La Covid-19 ha puesto en evidencia muchos problemas latentes del sistema sanitario. Algunos de los más importantes tienen que ver con su organización y funcionamiento. Así lo ha asegurado ante el grupo de trabajo de Sanidad y Salud Pública de la Comisión para la Reconstrucción Julio Sánchez Fierro. Este abogado, miembro de la Asociación Española de Derecho Sanitario, doctor en Ciencias de la Salud y ex subsecretario del Ministerio de Sanidad, ha defendido la creación de una Agencia Estatal del SNS. Además, ha puesto de manifiesto la necesidad de superar ciertas “contradicciones” en relación con la industria farmacéutica.

De todos los problemas organizativos que la crisis ha intensificado, Sánchez Fierro destacó dos: la ausencia de la voz de los pacientes y de las sociedades científicas durante la pandemia y el problema de las desigualdades. Este experto apostó por corregir el primer punto desde el Comité Consultivo del CISNS.

Una Agencia Estatal del SNS

La propuesta de erigir una Agencia Estatal del SNS se enmarca en este segundo punto. Responde, aseguró, a la necesidad de establecer mecanismos para que el papel de las comunidades autónomas quede preservado en su capacidad de gestión, pero garantizando “el resultado final”. Esto es, acceso en condiciones de equidad e igualdad territorial.

De esta manera, la Agencia Estatal del SNS propuesta por Sánchez Fierro estaría encargada de desarrollar e implementar estrategias nacionales aprobadas por el CISNS. Para su desarrollo operativo se contaría con la colaboración de las comunidades autónomas. “Sería como un organismo autónomo de carácter profesional, similar al Instituto Carlos III o al Ingesa”, resumió este experto.

Asimismo, su desarrollo requeriría financiación específica. La Ley de Cohesión incluía dotación específica para los planes integrales. Con su reconversión desapareció el componente financiero, quedando las estrategias al albur de lo que puedan hacer las comunidades autónomas. Sánchez Fierro cree preciso corregir este punto. De esta manera, apuntó, la Agencia Estatal del SNS debería tener su propio presupuesto. Además, propuso, podría tener adscrito el Fondo de Cohesión “como una manera de expresar la solidaridad en los objetivos de carácter general para el SNS”.

El Grupo de Trabajo de Sanidad y Salud Pública de la Comisión para la Reconstrucción del Congreso de los Diputados.

Una Agencia de Salud Pública

La Agencia Estatal del SNS no ha sido el único organismo de nueva creación sugerido por Julio Sánchez Fierro. Tras destacar el “pobre” bagaje normativo y presupuestario, este experto abogó también por impulsar una Agencia de Salud Pública

En su opinión, desde la Ley de Medidas Especiales de 1986 hasta la Ley General de Salud Pública de 2011, la Salud Pública ha ocupado “un lugar inferior al que debería corresponderle”. Es necesario por ello, defendió ante el Congreso, “replantearse en profundidad” estas políticas. En este sentido, al igual que la crisis de las vacas locas generó consenso parlamentario para crear una Agencia de Seguridad Alimentaria, “debería existir una Agencia de Salud Pública permanente”.

Su acción, además, debería ser permanente y no una política “a borbotones ni de pura reacción”, como ha venido sucediendo. Y esta política de salud pública debería basarse, añadió en los objetivos marcados por la OMS: prevención de enfermedades, promoción de hábitos saludables, mejora de la calidad de vida y contribución a la mejora del bienestar social.

Otros modos de trabajar

Más allá de los cambios en la organización, Sánchez Fierro apostó por buscar “otros modos de hacer” ciertas cosas, desde la política farmacéutica hasta la coordinación asistencial, pasando por los ensayos clínicos y los recursos humanos.

Superar las  “contradicciones” en política farmacéutica

Desde el punto de vista de la industria farmacéutica, Sánchez Fierro llamó la atención sobre la “contradicción” en la que está instalado el sistema. Por una parte, dijo, los poderes públicos incentivan a la industria a través de Profarma, “si bien de manera escasa” y con “pequeñas modificaciones” desde su nacimiento, en 1986. Esta línea se ha potenciado durante la pandemia con una apuesta para activar todas las capacidades posibles a nivel industrial.

