El pasado 7 de mayo el Gobierno abría la convocatoria de las ayudas enmarcadas dentro del Proyecto Estratégico para la Recuperación y Transformación Económica (PERTE) de Salud de Vanguardia. En concreto, el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo especificaba en la publicación del Boletín Oficial del Estado (BOE), que el paquete a movilizar sería de 50 millones de euros e irían destinados a “proyectos estratégicos para la transición industrial del sector farmacéutico y del sector de productos sanitarios”.

Se trata de la primera movilización de capital destinada al sector privado en el marco del PERTE sanitario, un proyecto que el Ejecutivo vehiculará gracias a los fondos europeos Next Generation EU. Este instrumento de colaboración público-privada centrado en la transformación del sector sanitario a través de la ciencia y la innovación, recibió el pistoletazo de salida el pasado noviembre. Para el período 2021-2023 la inversión público-privada que canalizará el PERTE de salud será de 1.469 millones de euros. De ellos, más de 982 millones de euros se van a invertir desde el sector público, mientras que cerca de 487 millones de euros provendrán del sector privado.

Actualmente, se están ejecutando 13 actuaciones del PERTE por valor de 286 millones de euros, lo que supone un 26 por ciento de ejecución sobre la contribución pública total prevista.

El Global se ha puesto en contacto con los principales actores del sector sanitario, así como con un experto economista de la Salud, para saber cuáles son su impresiones al respecto.

AseBio: preocupados por encontrar el encaje adecuado de la industria biotecnológica en el PERTE

Para Ion Arocena, director general de la Asociación Española de Bioempresas (AseBio), el PERTE Salud de Vanguardia reconoce el papel estratégico de la biotecnología y manifiesta como uno de sus objetivos fundamentales el impulso a la industria biotecnológica. Sin embargo, tras conocer esta convocatoria específica “con foco en actividades manufactureras”, ve difícil el encaje de empresas “cuya actividad esté focalizada en innovación en producto, es decir, en desarrollar tecnologías disruptivas que pueden llevar a nuevos fármacos, como es el caso de la mayoría de las empresas biotecnológicas, cuya actividad principal es la I+D“, señala Arocena. En esta línea, hace un llamamiento a no olvidar que estas empresas son fundamentales para la competitividad del ecosistema porque “de nuestra capacidad de desarrollar tecnologías made in Spain, dependerá que podamos anclar la producción de estos productos en España y generar impacto industrial, social y económico”, subraya.

“Esta convocatoria supone solo un 10 por ciento de lo previsto para el sector privado y estamos a la espera de ver cómo se articulan el resto de líneas de actuación y convocatorias y qué encaje va a tener la industria biotecnológica en ellas”

Ion Arocena, director general de la Asociación Española de Bioempresas (AseBio)
Ion Arancena, director general de AseBio.

Esta situación preocupa a la Asociación Española de Bioempresas y esperan ver en los próximos meses el diseño del resto de instrumentos previstos en el PERTE. “Esta convocatoria supone solo un 10 por ciento de lo previsto para el sector privado y estamos a la espera de ver cómo se articulan el resto de líneas de actuación y convocatorias y qué encaje va a tener la industria biotecnológica en ellas”, aclara el director general de AseBio.

A este respecto, también se encuentran expectantes por ver qué ocurre con la convocatoria de Misiones Ciencia e Innovación de CDTI, así como de la convocatoria conjunta entre el ISCIII y el CDTI en innovación vinculada a la medicina personalizada y las terapias avanzadas, “donde nuestras empresas tienen mucho que aportar en transformar su conocimiento en innovaciones que impacten en la sociedad, en colaboración con el sector público”.

Modalidad de las ayudas concedidas: préstamo, subvención o una combinación de ambas

Según reza en la orden del BOE, las ayudas concedidas en el marco de esta convocatoria podrán tener la forma de préstamo, subvención o de una combinación de ambas modalidades. El importe total máximo convocado será de 50 millones euros de los que 25 millones serán en forma de préstamos y otros 25 millones en forma de subvención.

Desde AseBio consideran que un balance adecuado entre préstamo y subvención es clave en el policy mix de un sistema de I+D. Sin embargo, en palabras de su director general: “los instrumentos tienen que adecuarse a los estadios de desarrollo y al riesgo de las innovaciones.  En el caso de las empresas biotecnológicas cuyos desarrollos están lejos de mercado, el sistema de préstamos no funciona adecuadamente. Las pequeñas start-ups biotecnológicas tienen a la ciencia en el centro de su modelo de negocio, están siendo protagonistas de grandes innovaciones disruptivas, lo hemos visto en el caso de BionTech con el ARN mensajero, el que esta tecnología este hoy en el mercado ha sido fruto de una inversión pública y privada sin precedentes”.

Jorge Mestre-Ferrándiz, Asociación de Economía de la Salud.

