Premios BiC 2020

La Comisión Europea ha adoptado este 18 de noviembre una Recomendación sobre el uso de pruebas rápidas de antígeno para diagnosticar la COVID-19, presentada como una actualización de la Recomendación de la Comisión de 28 de octubre (de la que informó EG) para garantizar un enfoque común y estrategias de realización de pruebas más eficientes en toda la UE.

El documento se basa en las orientaciones elaboradas con las aportaciones de los Estados miembros y el asesoramiento de expertos del Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades. El propio Gobierno de España considera que, con estas recomendaciones, la CE “valida” las estrategias de detección de positivos basadas en el uso de estas pruebas, como así reconoció Salvador Illa al término del Consejo Interterritorial celebrado horas después.

La Recomendación ofrece orientaciones sobre cómo seleccionar las pruebas rápidas de antígeno, cuándo son adecuadas y quién debe realizarlas. Asimismo, pide la validación y el reconocimiento mutuo entre los Estados de las pruebas y sus resultados.

En esta actualziación, la CE valida la realización de test de antígenos en otros puntos adicionales a los empleados hasta ahora —como las farmacias— siempre que sean llevadas a cabo por profesionales sanitarios o cualificados mediante formación previa. En concreto, Bruselas insta a los Estados miembros a “garantizar las capacidades y recursos suficientes para el muestreo, las pruebas y la presentación de informes”. Para asegurar estas capacidades, indican, incluso “puede ser necesario capacitar a operadores para la toma de muestra que no sean personal sanitario”.

La Recomendación ofrece a los Estados miembros orientaciones sobre el uso de pruebas rápidas de antígeno para detectar el virus en contextos específicos. Entre ellos se incluyen las situaciones en las que una identificación rápida de las personas infectadas contribuye a la gestión de los brotes y al seguimiento periódico de los grupos de riesgo, tales como el personal médico o las residencias de ancianos. Se anima a los Estados miembros a realizar pruebas rápidas de antígeno además de las pruebas RCP-RT para contener la propagación del virus, detectar contagios y limitar las medidas de aislamiento y cuarentena.

Stella Kyriakides, comisaria de Salud y Seguridad Alimentaria, ha declarado: «Las pruebas nos indican cuál es la amplitud de la propagación del virus, dónde se produce y cómo se desarrolla. Son decisivas para frenar la propagación de la COVID-19. Con el objetivo de aumentar la coordinación de la UE en materia de métodos de prueba, hoy facilitamos directrices sobre el uso de pruebas rápidas de antígeno a los Estados miembros para que puedan gestionar mejor los brotes de COVID-19.

Asimismo, para que la realización de pruebas sea eficiente, “es imprescindible disponer de los recursos necesarios. Esta es la razón por la que, en adelante, también intensificaremos nuestro apoyo a los Estados miembros para que aumenten su capacidad para llevarlas a cabo. El apoyo y la solidaridad son fundamentales para superar esta pandemia».

El reconocimiento mutuo de los resultados de las pruebas es de vital importancia para facilitar la circulación, el rastreo de contactos y el tratamiento transfronterizos. Por ello, la CE recomienda encarecidamente a los Estados miembros que reconozcan mutuamente los resultados de las pruebas rápidas de antígeno que cumplan los criterios establecidos en la Recomendación y se hayan llevado a cabo en cualquier Estado miembro de la UE por centros de diagnóstico operativos autorizados. Por tanto, el cumplimiento de la Recomendación puede contribuir a la libre circulación de personas y al correcto funcionamiento del mercado interior en momentos en los que la capacidad de realización de pruebas se vea limitada.