De forma unánime, el Congreso de los Diputados terminó dando el visto bueno definitivo a la suspensión del visado de inspección médica requerido en la prescripción de la triple terapia en la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC). En vigor desde el pasado 31 de marzo, -día posterior a su publicación en el BOE– la medida se aplica con “carácter excepcional”, toda vez que su vigencia se extenderá “hasta la finalización de la emergencia sanitaria ocasionada por la COVID-19″.

La iniciativa validada dentro de la Ley de ‘nueva normalidad’ no ha tenido un camino fácil; de hecho, la batalla para la supresión de este requisito burocrático se remonta al comienzo de la pandemia. Fue en ese momento cuando los parlamentos regionales iniciaron un constante goteo de propuestas a este respecto que la han convertido en la patología con más PNL presentadas en España de la historia.

Antes incluso, en abril de 2019, un informe de la Alianza General de Pacientes (AGP) alertó de la inequidad sanitaria provocada por el visado establecido en 2018. Casi un año después, este documento y sus recomendaciones regresaron al Congreso la mano de Ciudadanos, que citó el mencionado texto y puso en tela de juicio las restricciones al acceso.

La respuesta a ello del Ejecutivo no llegó a convencer a nadie; de hecho, tanto la SEPAR como la Federación Nacional de Asociaciones de Enfermos Respiratorios (Fenaer) desmontaron punto por punto la argumentación sostenida por el Ejecutivo vía carta, remitida a la Dirección General de Farmacia.

Así se fraguó el germen citado recorrido parlamentario, sumando en torno a la veintena de propuestas no de ley en toda España y multitud de menciones vía pregunta o interpelación en las Cortes Generales del Estado.

La actividad asociacionista, eje vertebrador

Gran parte de ‘culpa’ de esta lucha recae en la labor realizada por la Asociación de Pacientes con EPOC (APEPOC), que desde marzo de 2020 ha mantenido más de 100 reuniones con grupos parlamentarios de toda la geografía nacional, así como consejerías y Gobierno autonómicos que se han mostrado sensibles a la realidad que viven. En este sentido, el movimiento político ha llegado propiciado por las citadas reuniones con la organización, las cuales todavía hoy continúan para lograr ampliar la supresión de este trámite burocrático más allá de la emergencia sanitaria.

Del total de PNL debatidas, a excepción de una discutida en Cantabria, todas han recibido el respaldo de las cámaras en las que fueron abordadas. Concretamente, hasta 8 Comunidades Autónomas han aprobado por unanimidad Proposiciones No de Ley en las que se abogaba por la retirada del visado a la triple terapia: Andalucía, Aragón, Extremadura, Islas Canarias, Islas Baleares, Castilla La Mancha, Asturias y Comunidad Valenciana.

Por otro lado, responsables de los gobiernos autonómicos de Cataluña, Castilla y León, Extremadura, Andalucía, Islas Baleares, Islas Canarias y Madrid también llegaron a reunirse con APEPOC. Precisamente, esta última comunidad fue pionera en la suspensión temporal de esta traba burocrática y en el impulso a su automatización.

El consenso político como llave

Precisamente el acuerdo mayoritario entre fuerzas políticas en torno a esta cuestión, más allá de sus ideologías, ha resultado clave para que finalmente fueran prosperando las propuestas que se han ido debatiendo. Entre ellas, la del caso de Aragón cobró una especial relevancia por el fondo y forma en que su PNL obtuvo visto bueno. Así, el parlamento regional terminó apoyando un texto transaccional publicado en el BOCA suscrito por todos los partidos, el cuál surgió de tres iniciativas nacidas por separado (PP, Ciudadanos y VOX) que fueron debatidas de forma conjunta.

A ella le siguió el ejemplo de Andalucía, cuyo sí se produjo a consecuencia de una PNL impulsada por Ciudadanos. Así las cosas, la Comisión de Salud y Familias terminó aprobando la propuesta por unanimidad, en la que se abogaba por dedicar a las personas con EPOC “medidas específicas” ante las “especiales consecuencias de la COVID-19 en estos pacientes”.

A las Cortes Generales del Estado les costó algo más alcanzar la luz verde al fin temporal del visado. De hecho, antes de que el Pleno del Congreso aprobara por 294 votos a favor (104 presenciales y 190 telemáticos), 54 abstenciones y ningún voto en contra, la Comisión de Sanidad de la Cámara Baja llegó a tumbar la enmienda.

Aun así, el Senado terminó por reflotar la discusión de la misma al texto, cristalizando en un acuerdo que resultó definitivo en la Cámara Baja. “Cuando nos ponemos y hablamos, somos capaces de sacar cosas de mucha utilidad adelante”, llegó a reivindicar Guillermo Díaz, portavoz de Sanidad de Ciudadanos, el día de su aprobación.

El fin del visado más allá de la pandemia

La legislación que ampara la supresión del visado a la triple terapia para pacientes con EPOC tiene, sin embargo, un carácter excepcional. Tal y como reza el BOE de la misma en su disposición adicional séptima, se prevé su vigencia “hasta la finalización de la emergencia sanitaria ocasionada por la COVID-19”. Aun así, tal y como han avalado también sociedades científicas y especialistas, el mantenimiento de esta traba fuera del contexto de pandemia no encuentra argumento para sostenerse.

Es por ello por lo que, según cuentan desde APEPOC a este medio, el trabajo de la asociación con las PNL que todavía quedan por debatir es focalizar su apartado de visados en hacer el fin de este requisito en la prescripción de este fármaco permanente. De hecho, en estos términos ha sido aprobada (con el apoyo de toda la cámara) ya una proposición no de ley defendida por el Partido Socialista (PSPV-PSOE) en la Comunidad Valenciana.

Desde APEPOC trabajan para que las próximas PNL que faltan por debatir sobre EPOC incidan en la eliminación de esta traba burocrática más allá de la emergencia sanitaria

Del mismo modo, en línea con la estrategia de la organización en clave regional, APEPOC se ha reunido también con Javier Lafita, jefe del Servicio de Efectividad y Seguridad Asistencial en Navarra. Con una PNL todavía por debatir en la mencionada comunidad, los pacientes continúan su lucha por conseguir también otros dos de sus grandes objetivos: paliar el infradiagnóstico y entrar como colectivo prioritario en la estrategia de vacunación frente a la COVID-19.


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