Retrasar o dejar de priorizar el cáncer incrementará la mortalidad en los años venideros

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The Lancet, ASEICA, SEOM, Fundación ECO y distintos clínicos e investigadores en España advierten de que es un error no priorizar el cáncer ahora. El “pico” ha pasado, la pandemia sigue y el confinamiento también. Es preciso anticipar el efecto de la suspensión de actividades de prevención, asistencia o investigación en cáncer. Y eso exige trazar un Plan ahora más que nunca. A los más de 20.000 nuevos pacientes diagnosticados de cáncer en España cada mes, se le unen los que están siendo ya tratados. ¿Cuántas personas no diagnosticadas en cribados aflorarán en los próximos meses? La Covid-19 es una realidad que no podemos sustraer, pero es necesario plantear una recuperación de la prevención y asistencia del cáncer, porque el escenario será pandémico durante meses.

El mundo sigue haciendo frente a la Covid-19 y mientras la pandemia sigue su curso nos llegan informaciones  de cómo el cáncer deja de ser una prioridad en las agendas de los decisores, tanto en los planes como en las estrategias. La propia UE ha anunciado un retraso en el avance de un Plan de Cáncer que había suscitado el optimismo porque contaría “con los recursos que hicieran falta”.

Retrasar, abandonar o dejar de priorizar la atención sanitaria del cáncer tendrá un incremento de la mortalidad en los años venideros, aseguran los expertos.

Retrasar, abandonar o dejar de priorizar la atención sanitaria del cáncer tendrá un incremento de la mortalidad en los años venideros, aseguran los expertos. Así de tajante se muestra THE LANCET ONCOLOGY  en su editorial del pasado Viernes, y ya avisa de las consecuencias irreversibles de no priorizar la segunda causa de muerte en el mundo occidental.

En España, la oncología médica y la investigación del cáncer están dando su señal de alarma: es un error confinar la investigación y es necesario que sea considerada “esencial” y se desconfine. Así han opinado desde ASEICA, la Asociación Española de Investigación del Cáncer y otras entidades.

La crisis pandémica ha tenido y tendrá efectos en cáncer

Las personas recientemente diagnosticadas de cáncer o que están siendo tratadas, sufren el miedo a su vulnerabilidad por la Covid-19. Sus especialistas, no obstante, han afrontado durante el pico de la pandemia una falta de camas, de personal sanitario y de los propios oncólogos médicos por los contagios. Además, en medio de una pandemia no es posible aplicar una medicina basada en la evidencia para atender las necesidades que surgen de manera repentina. 

La ausencia de protocolos validados deja en manos de los propios oncólogos las mejores prácticas según el criterio y el conocimiento en ese momento. Un entorno pandémico puede situar en el campo de la urgencia y la improvisación a muchos pacientes con cáncer, y no tener los mejores cuidados y tratamientos posibles.

Planificar cómo haremos frente al futuro inmediato

Es cierto que el día a día ha mejorado, a medida que el colapso se supera. Por eso, debemos volver a planificar y anticiparnos al efecto que el confinamiento pasado, presente y futuro tendrá en las necesidades asistenciales. Es preciso retomar los planes y asegurarse de que no nos dejamos en el camino a las personas.

Renunciar a considerar el cáncer una prioridad es como mirar a lo lejos una tormenta que se acerca, mientras un incendio prende en los zapatos del que observa. El diagnóstico precoz del cáncer con los programas de cribado, el propio diagnóstico, el tratamiento y el cuidado debe preservarse ahora más que nunca. España ha suspendido, por causa mayor como otros países, dichos programas de cribado. Si en España se diagnostican 250.000 nuevos casos de cáncer al año, la suspensión de facto del cribado tendrá un efecto devastador en miles de personas.

Ahora más que nunca, hay que repensar cómo España seguirá haciendo frente al cáncer, a pesar de que la Covid-19 seguirá siendo la protagonista durante meses.