 “Sin embargo, cada vez que aparece un fármaco nuevo, parece como si las administraciones sanitarias se pusieran a temblar y que aparecieran toda clase de barreras y argumentos para tratar de retrasar todo lo posible el acceso real a estos medicamentos. No les descubro nada con la cantidad de protocolos, guías terapéuticas, algoritmos y comisiones que aparecen para ver si sí o si no, y cuándo y cómo”, añadió Sánchez Fierro.

A su juicio, esto produce “desorientación y desesperación” entre pacientes “que aspiran a acceder a aquello que el propio gobierno ha autorizado” como prestación. “Habría que ser más sincero —apuntó— y que cuando se incorpora una prestación a la cartera de servicios, viva donde vida uno, acceda a esos servicios y prestaciones de la manera más conveniente”. “No nos convirtamos en vencedores de una carrera de obstáculos”, añadió.

Un nuevo modelo asistencial

Es nuevo modo de hacer las cosas en Sanidad debería llevar también a resolver la continuidad de los procesos asistenciales. Para Sánchez Fierro, la relación entre la Atención Primaria y la especializada “deja mucho que desear”. Abogó por ello por estructurarla y organizarla para evitar desorientación a los pacientes, duplicación en las actuaciones y ganar en eficiencia. Las nuevas tecnologías, Internet especialmente, podría ayudar a que esta continuidad no fuera “un objetivo teórico, sino algo real”.

La humanización

El modelo de continuidad es importante, pero no menos lo es la humanización. El desarrollo tecnológico y la súper especialización implican un riesgo: que el paciente no sea más que un objeto de la atención sanitara y no un sujeto activo. Sánchez Fierro destacó que la humanización “no es teoría” y que requiere medidas concretas. Entre ellas, mejorar la formación en valores humanistas y desarrollar habilidades comunicativas, además de otras a nivel organizativo.

La Atención Primaria y el papel de la farmacia comunitaria

El papel de la Atención Primaria en el sistema presenta una gran coincidencia con el del paciente. Todos los ven esencial, pero la realidad deja mucho que desear. Sánchez Fierro  demandó “recursos personales, económicos y técnicos” y reformas que garanticen un mínimo de tiempo por paciente, que aligeren los trámites para la prescripción de pruebas diagnósticas y la atención a crónicos. Este punto es especialmente importante en el medio rural, donde Sánchez Fierro resaltó el valioso lugar que ocupa la farmacia comunitaria y su relación con los médicos de AP.

Un registro estatal de pacientes

El trabajo en ensayos clínicos es uno de los aspectos más positivos del sistema sanitario español. Pero su éxito no dependerá de tener muchos ensayos, sino de tener información sobre sus resultados. A este respecto, “una ausencia notoria”, según Sánchez Fierro, tiene que ver con la “no existencia de un registro de pacientes”. Esto puede determinar que los resultados de un ensayo sólo sean conocidos por la administración sanitaria más cercana, pero no se pongan en común en el sistema.

Colaboración público-privada

Ante un debate permanente en la actualidad, conviene mirar atrás. El debate sobre la relevancia del sector sanitario privado no es nuevo, ni mucho menos. Ya se discutió en 1986, cuando se aprobó la Ley General de Sanidad. Aunque algunos querían suprimir toda forma de actividad privada, al Gobierno no le pareció correcto, y desde entonces se regula la Colaboración Público-Privada.

“Contar con los esfuerzos de todos es positivo. Los pacientes no son pacientes públicos y pacientes privados, son pacientes que demandan la mejor atención posible”, destacó Sánchez Fierro en el Congreso.

Las nuevas tecnologías

Se trata de otro de los ámbitos en el que la ausencia de un plan estratégico ha propiciado una actuación discontinua. “Hoy existen hasta 40 sistemas informáticos conviviendo en el SNS”, resumió Sánchez Fierro. Es cierto que se han registrado avances notables en receta electrónica, historia clínica digital o gestión de recursos humanos, pero en otros terrenos, como la visita médica virtual o el seguimiento de los crónicos, está todo por hacer.

Este experto abogó por un plan de transformación digital estratégica que tuviera en cuenta, aparte de la telemedicina, el Big Data, la robotización y la Inteligencia Artificial. Esto también requeriría una labor permanente, susceptible de abordarse en el CISNS desde una comisión específica con participación de otros ministerios interesados, como los de Industria o Economía.

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