Cada año, el virus de la gripe se presenta de forma diferente. De ahí la necesidad de adaptar la vacuna antigripal a los serotipos del virus que circulan cada temporada. Los que provocan las epidemias estacionales, según la Organización Mundial de la salud (OMS), son el virus A –los subtipos actualmente circulantes en humanos son el (H1N1) y el A(H3N2)–, que ha sido el causante de todas las pandemias conocidas, y el virus B –no se clasifica en subtipos, pero los circulantes actualmente se dividen en el linaje B/Yamagata y B/Victoria–.

Por tanto, lograr una vacuna universal frente a la gripe resulta casi fundamental. Un objetivo que está cada vez más cerca, pues algunos países, como Australia o Estados Unidos, ya han comenzado ensayos en busca de vacunas que cubran un amplio espectro de variantes de gripe.

El primer ensayo en humanos en EE. UU.

En Estados Unidos, los primeros resultados del primer ensayo en humanos de una vacuna que cubre un amplio espectro de variantes de gripe han sido todo un éxito.

El ensayo clínico abierto de fase I analiza la vacuna de nanopartículas de ferritina de tallo estabilizado con HA (H1ssF) basada en el tallo H1 HA de A/Nueva Caledonia/20/1999. En el estudio participaron 52 adultos sanos de 18 a 70 años, que recibieron 20 μg de H1ssF una vez o 60 μg de H1ssF dos veces con un intervalo de refuerzo de 16 semanas. De estos, 35 participantes (74 por ciento) con dosis de 60 μg recibieron el refuerzo, mientras que 11 (23 por ciento) vacunas de refuerzo se perdieron debido a restricciones de salud pública en las primeras fases de la pandemia de COVID-19. 

“Las vacunas contra la gripe podrían mejorarse mediante plataformas que induzcan inmunidad de reacción cruzada. La inmunodominancia de la cabeza de la hemaglutinina (HA) de la influenza en las vacunas actualmente autorizadas impide la inducción de anticuerpos neutralizantes dirigidos al tallo con reactividad cruzada. Una vacuna sin el dominio de cabeza de HA variable tiene el potencial de centrar la respuesta inmunitaria en el tallo de HA conservado”, explican los autores del ensayo.

Los datos publicados en la revista Science en muestran que H1ssF es seguro y bien tolerado, con una leve reactogenicidad local y sistémica solicitada. Los síntomas más comunes incluyeron dolor o sensibilidad en el lugar de la inyección, dolor de cabeza y malestar general. 

“Descubrimos que H1ssF provocó anticuerpos neutralizantes de reacción cruzada contra el tallo HA conservado de los virus de gripe, a pesar de la inmunidad previa específica de la cabeza del subtipo H1. Estas respuestas fueron duraderas, observándose anticuerpos neutralizantes más de un año después de la vacunación”, exponen los autores. De esta forma, los resultados respaldan esta plataforma como “un paso adelante” en el desarrollo de una vacuna antigripal universal.

Una vacuna universal prometedora en Australia

Por otro lado, Australia puso en marcha el pasado mes de mayo un ensayo de una vacuna universal contra la gripe. El Hospital Mater de Brisbane, según adelantó ABC News, ha comenzado a estudiar la vacuna antigripal OVX836, que inicialmente incluye a 180 voluntarios de 18 a 60 años, aunque en el resto del país se espera llegar a 600.

Esta vacuna va dirigida contra la nucleoproteína del virus, que es un elemento menos susceptible a sufrir mutaciones. El ensayo compara tres combinaciones de vacunas: la vacuna OVX836 frente a la vacuna convencional, OVX836 frente a placebo y la vacuna convencional frente a placebo. Se espera que esta fase del ensayo se complete para finales de este año 2023. Si resulta satisfactoria se pasará a la fase III con miles de voluntarios.

Si se llegara a aprobar este tipo de vacuna, podría contribuir a mejorar las coberturas de vacunación antigripal. Además, una vacuna universal, ha apuntado Paul Griffin, director de enfermedades infecciosas en el Hospital Mater, podría “cambiar drásticamente la forma de proteger de la gripe al apuntar a las partes del virus que no cambian“.

A pesar de que los resultados del ensayo son aún muy preliminares para saberlo con certeza, Griffin es optimista y considera que la vacuna podría durar varios años, lo que supondría un gran avance en materia de prevención frente a la gripe.


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