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E.M.C. Madrid | viernes, 10 de enero de 2020 h |

La Comisión Europea ha marcado la digitalización de la sociedad y la economía como una de sus diez prioridades, con la vista puesta en la creación de un mercado digital único. Aunque este tipo de tecnologías gozan de una excelente penetración en algunos sectores, en el entorno sanitario su alcance sigue siendo muy dispar. Tres expertos han analizado su grado de implantación en distintas áreas de la investigación biomédica, así como el potencial de herramientas como el big data o la inteligencia artificial en el marco de un debate de actualidad celebrado bajo el título ‘Innovación y digitalización en la investigación’, organizado con la colaboración de Novartis.

Las aportaciones de Rosa M. Coco Martín, profesora titular de Oftalmología del Instituto Universitario de Oftalmología Aplicada de la Universidad de Valladolid; Esteban Daudén, jefe del Servicio de Dermatología del Hospital Universitario de La Princesa, y de Javier Malpesa country Trial Monitoring Head de Novartis, coinciden en el diagnóstico inicial.

Para Esteban Daudén, la tecnología digital es uno de los protagonistas más importantes de los avances tecnológicos en los últimos años. “Se ha hecho imprescindible para el buen desarrollo de la investigación. Mediante diferentes herramientas y recursos hace la vida del investigador más fácil”, adelanta. Una visión cercana a la del portavoz de Novartis, que añade que están cambiando por completo la manera tradicional de desarrollar la investigación y de afrontar la monitorización de la investigación clínica de una forma más remota y basada en riesgos. Suponen, además, un cambio de paradigma en la manera en la que concebimos la esencia del desarrollo en investigación en el ámbito de la salud.


Una de las consecuencias de la aplicación de las nuevas tecnologías es el empoderamiento del paciente


Malpesa apunta que en un momento en el que el ecosistema se está redibujando, la compañía quiere ser parte de esta nueva manera de reimaginar la medicina y las soluciones médicas para la sociedad, que repercute en el empoderamiento del paciente.

Rosa M. Coco apunta que la aplicación de Internet y otras tecnologías relacionadas y la digitalización de datos biológicos puede ser utilizada para intercambiar información entre profesionales, o entre profesionales y pacientes, y para hacer telemedicina o asistencia remota.

“Sobre estos datos, el análisis de big data es una vertiente importantísima con una gran capacidad transformadora del ejercicio de la práctica médica que va a acabar influyendo en cómo se prestan los servicios de salud”, subraya.

Además, aclara que la digitalización se puede utilizar en distintas fases del proceso tradicional de investigación, pues por ejemplo facilita el manejo de datos en estudios de investigación convencionales, también se usa para el manejo de imágenes y su evaluación que puede hacerse más fácilmente a distancia, para preservar datos y reutilizarlos en otras investigaciones, etc.

Los expertos coinciden en que aunque hay numerosos servicios y centros de investigación que emplean herramientas digitales, implantadas en la práctica clínica y la investigación biomédica, queda mucho por hacer para desarrollar su máximo potencial en el sector salud.

Javier Malpesa, Country Trial Monitoring Head de Novartis

“Promovemos la generación de equipos de trabajo para desarrollar y probar rápidamente sus propuestas innovadores y disruptivas”

Para alcanzar ese grado de implantación máxima, es preciso superar todavía algunas barreras. La oftalmóloga recuerda que hay que tener en cuenta los aspectos éticos y legales y asegura que ya se implementan la ley de protección de datos y otras normas como la ley de autonomía del paciente. “Por lo tanto —remarca— tenemos que tener cuidado con qué datos pueden quedar en la nube, sobre todo si quieren utilizarse servicios de computación a través de internet”.

También hay que tener en cuenta la privacidad, “sobre todo si los datos pueden salir fuera de la Unión Europea”, prosigue. En este sentido cuenta la experiencia de su centro, que pertenece a una red de investigación de un prototipo de OCT en la que hay miembros estadounidenses o australianos que tendrán acceso a los datos. “El consentimiento informado que hemos tenido que desarrollar para poder enviar las imágenes, que son procesadas on line, tiene seis páginas, pues los pacientes han de saber que las imágenes de sus retinas, aunque anonimizadas, salen fuera de la protección de la legislación europea”, indica. En ese sentido, remarca, por ejemplo, que los registros de datos clínicos o de investigación clínica, cada vez más, han de ser compartidos con registros de la Unión Europea.

Para el portavoz de Novartis, las barreras ceden poco a poco. Entre ellas está “la asimilación tecnológica de los usuarios o la estandarización de sistemas en un panorama de multiplicidad de interlocutores”. Como compañía global que apuesta por la digitalización, insiste, Novartis se plantea “la implementación de nuevas soluciones digitales desde la transparencia en la gestión de la información, salvaguardando la seguridad de los pacientes y los datos que nuestro desarrollo conlleva”.

El experto subraya que, además, es necesario ajustarse a los nuevos tiempos que la tecnología digital conlleva y afrontar retos como la reducción de los tiempos o la inmediatez de las soluciones.

Desde la perspectiva del dermatólogo, el escollo principal son las limitaciones presupuestarias, el desconocimiento y la falta de experiencia de los usuarios, la falta de concienciación de su necesidad, la infraestructura heredada, las dudas sobre la seguridad informática o la propia complejidad de la gestión.

