En torno a 50 millones de personas se infectan de gripe cada año en la Unión Europea y el objetivo marcado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) de alcanzar coberturas del 75 por ciento en los grupos de riesgo aún no se ha logrado. Por ello, con motivo del Día de la Gripe en la UE, este 11 de octubre se presentarán en el Parlamento Europeo una serie de recomendaciones políticas, a iniciativa de los grupos PPE y S&D, dirigidas tanto a las instituciones europeas como a los Estados miembro.

En concreto, se incluyen medidas que van destinadas a acabar con las desigualdades entre países, elaborar planes y estrategias de comunicación para captar a la población de riesgo o la importancia de la formación y la comunicación por parte de los profesionales sanitarios.

De este modo, Gaceta Médica y El Global han organizado un encuentro online, con el apoyo de CSL Seqirus, que ha contado con la participación de José Javier Castrodeza, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Valladolid, jefe de Servicio de Medicina Preventiva y Salud Pública en el Hospital Clínico Universitario de Valladolid y ex secretario general de Sanidad; y José María Eiros, catedrático de Microbiología del Centro Nacional de Gripe de Valladolid y jefe de Servicio de Microbiología en el Hospital Universitario Río Hortega de Valladolid.

Ambos expertos han puesto de manifiesto la importancia de situar a la gripe en el centro del debate en la Eurocámara para “sensibilizar” sobre esta enfermedad que “afecta a la sociedad, a la economía y a la salud”. Y la mejor estrategia para prevenirla es “fomentar y promover activamente la vacunación”.

El desafío de las coberturas vacunales

A pesar de la importancia y los múltiples beneficios que conlleva la inmunización de la gripe, “las tasas de vacunación son un reto”, ha apuntado Castrodeza, quien ha advertido un aumento de las coberturas solo en situaciones de amenazas, alertas o pandemias. Por ello, considera necesario continuar insistiendo en la vacunación y lo define como una “carrera de fondo”, especialmente en profesionales sanitarios: médicos, enfermeros o farmacéuticos, entre otros.

En este sentido, Eiros ha indicado que la responsabilidad de los sanitarios es triple: “Tienen que dar ejemplo y vacunarse para evitar padecer la gripe y transmitirla; conviene llevar a cabo acciones dirigidas a colectivos susceptibles de vacunación; y al ser una vacunación anual, el ser adherentes otorga mayores probabilidades de prevención ante la potencial divergencia de las cepas vinculantes”.

Sin embargo, dentro de este colectivo las tasas de vacunación no son las deseadas. “Paradójicamente, los propios sanitarios no son capaces de alcanzar los objetivos de cobertura”, ha señalado Castrodeza. “Deben pensar que tienen una responsabilidad con sus pacientes y que no les harán caso si no dan ejemplo”, ha expuesto. En este sentido, ha mencionado que las últimas encuestas realizadas por el grupo de trabajo en el que él mismo participa, desvelan que las personas dicen que no se vacunan “porque su sanitario no se lo recomienda”. Y, sin embargo, es el sanitario el que aparece en primer lugar como la persona en la que más confía el paciente.

Formación y comunicación de profesionales

Por otro lado, una de las recomendaciones europeas es actualizar los planes de estudio universitarios para incluir capacitación relevante sobre inmunización y habilidades de comunicación.

Respecto a la formación, Eiros considera que, en la educación secundaria, los alumnos “deberían tener, dentro de los módulos de formación de conocimiento del medio, contenidos teóricos para entender el concepto de salud global”. “Todo lo que sea invertir en educación sobre salud sería crucial; y vacunarse de gripe forma parte del estilo de vida saludable, como controlar la dieta o combatir la obesidad”, ha aseverado el catedrático de Microbiología.

En ello coincide Castrodeza, quien ha agregado que “la vacunación debe ser uno de los pilares de la vida saludable de las personas, pues forma parte del poliedro para proteger la salud individual y la de los demás”.

Por otro lado, el catedrático de Medicina Preventiva ha recalcado que la comunicación es crucial en este sentido. “Deberíamos hacer un esfuerzo por personalizar el mensaje y en ello los sanitarios juegan un papel fundamental”, ha indicado. En este contexto, ha insistido en que todos los sanitarios deberían preguntar al paciente en el periodo octubre-marzo si se ha vacunado de la gripe y por qué no lo ha hecho. En definitiva, intentar que la gente “tome conciencia para llegar más o menos a una cobertura universal”.

