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E. CAMPILLO Zaragoza | viernes, 23 de febrero de 2018 h |

La tecnología viene para quedarse, de eso debemos estar seguros. En los últimos años, Internet se ha convertido en nuestro mejor amigo y por ende, las aplicaciones móviles son el pan nuestro de cada día.

En el marco de la IV Jornada de la Alimentación, celebrada por el Consejo General de Colegios Farmacéuticos, Juan Fermín Jaráiz, vocal de Alimentación del COF de Cáceres y apasionado de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) destacaba que “ya hay más de 1,5 millones de usuarios enganchados a Internet móvil cada día y se prevé que entre 2017 y 2022 haya unos 2.600 millones de usuarios de Internet móvil en el mundo”.

Jaráiz hizo referencia a un estudio publicado en enero de este año 2018 sobre la tecnología digital en España que indica que los españoles pasamos más de cinco horas navegando por Internet y que 9 de cada 10 personas navegan una vez al día.

“Los dispositivos móviles se han convertido en parte central de la vida cotidiana y ya el 3 por ciento de la gente supervisa su salud, las dietas o los niveles de actividad física a través de las aplicaciones móviles de su teléfono o reloj inteligente”, aseguraba Jaráiz.

Por lo tanto, el uso de las Apps revoluciona el mundo sanitario al mismo tiempo que empoderan al paciente que se convierte en un “paciente activo” que se informa sobre su enfermedad, se responsabiliza de su cuidado y su dieta y colabora con los profesionales sanitarios a quienes pregunta y reclama consejo.

“Él mismo se controla y se autogestiona pero también requiere un profesional formado en las aplicaciones”, precisaba Jaráiz y alertaba del riesgo que supone Internet porque es un arma de doble filo y no todas las aplicaciones son de calidad.

“Queremos el desarrollo de aplicaciones tecnológicas con certificación de calidad, no se trata de talar el árbol del progreso sino de aprender a vivir con él porque las tecnologías nos están haciendo cambiar”, explicaba.

“El problema es que no hay una regulación de las App de salud y hay un crecimiento exponencial de las mismas y eso nos puede llevar a muchos problemas por el mal uso, diagnostico erróneo, envío erróneo de datos, etc…”

Haciendo un resumen de quien sí ha cogido el toro por los cuernos, Jaráiz enumeraba que la Food and Drug Administration (FDA) ejerce la potestad regulatoria de las aplicaciones en EE.UU. y que en Reino Unido también hay una biblioteca de aplicaciones seguras y fiables. Asimismo, en 2013, Europa también abrió el directorio sobre aplicaciones de salud y el único distintivo a nivel oficial en España es el de la Agencia de Calidad Sanitaria de Andalucía.

Amplio ‘abanico’ de soportes

A día de hoy aparecen numerosos dispositivos como las pulseras de actividad, las camisetas inteligentes, las Google glass… que nos están metiendo en una “cibercondría”, es decir, en una obsesión por saber los pasos que andamos o las calorías que quemamos tras hacer ejercicio físico, y con ello también hay que llevar cuidado, avisaba el farmacéutico.

No obstante, “hay dermatólogos que ya prescriben aplicaciones móviles que no son totalmente seguras pero que ellos sí las avalan, por ejemplo, la FotoSkin”, sostenía Juan Fermín Jaráiz.

Desde noviembre de 2013 la FDA ha aprobado el medicamento Abilify Mycite que tal y como explicaba, “es una pastilla con un grano de sal que al ingerirla se disuelve la sal con los jugos gástricos y emite una información al parche que lleva el paciente. Ese parche emite un mensaje al médico y al paciente para poder controlar el incumplimiento. De este modo, es la primera vez que lo ha certificado la FDA y posiblemente ese grano de sal dentro de pocos años lo veamos en casi todos sitios”.

A modo de conclusión, el acierto está en saber escoger la App adecuada. Según diferentes estudios, cuando estas aplicaciones están supervisadas por un profesional, suele acompañarse de buenos resultados, un dato a tener en cuenta.