La tecnología digital ha transformado la investigación. Entre otras aportaciones, hace que sea posible analizar los datos de práctica real o de estudios clínicos de una forma más sencilla, en opinión de la oftalmóloga. “Esta digitalización será necesaria en el caso de manejar un elevado número de datos como pueden ser los datos de los estudios genéticos”, aclara. También augura que la digitalización permitirá presentar modelos predictivos del riesgo de una enfermedad y hará posible la clasificación de individuos en determinados grupos por ejemplo de respuesta a un tratamiento.

Para el responsable de Novartis, ha supuesto cambios en relación al acceso y el seguimiento de los pacientes en los estudios. “A través de la implementación de wearables en los ensayos, el paciente tiene más facilidades para participar en el desarrollo; generando en tiempo real datos para los estudios”, remarca. En algunos casos, el paciente ya no tiene que desplazarse al hospital para facilitar los datos, lo que facilita el seguimiento.

Rosa M. Coco Martín, Profesora titular de Oftalmología del IOBA de la Universidad de Valladolid

“Estas tecnologías ya hacen posible analizar datos de práctica real o de estudios clínicos de forma más sencilla”

Experiencias actuales

La aplicación de este tipo de tecnologías ya es una realidad en múltiples campos de la medicina, forma parte del presente, y transformará el futuro. En oftalmología, por ejemplo, se trabaja mucho ya tanto en telemedicina como en inteligencia artificial aplicada fundamentalmente a tres enfermedades: retinopatía diabética, degeneración macular asociada a la edad y glaucoma.

Rosa M. Coco, recuerda que en retinopatía diabética hay programas de telemedicina ya implantados en comunidades con población rural o muy dispersa, como Galicia, Canarias o Castilla y León. “Estos sistemas ayudan no solo al diagnóstico sino también a recabar datos que serán utilizados en estudios epidemiológicos de la enfermedad” matiza.

Además, en esta misma enfermedad, también se han desarrollado aplicaciones informáticas que permiten detección de la patología sin intervención de profesionales sanitarios. Por ahora, los modelos aún cometen fallos, asegura la experta, que en cualquier caso cree que estos sistemas irán mejorando y llegará un día en que sean una realidad.

Por su parte, Daudén explica que en el Hospital Universitario de La Princesa, la tecnología digital ha permitido detectar nodos críticos en el inicio y evolución de crisis en la epilepsia farmacoresistente, o predecir la aparición de fibrilación auricular a partir de electrocardiogramas (ECG) supuestamente “normales” y determinar el riesgo post-quirúrgico a través de la lectura de ECG prequirúrgicos en pacientes de riesgo medio/alto.


El Genesis Labs es una incubadora interna de ideas multidisciplinares que impulsa la innovación


En concreto, el trabajo de Dermatología en colaboración con la Unidad de Análisis de Datos y los Servicios de Farmacología Clínica e Inmunología, ha permitido identificar marcadores epigenéticos y biomarcadores en microRNAs en la psoriasis que permitirán predecir la respuesta terapéutica a los diferentes fármacos, lo cual ayudará a una más correcta selección del fármaco (el más eficaz y seguro).

En Novartis también se han dado pasos en esta dirección con iniciativas como Novartis Biome, un laboratorio de innovación digital impulsado por la compañía que pretende empoderar y generar compañías de tecnología de la salud y personas apasionadas por interrumpir la atención médica mediante el uso datos y tecnologías digitales, según apunta Javier Malpesa.

Esteban Daudén, Jefe del Servicio de Dermatología del Hospital Universitario de La Princesa

“Su implantación es incuestionable, cuando antes se apliquen, antes obtendremos sus beneficios”

De igual modo, la compañía ha ampliado sus programas digitales y los de gestión de datos para acelerar la reinterpretación de la investigación y el desarrollo. Además, el experto asegura que internamente animan a sus colaboradores a emprender proyectos a través de programas como el Genesis Labs, una incubadora interna de ideas multidisciplinares. “Promovemos la generación de equipos de trabajo para desarrollar y probar rápidamente sus propuestas innovadores y disruptivas”, sentencia.

Un ejemplo concreto es el lanzamiento hace unos meses de la plataforma interna Sense, a través de la cual Novartis es capaz de analizar los datos operativos de investigación clínica que tenemos desde hace más de 20 años, así como de realizar modelos predictivos que permiten hacer simulaciones sobre variables importantes y relevantes de la investigación clínica futura. “Además, disponemos de información actualizada de los datos actuales a tiempo real”, indica.

Tomando como punto de partida este análisis del presente, los expertos auguran un futuro lleno de posibilidades. Rosa M. Coco está convencida de que todas estas utilidades y tecnologías se irán implantando cada vez más en los procesos asistenciales y en la investigación clínica. Para Javier Malpesa, se trata, sin duda, de un futuro “muy prometedor, lleno de oportunidades y de retos que nos permitan reimaginar la medicina y realizar de forma muy significativa avances terapéuticos que puedan beneficiar a millones de personas y a sus familias”. Por su parte, Esteban Daudén hace hincapié en que “la tecnología digital se va a hacer imprescindible en este campo. Dado que su implantación es incuestionable, cuando antes se aplique, antes obtendremos sus beneficios”, concluye.


A pesar de los avances, consideran que queda mucho por hacer para alcanzar su desarrollo óptimo