La pandemia que pone a prueba al sector

Por Santiago de Quiroga, Presidente y Editor de Wecare-u

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Como cada año, este ANUARIO DE LA SANIDAD Y EL MEDICAMENTO acoge a líderes del sector que nos ofrecen sus visiones y retos de 2021, el año de las vacunas y la probable recuperación. Ni será un año fácil ni faltarán retos aún mayores que los que hemos dejado atrás. Pero lo único cierto es no vamos a pasar por lo mismo, porque algunas cosas hemos aprendido.

Inversión sin precedentes

Nunca un Gobierno ni todos juntos, más o menos coordinados según el continente, han acometido las inversiones y realizado los esfuerzos obligados por la Covid-19. Cientos de miles de millones de euros para paliar los efectos económicos, sociales y sanitarios de una crisis que aún no ha pasado. Lo que hemos aprendido nos ayudará a un mejor manejo de lo que aún sigue. Pero no sabemos aún ni cuándo ni de qué manera la pandemia pasará. Por esa razón, debemos fijarnos más en lo aprendido que en la idea de que la pandemia acabará pronto, porque no es asi.

Los Gobiernos han invertido cientos de miles de millones de euros para paliar los efectos de la pandemia

Visiones realistas

Muchos han sido los errores cometidos. Entre ellos, la creencia de que la pandemia iba a durar poco, que llegarían pocos casos aislados a España o que la curva descendiente (cuando lo hace tras una ola) indica que ha pasado lo peor. Éstos son los mejores ejemplos del estrepitoso fracaso global en el manejo de esta pandemia, desde sus comienzos hasta el momento actual. Desde creer que llegarían unos pocos casos (como en el Ébola) hasta atisbar siempre el final de los contagios porque la curva de incidencia acumulada tendiera a la baja.

“Quedan más muertes por Covid-19 en el futuro que las que hemos tenido hasta ahora”

La motivación de estos mensajes, entre erróneos e ilusos, tiene un fondo correcto: dar esperanza a la sociedad, cuidar de los que viven solos, atender a los más vulnerables…pero este no es el camino. Sencillamente, anuncios triunfalistas, erróneas o con un optimismo sin fundamento no asegura de que todo vaya a ir a bien. El realismo y la verdad, usadas en las dosis adecuadas, tienen un efecto estimulante en las conciencias y actitudes de la sociedad.

Así podría ser 2021

Trato de escuchar a los que saben, beber en las fuentes originales y observar los acontecimientos con mentalidad crítica. Me equivoco como todo el mundo, pero puedo afirmar, con un margen de error razonable, que:

  • Quedan más muertes por Covid-19 en el futuro que las que hemos tenido hasta ahora. De los 2,5 millones de muertes informadas hasta finales de enero de 2021 en el mundo, modelos predictivos como el que realiza el IHME (Univ. de Washington), estiman un millón de muertes más por Covid-19 sólo hasta el 1 de junio de 2021.
  • El sistema sanitario necesitará estructuras paralelas (hospitales permanentes) en zonas de alta población e incidencia en 2021 que funcionarán durante años para desviar pacientes Covid-19. Madrid y Andalucía han sido las primeras CC.AA. Veremos nuevas olas y, al acabar éstas, vendrán en los próximos años, situaciones de picos de contagios originados en países sin cobertura vacunal óptima. Constituirán nuevas Emergencias de Salud Pública Internacionales de la OMS. La próxima será la séptima declarada por el organismo internacional, y vendrán más dentro de los próximos 8 o 10 años. Muchas acabarán en brotes pandémicos que serán declarados por la OMS.
  • La socialización de las personas se ha afectado de forma relevante durante casi 12 meses. La soledad, la falta de relaciones habituales y la presión psicológica por el temor a la pandemia ha hecho mella en la salud mental de la sociedad. Es un problema que traerá un cambio abrupto en la epidemiología de la enfermedad mental en España y en el mundo. Un problema que crecerá durante 2021.
  • Las vacunas no arreglarán todo el problema, porque no llegarán ni rápido ni al mismo tiempo en todo el mundo. Países con escasa cobertura vacunal, de apenas el 20% de su población en 2023, serán foco de contagio y de inestabilidad sanitaria. Desde estos países, que no es posible aislarlos de manera permanente porque sería condenarles a la miseria y a su destrucción, se contribuirá a la pérdida de control de la pandemia, con nuevos brotes. Ante este riesgo, los países desarrollados comenzarán a facilitar vacunas a estos países de manera masiva, especialmente en el África subsahariana. Sin asistencia ni organización, será difícil hacerlo con éxito, lo que prolongará más años la pandemia.
  • El incremento de la morbimortalidad por cualquier causa, al margen de la Covid-19, se pondrá de manifiesto en 2021, tras el primer año del reconocimiento de la pandemia por la OMS, el 11 de marzo de 2020. Las voces que comienzan a alertar que se está dejando de lado la salud de la sociedad por la pandemia tendrán respuesta de los Gobiernos. Hay otras enfermedades “no-Covid” que requieren atención y planes. Los países deberán hacer frente a nuevos planes de salud para atender de manera adecuada, y en la medida de los posible, las patologías crónicas y el funcionamiento de los servicios sanitarios.
  • Se pondrán en marcha planes y estrategias para abordar el cáncer y la salud mental, entre otros, que están siendo priorizados e impulsados desde la Unión Europea.
    Todo esto sucederá o comenzará a entreverse en este año.

Con todo, es un año de transición, en el que el sector volverá a ponerse a prueba cada mes. Deberemos comprender que no estamos vislumbrando la luz al final del túnel, aunque hay ahora más esperanza. La realidad no permite que bajemos la guardia ni pensemos en recuperar ningún momento pasado. De hecho, algunas cosas ya han cambiado para siempre. Debemos aceptarlo y adaptarnos, como ha hecho el Homo sapiens durante cientos de miles de años de evolución.