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La Covid-19, enfermedad causada por el virus SARS-CoV2 (nuevo coronavirus) puede evolucionar hasta neumonías de diferentes grados. Esta neumonía puede llegar a ser grave, lo que requeriría de un ingreso en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI). Desde la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ), señalan que este coronavirus induce una neumonía adquirida en la comunidad linfopénica (L-NAC).

Esta neumonía se caracteriza por la presencia de linfopenia (baja cantidad en la sangre de linfocitos, células encargadas de la defensa del organismo frente al virus. También, por la existencia de una desregulación inmunológica como un evento acompañante de la enfermedad crítica causada por este virus.

Identificación de casos graves

A este respecto, según un estudio publicado en el Journal of Infection, la linfopenia podría ser útil como biomarcador. Tal y como enuncia el estudio, “el reconocimiento temprano de este fenotipo inmunológico sería útil para ayudar a identificar rápidamente a los pacientes severos“. En este estudio han participado neumólogos españoles, entre los que se encuentran varios miembros de Separ.

Según diversos estudios publicados en The Lancet, el 85 por ciento de pacientes con Covid-19 grave tienen linfopenia. Además, la baja presencia de linfocitos es un signo de mal pronóstico en aquellos pacientes que la padecen. Otra de las características que presenta este tipo de pacientes es una alta presencia de citocinas plasmáticas, lo que técnicamente se denomina hipercitoquinemia.

Según Antoni Torres, neumólogo y miembro de Separ, “la hipercitoquinemia en pacientes con COVID-19 con linfopenia podría indicar un control deficiente del patógeno. Esto se ha demostrado en pacientes graves infectados con el virus de la influenza pandémica 2009″. Torres añade que “curiosamente, la hipercitoquinemia y la linfopenia también fueron evidentes en pacientes críticos con síndrome respiratorio agudo severo debido al coronavirus surgido en 2003, el SARS-CoV”.

Rosario Menéndez, neumóloga coautora del trabajo y miembro de SEPAR, señala que “la suma de linfopenia y hipercitoquinemia se ajusta a un fenotipo inmunológico particular de neumonía adquirida en la comunidad”. Esta, concluye que, como han publicado recientemente en el Journal of Infection, “está asociado con mayor gravedad, mortalidad y una respuesta inmunológica desregulada”.

Las conclusiones de ambos estudios apuntan a que esta linfopenia puede deberse a la acción del virus, aunque también a las características del huésped. Además, en aquellos grupos de mayor edad, la linfopenia puede tener efectos colaterales más nocivos.

Utilidad en las estrategias farmacológicas

Pero, además de ser útil para identificar qué pacientes con Covid-19 pueden evolucionar hacia casos críticos, también puede ser útil en el ámbito farmacológico. Y es que, puede establecer como clave para el desarrollo de nuevas estrategias para esta enfermedad.

En palabras de Antoni Torres, “si la linfopenia desempeña un papel en la patogénesis de la enfermedad, los medicamentos dirigidos a la proliferación o apoptosis de linfocitos (inhibidores de IL-7, PD1/PD-L1) podrían ayudar a prevenir la linfopenia o restablecer los recuentos de linfocitos en pacientes graves que padecen COVID-19″. El doctor Jesús Bermejo, primer firmante del artículo e investigador del Hospital Universitario Río Hortega de Valladolid y del Instituto de Investigación Biomédica de Salamanca indica que “también podría ayudar a identificar antes a los pacientes que han de recibir tratamiento antiviral”.

Otro aspecto al que apunta Torres es “el papel potencial de la disfunción endotelial como actor predisponente y patógeno en esta enfermedad merece investigación“. Asimismo plantea que “los biomarcadores o pruebas que evalúan la función endotelial también podrían ayudar a identificar temprano los casos graves de Covid-19. Por ello señala que “los medicamentos que mejoran la disfunción endotelial como el adrecizumab podrían desempeñar un papel en su tratamiento”. Los autores concluyen que “los trabajos preclínicos sobre modelos animales deberían contribuir a dilucidar el verdadero papel de la linfopenia y la disfunción endotelial en esta enfermedad”.


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