C. R. / J. R-T. Madrid | viernes, 23 de septiembre de 2016 h |

Ante la necesidad de hacer efectivos los compromisos adquiridos con la Comisión Europea para asegurar el cumplimiento de los objetivos de estabilidad presupuestaria, el pasado 14 de julio el Gobierno en funciones adoptó una medida excepcional: adelantar el cierre presupuestario, un cierre sin precedentes (hasta ahora como mucho se había adelantado a octubre) que ya han seguido algunas comunidades autónomas y que tiene implicaciones en Sanidad, según los economistas.

Según explica Guillem López Casasnovas, el cierre contable “es una medida de prudencia que pretende preservar los recursos de aquellas partidas presupuestarias que no hayan iniciado su proceso de contabilización”. Como tal, puede tener varios efectos: uno de ellos, comenta Rosa Urbanos, es diferir gastos al ejercicio siguiente; otro es eliminar gastos que, aunque estuvieran previstos, no tendrán lugar si no existe una obligación contraída con anterioridad al cierre.

El impacto en Sanidad puede venir desde ambos puntos de vista. Teniendo en cuenta el primero, David Cantarero apunta a que no sólo se está desplazando gasto de 2016 a 2017; también déficit. “Es decir, el efecto ‘bola de nieve’ seguirá creciendo en las cuentas sanitarias y aumentará la deuda”, explica.


El adelante del cierre contable tiene varios efectos: uno es diferir gastos; otro, eliminar gastos no comprometidos


Desde el segundo punto de vista, los cierres presupuestarios inhabilitan para aprobar nuevos gastos, a excepción de los que se deriven del cumplimiento de normas legales o reglamentarias, los gastos de personal, los suministros (agua, energía…) o los destinados al servicio de la deuda pública, entre otros. Pero las operaciones presupuestadas cuyos créditos no se hubieran comprometido hasta la fecha del cierre no podrán ser objeto de gasto.

Aquí el impacto podría variar, según los expertos. López Casasnovas asegura que el cierre contable “suele ser progresivo” y que en el caso de los servicios sanitarios “la mayoría de los recursos ya están dispuestos en la parte inicial del ejercicio”. Es por ello que este economista cree “poco probable” que afecte en exceso al gasto sanitario, “quizás a una pequeña parte del mismo en relación a partidas destinadas a subvenciones, reembolso de gastos, estudios y dictámenes”. Fernando Sánchez, en cambio, considera que “puede afectar a inversiones en centros sanitarios, obras de ampliación o remodelación que no estén adjudicadas; y también a programas extraordinarios, como por ejemplo, planes de choque para reducir listas de espera”, un punto éste último que también señala Rosa Urbanos.

Los cierres autonómicos

Éste parece ser el caso en Canarias, que la semana pasada adelantó el cierre presupuestario debido a la “incertidumbre sobre la posible pérdida de fondos del Estado” y al “déficit presupuestario de la Consejería Sanidad”. Extremadura y Aragón ya habían aprobado sus decretos a finales de agosto.

En todos los casos, y en medio de una gigantesca bronca política, el cierre contable se ha adelantado con excepciones en Sanidad (caso de Canarias) y la promesa de no afectar al gasto social.