El papel del farmacéutico en el contexto actual

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Por Jesús Aguilar, presidente del Consejo General de Farmacéuticos

El trabajo de los farmacéuticos en esta emergencia sanitaria ha demostrado la importancia de nuestra profesión en todos los ámbitos, tanto en la investigación como en los hospitales, en la industria, en la distribución, en los laboratorios clínicos, en la salud pública y, por supuesto, en las farmacias.

Nuestra firme vocación de servicio público y nuestro compromiso social se ha hecho más visible que nunca, revelándonos como lo que somos: sanitarios imprescindibles para la sociedad y los sistemas de salud, como así ha sido reconocido por los pacientes, los medios de comunicación y por muchos representantes políticos.

Un 2020 en el que todos los farmacéuticos nos hemos dejado la piel para combatir y reducir el impacto la COVID-19, realizando un excelente trabajo con el resto de profesiones sanitarias. La dureza de la pandemia nos ha hecho ver la fortaleza e importancia del principal capital de la Sanidad, del factor humano que conformamos todos los profesionales de la Sanidad. También hemos reconocido de forma global que sin salud no hay progreso social ni económico, una enseñanza que esperemos nunca se olvide por los poderes públicos.

Como farmacéuticos tenemos una capacitación técnica, científica y sanitaria de primerísimo nivel, y en el caso de las farmacias estamos a pie de calle atendiendo las necesidades sanitarias de la población, con una cercanía inigualable. Una red cohesionadora, pilar básico del Sistema Nacional de Salud, que garantiza el acceso universal a los medicamentos y al consejo sanitario, y que ha llegado a todos los pacientes, desarrollando además una labor de salud pública y social que está siendo vital.

En esta situación, y ante el imparable avance, es más necesario que nunca el trabajo de toda la profesión unida entorno a una misma dirección. Con este objetivo hemos creado la Mesa de la Profesión Farmacéutica, un espacio plural de entendimiento y cooperación en el que queremos reforzar los intereses profesionales de todos los farmacéuticos en defensa del bienestar de los ciudadanos.

Inmersos ya en la tercera ola de la pandemia los farmacéuticos seguimos trabajando con la misma proactividad y responsabilidad que hemos demostrado desde el principio, proponiendo soluciones que contribuyan a combatir los distintos efectos. Ahora, cuando esta decisiva campaña de vacunación está dando sus primeros pasos, lo hemos vuelto a hacer. Inmunizar a la población es ahora el reto sanitario –y por supuesto social y económico- más importante y urgente que tiene España.

Los farmacéuticos tenemos una posición inmejorable para informar sobre la necesidad de vacunación – su calidad, seguridad y eficacia-, los colectivos prioritarios, la importancia de cumplir con las dosis establecidas, y, también, como parte activa del Sistema Español de Farmacovigilancia. Igualmente es esencial nuestro papel en los servicios de farmacia hospitalaria o de atención primaria con una gran responsabilidad en la custodia y preparación de las vacunas, en la supervisión de los procesos de almacenamiento, o en la dispensación y control en los centros de vacunación. Y en la industria y la distribución, teniendo en cuenta las especiales características de estas vacunas.

Por eso estamos instamos a las autoridades sanitarias a que empleen todos los recursos disponibles, reforzando los equipos que actualmente están vacunando y aumentando los profesionales sanitarios capacitados para hacerlo, con el fin de conseguir mayor agilidad y rapidez, factores clave para el éxito de las campañas que están desarrollando las Comunidades Autónomas.

La participación de los 53.000 farmacéuticos comunitarios podría concretarse en la realización de acciones conjuntas de información y educación a la población, contribuir a la farmacovigilancia y adherencia, así como promover que las 22.000 farmacias puedan ser también centros de vacunación, siempre que se haga en el marco de programas de Salud Pública con los correspondientes protocolos y en colaboración con el resto de profesionales y autoridades sanitarias, en el Sistema Nacional de Salud.

Esa es nuestra respuesta, fruto del sólido compromiso con la sociedad y la vocación de servicio que compartimos todos los farmacéuticos. Nuestra máxima inquietud en estos momentos es que esta campaña de vacunación cumpla sus objetivos con rapidez y para ello estamos a disposición de las autoridades sanitarias para hacer lo que se deba hacer, con el fin de alcanzar los objetivos de inmunidad con rapidez.

Acabar con la emergencia sanitaria es el objetivo que nos une a todos, y en él los farmacéuticos vamos a seguir siendo un ejemplo de lucha, demostrando con nuestra contribución profesional nuestra altura de miras y nuestro gran valor social y sanitario.