La sanidad post-COVID será con-COVID

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Las distintas CC.AA. han puesto en marcha sus planes para hacer frente a la pandemia de SARS-CoV-2 desde un punto de vista asistencial. Coordinados y co-gobernados por el ministerio ed sanidad se han ido tomando decisiones tratando de sortear la crisis. Han venido confinamientos, restricciones, seguridad en la distancia social y otras medidas.

Pero la medida más relevante y efectiva en el control de la incidencia acumulada a 14 días (IA14) es la vacunación. Un plan que, a medida que avanza, permite retomar la asistencia sanitaria.

Mejora de la Incidencia Acumulada

Los datos de IA14 muestran que estamos en el camino de llegar por debajo de los 50 casos por 100.000, en algún momento del verano u otoño. Éste es el límite marcado por la UE para calificar a un pais “de riesgo”.

En esta situación comenzará la normalización de la asistencia sanitaria y volveremos a la dedicación de la mayoría de los recursos sanitarios a la epidemiología habitual.

“las UCIs seguirán con enfermos de COVID-19 durante meses que nos recuerdan que el virus sigue esperando su oportunidad para volver”

Sin embargo, las UCIs seguirán con enfermos de COVID-19 durante meses que nos recuerdan que el virus sigue esperando su oportunidad para volver.

Aunque la vacunación alcance sus cotas más altas posibles, veremos casos de COVID-19 durante mucho tiempo. Los datos de la encuesta BIS-Flas de mayo confirma que un 22% de la población española no tiene intención de vacunarse frente a la COVID-19. Aún asumiendo que disminuya ligeramente, será una fuente de nuevos casos que mantendrán la infección por SARS-CoV-2.

Pandemia bajo control

La alarma pandémica en España y en la UE pasará en Otoño próximo a una especie de estado de cronicidad pandémica. Aprenderemos a regular aforos, mantener medidas de distancia social y permanecer atentos a nuevos focos que puedan aparecer.
La presencia repentina de casos de COVID-19 se originarán dentro del país por contagio de la población no protegida, o por importación de casos internacionales.

La pandemia globalmente

Los países que no tengan la mayor parte de su población inmunizada hasta 2022 y 2023 (Rusia, China o India y países de África y Sudamérica) serán origen de contagios. Muchos de estos países no tienen falta de vacunas sino una enorme dificultad de llevar a cabo planes de vacunación en sus territorios.

La demografía, la extensión y también el déficit del sistema sanitario dificultan planes de vacunación eficaces y rápidos. Sabemos que, auqnue esté bajo control, las vacunas no pueden acabar con la pandemia a corto plazo. Pero van a ser determinantes, sin duda, en una pandemia aún larga e incierta.

En la actualidad, la deteccion de infectados es aún baja, los contagios globalmente van disminuyendo, pero la mortalidad aún se mantiene en muchos países. En España llegamos a no tener muertes por COVID-19 en junio y julio pasado. A partir del 15 de agosto de 2020 volvimos a incrementar dichos casos.

La Unión Europea ha realizado reservas y pedidos de vacunas para mucho más de los 450 millones de habitantes que existen en la actualidad. la solidaridad con otros países puede ser una de las razones de estos pedidos. Pero también que habrá que volver a inmunizar en algún momento.

El sistema sanitario en España: la perspectiva de Covid-19

Las planificaciones de necesidades asistenciales de antes de la COVID-19 se han quedado obsoletas. Cualquier plan de recuperación y resiliencia en sanidad debe comprender que la pandemia tardará años en desaparecer del todo. Pero debemos retomar la prevención, la asistencia y la normalidad de la gestión sanitaria. Y al hacerlo habra que evaluar el impacto real del entorno COVID-19.

Muchos informes de todo tipo, tanto de empresas como de organismos públicos, incluyen la perspectiva de género o el impacto medioambiental. En las auditorías de empresa se incluye el impacto de COVID en sus informes de gestión. Resulta crucial tener una óptica amplia y ver factores externos a considerar en la ejecución de un plan. Probablemente, no existe en estos momentos un factor externo de más impacto que la COVID-19. Es hora de que las estrategias sanitarias y la política farmacéutica tengan presente la perspectiva COVID-19 en sus planteamientos.