Estrategia de vacunación en España

Este año, la campaña de vacunación antigripal en España ha incorporado, por primera vez, la recomendación de inmunizar a dos nuevos colectivos: los niños y los fumadores. También se aconseja vacunar a los estudiantes en prácticas del sector y a los convivientes con población de riesgo. De hecho, Eiros ha reivindicado que se amplíe la vacunación a colectivos sanos, porque “no tiene sentido vacunar a los niños, por ejemplo, y que no estén vacunados sus cuidadores, convivientes o abuelos”, ha afirmado.

Asimismo, para Castrodeza, las recomendaciones han mejorado también en otros aspectos importantes, como la vacunación de personas a partir de los 60 años, en lugar de 65 años. Y es que se debe tener en cuenta que la población mayor se enfrenta al reto de la inmunosenescencia. En este sentido, el catedrático de Medicina Preventiva ha alegado que “tenemos que valorar esa situación para que las vacunas ejerzan una respuesta lo más fuerte y prolongada posible; solo así podemos cubrir el periodo de mayor riesgo”.

Por tanto, ha indicado que las actuales vacunas de inmunogenicidad aumentada son una buena estrategia para la población vulnerable. En concreto, ha señalado el caso de Castilla y León, que ha adquirido vacunas de alta carga para los rangos de edad más extremos, así como vacunas adyuvadas para otros colectivos. “Las comunidades autónomas tienen que buscar el equilibrio entre ambas vacunas para cubrir las necesidades de la población”, ha destacado.

Sin embargo, lo que más preocupa a Castrodeza es que los responsables “no sean conscientes de que todos los años se debe hacer el proceso de compra de adquisición vacunal”. “Hay que adelantarse a los planes de compra dos, tres o cuatro años, para evitar falta de vacunas por cualquier incidente”, ha añadido. De hecho, ha incidido en la necesidad de disponer de planes de adquisición de vacunas más estables y prolongados en el tiempo, lo que “ayudaría también a la industria a tener unas estrategias de fabricación más estables”.

Dentro de la estrategia de vacunación para la temporada 2023-2024, también se ha establecido la vacunación conjunta de gripe y COVID-19. Castrodeza ha indicado que habrá un “buen pulso” de la vacuna cuando ambas tengan presentaciones monodosis. “Estamos probando cuál es la mejor estrategia, porque tampoco sabemos cómo se va a comportar ahora la COVID-19”, ha alegado. No obstante, ha resaltado que está de acuerdo en empezar con esta estrategia, pero “veremos el año que viene si hay que seguir o no; quizás con la concienciación y facilitando la accesibilidad a la vacuna logramos mejorar las tasas vacunales”, ha remarcado.

Eficacia y plataformas tecnológicas

La respuesta inmunitaria protectora frente a vacunas antigripales oscila entre el 50 y el 70 por ciento. Según Eiros, los factores que influyen en esta respuesta son tres: la población a la que se inmuniza, el tipo de vacuna y la concordancia entre los virus que circulan y los que lleva la vacuna. “Las vacunas antigripales no previenen de la gripe al cien por cien, pero sí reducen sustancialmente la carga de enfermedad, previenen la hospitalización y complicaciones y, sobre todo, las muertes”, ha recalcado.

En este sentido, el catedrático de Microbiología ha apuntado que “aun sabiendo que la eficacia y la efectividad no son óptimas, sí son suficientes como para avalar que se implanten estrategias de vacunación cada año”. “En un futuro tendremos vacunas que aporten una respuesta mantenida en el tiempo, que sean probablemente universales y que hagan frente a varios agentes”, ha indicado.

Para lograr este objetivo es esencial disponer de diferentes plataformas tecnológicas. “En unos años veremos nuevas líneas de fabricación”, ha señalado Castrodeza.  Del mismo modo, Eiros ha añadido que, “aunque hay plataformas que puedan parecer muy caras a nivel de inversión y de costes directos, también son muy versátiles y se pueden transformar para producir vacunas frente a otros agentes”. Y este es, precisamente, uno de los mayores retos a los que se enfrenta España: contar con tecnología propia para producir vacunas y dejar de depender de sus socios.


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