional de Sindicatos. “Trabajaremos para que la próxima década sea la década del constitucionalismo democrático para blindar y ampliar los derechos sociales”, ha destacado Iglesias, que se ha sumado también a las palabras pronunciadas por Pedro Sánchez en su declaración institucional. “Me sumo a su consideración de que el próximo gobierno va a tener muchas voces pero solo una palabra”, ha destacado.

Asimismo, Iglesias ha querido referirse a los movimientos sociales, a la sociedad civil. “Gracias por haber defendido la justicia social en la última década. Vais a ser nuestro referente. No dejéis de criticarnos, no dejéis de presionarnos. Eso significará que podemos hacer mejor las cosas”, ha resaltado.

En la misma línea se ha expresado el ministro de Consumo, Alberto Garzón, que ha centrado buena parte de su discurso de toma de posesión en la alabanza y defensa de los servicios públicos. “Asumo la cartera con la convicción de que vamos a hacer un gran trabajo. Todos somos conscientes de que la defensa de los Servicios Públicos es necesaria para construir una sociedad más justa para hacer frente a retos como el cambio climático o los derivados de situaciones geopolíticas”.

La despedido de Carcedo

El momento más emotivo —y uno de los aplausos más prolongados— lo ha protagonizado María Luisa Carcedo, que en su discurso ha situado el adiós por debajo de las gracias. El balance de la ya ex ministra a la labor realizada durante estos meses es positivo: “Ha valido la pena”, ha dicho.

Carcedo también ha querido agradecer la colaboración global, desde los trabajadores del ministerio hasta los profesionales sanitarios y sus organizaciones, profesionales o sindicales, a la hora de hacer posible la prestación de servicios públicos de calidad con calidad, equidad y universalidad. “Pero el principal aliado de estas políticas es la ciudadanía, que siempre demanda, asegura, valora y también mima nuestras políticas de estado de bienestar”, ha añadido.

Entre los éxitos con los que Carcedo se queda están la recuperación de la universalidad, la financiación de la innovación terapéutica o la lucha contra las pseudoterapias, entre otros… Pero queda mucho trabajo por hacer. Por ejemplo, ha mencionado la importancia de desbloquear la ley de eutanasia y de culminar la aprobación de la ley contra la violencia infantil hasta políticas más globales, como “el futuro del planeta”.

Ahora todo queda en otras manos. A sus sucesores, Carcedo les ha deseado “mucho éxito”, porque ese éxito será, ha dicho, “éxito para la ciudadanía”… Cosas que tiene el dirigir competencias de un ministerio que, según ha recalcado la ex ministra en su despedida, contribuyen a mejorar el Estado del Bienestar.