Para Jorge Mestre-Ferrándiz, profesor asociado de la Universidad Carlos III, se trata de una forma de incentivación para las empresas farmacéuticas y de apoyo gubernamental a esos proyectos. Sin embargo, apunta que, “si valoramos la facturación a nivel del Sistema Nacional de Salud tanto en gasto hospitalario como en recetas en el orden de los 20.000 millones de euros, 50 millones es una cantidad inapreciable“. Por ello, el también miembro de la Asociación de Economía de la Salud (AES), considera que “en el montante de unos presupuestos gubernamentales y de un país como el nuestro, sinceramente no son una cantidad apreciable, pero representan una carga simbólica destacada, y refleja ese apoyo a la innovación y a la mejora de la colaboración público-privada”. Esos préstamos, además “son de carácter reembolsable al cero por ciento de interés, 3 años de carencia y hasta 10 años de amortización”, destaca.

“En el montante de unos presupuestos gubernamentales y de un país como el nuestro, 50 millones no son una cantidad apreciable, pero representan una carga simbólica destacada, y refleja el apoyo a la innovación y a la mejora de la colaboración público-privada”

Jorge Mestre-Ferrándiz, profesor de la Universidad Carlos III y miembro de la Asociación de Economía de la Salud (AES)

Fenin: es una oportunidad para poner en marcha ayudas a proyectos estratégicos para la transición industrial

María Vila, presidenta de Fenin.

La Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria (Fenin) afirma ser consciente de la complejidad de la gobernanza que supone el correcto despliegue de los Fondos Europeos y de los múltiples instrumentos que dan forma al PERTE. En este sentido, valora “muy positivamente toda iniciativa que permita avanzar en la canalización de estos Fondos con el fin de cumplir con los plazos y requisitos establecidos por Bruselas”.

Desde su punto de vista “es esencial trabajar en un modelo de planificación eficiente que se ejecute de manera conjunta con la industria y este tipo de iniciativas son el mejor ejemplo de ello”. Así mismo, la Federación asegura que esta convocatoria “supondrá un importantísimo estímulo para la industrialización de nuestro sector, ya que generará oportunidades para poner en marcha ayudas a proyectos estratégicos para la transición industrial, algo prioritario para nosotros en estos momentos”.

“Supone un importante estímulo para la industrialización de nuestro sector, ya que generará oportunidades para poner en marcha ayudas a proyectos estratégicos para la transición industrial”

Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria (Fenin)

Colaboración público-privada, la clave para posicionar a España como líder en innovación sanitaria

Con independencia de las particularidades de cada actor principal en la industria sanitaria y de cómo valoren esta primera convocatoria de ayudas del PERTE de Salud de Vanguardia, hay algo en lo que todos coinciden: la colaboración público-privada será crucial para volver a poner en primer plano la sanidad e industria en España y para lograr una equiparación con los países del entorno.

Según Jorge Mestre-Ferrándiz, “a pesar de las polémicas continuas suscitadas por determinados intereses en una dirección u otra, la colaboración público-privada se mantiene históricamente. Sí debe ser eficiente en cuanto a la innovación sanitaria y la industria farmacéutica, como empresa privada, debe mejorar la transparencia de su relación con el regulador público y el consumidor. Aprovechar polos constituidos como los de Barcelona o Madrid deben posicionar a España en su conjunto al igual que por ejemplo somos líderes mundiales en el área del trasplante“, puntualiza el profesor.

A nivel general, el miembro de la Asociación de Economía de la Salud (AES) señala que la ratio entre gasto privado y gasto público en I+D en la mayoría de los países que invierten más que el promedio de la OCDE del PIB en I+D, es de al menos 3:1. Además, subraya que “teniendo en cuenta el famoso objetivo del 3 por ciento de PIB en I+D al que aquí no llegamos, para incrementar porcentaje en inversión en I+D es necesario que proceda tanto del sector público como del privado”. Según los últimos datos disponibles, en 2020 España invirtió el 1,41 por ciento del PIB en I+D. “La Estrategia Española en Ciencia, Tecnología e Innovación para 2021-2027 pretende incrementar esta proporción hasta el 2,12 por ciento del PIB en 2027, fomentando la inversión privada”, añade Mestre-Ferrándiz.

Para AseBio, la crisis de la COVID-19 enseñó que la única manera de resolver retos globales es la colaboración. “El sector biotecnológico tiene la colaboración y la transferencia en su ADN. Por eso creemos que, junto con el acceso a la financiación, la puesta en marcha de instrumentos de I+D que impulsen la colaboración es uno de los grandes retos de nuestro sistema”, apunta Aracena. Además, hace hincapié en la oportunidad única que ofrece este PERTE “para pensar en mejores instrumentos que impulsen la colaboración y sobre todo que integren a la industria biotecnológica en toda la cadena de valor de la I+D sanitaria.”

Mestre-Ferrándiz considera la colaboración público-privada importante a la hora de generar empleo de calidad e instituciones y organizaciones de vanguardia con el fin de “reposicionar la calidad de nuestro Sistema Nacional de Salud y en esta línea, también hacernos menos dependientes más allá de las fronteras europeas”.


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