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Carlos B. Rodríguez Madrid | martes, 07 de enero de 2020 h |

No es habitual que la industria farmacéutica se haga hueco en un debate de investidura. Pero ocurrió el 4 de enero, durante el discurso con el que el candidato socialista, Pedro Sánchez, compareció ante el Pleno del Congreso de los Diputados. Sólo una mención, de apenas unos segundos de duración, pero que apunta a una más que posible revolución en la política farmacéutica y que ha sido confirmada por la mínima cuatro días después. Pedro Sánchez ha conseguido la confianza del Pleno del Congreso en la segunda votación de la investidura, en la que sólo necesitaba mayoría simple, por 167 votos frente a 165 y 18 abstenciones.

En el discurso inicial, la mención al sector llegó de la mano de la decisión de la coalición PSOE-Unidas Podemos de “avanzar en el blindaje” del modelo público con la apuesta “clara y decidida” por la gestión pública directa, una medida que, según reconoció Sánchez posteriormente, ‘bebe’ y está directamente inspirada del Acuerdo del Botánico valenciano. “Del mismo modo —añadió el candidato— es preciso reorientar las políticas relativas a la industria farmacéutica priorizando la eficiencia y la transparencia en la fijación de precios”.

Esta declaración de intenciones había sido incluida en el programa de gobierno de coalición presentado días antes del debate de investidura, pero se ha visto reforzada como línea prioritaria del Ministerio de Sanidad al trasladarse al discurso del candidato a la Presidencia del Gobierno. Es, además, la manera en la que el Gobierno de España pretende aplicar de forma práctica su apoyo a la resolución de transparencia aprobada en la 72ª Asamblea Mundial de la Salud.

Copago farmacéutico e inversión sanitaria

Si tenemos en cuenta la mención a la industria farmacéutica, el sector del medicamento estuvo doblemente presente en el discurso de Pedro Sánchez, que abrió el apartado de medidas sanitarias con la promesa de “avanzar sin demora en la eliminación progresiva de los copagos”, empezando por los pensionistas y los hogares con menos recursos y en situación de vulnerabilidad.

Más allá, el candidato socialista aseguró que España debe alcanzar una inversión sanitaria equiparable a la media de los Estados de la zona euro durante esta legislatura, de modo que se alcance un horizonte del 7 por ciento del PIB en el año 2023. Esta promesa está alineada con la prioridad que el gobierno de coalición quieren dar al sistema de financiación autonómico. En su primera intervención, Sánchez volvió a mencionarlo que la reforma del modelo debe hacerse “sin dilación”.

El aumento de la inversión sanitaria será el espaldarazo para todas las medidas sanitarias anunciadas por PSOE y Unidas-Podemos, y también mencionadas por Sánchez en su discurso: introducción progresiva de la atención a la salud bucodental de la población en la cartera de servicios del Sistema Nacional de Salud; extensión el acceso universal al SNS, otorgando derechos también derecho “a las personas ascendientes que llegan desde países extracomunitarios reagrupadas por sus hijas e hijos con nacionalidad española” y avances en ámbitos como la implementación del marco estratégico de actualización de la atención primaria, el desarrollo de un sistema de atención temprana, la integración de las necesidades de las enfermedades raras en una planificación global de la cobertura sanitaria o la revisión de la estrategia de salud mental.

El candidato socialista finalizó el apartado sanitario con una referencia al que consideró el “mejor capital” que tiene el sistema sanitario: sus profesionales. “Vamos a mejorar las condiciones del personal al garantizar el cumplimiento de los acuerdos vigentes, y a promover un programa de retorno de profesionales que hoy trabajan fuera de nuestro país como consecuencia de los recortes que fueron implementados por la anterior Administración”, aseguró.

Promesas en I+D

Una pieza esencial de la política productiva es el impulso a la ciencia y la inversión en I+D+i. Según expuso Sánchez, “España tiene la posibilidad real” de estar en el grupo de países que lideren la cuarta revolución industrial, pero para lograrlo, añadió, es preciso acometer reformas. Dentro del grupo de medidas que el gobierno de coalición espera impulsar durante los próximos cuatro años, la iniciativa estrella será “aumentar la inversión pública en I+D+i civil por encima del incremento del límite de gasto no financiero del Estado, avanzando hacia los objetivos comunitarios de inversión total pública y privada”.

Asimismo, el candidato aseguró que “es prioritario desarrollar la Ley de la Ciencia, que lleva sin hacerse desde el año 2011”, con el refuerzo de la transferencia de conocimientos y la simplificación del trabajo de los investigadores de los organismos públicos.

El resto de reformas en I+D irán enfocadas a facilitar la contratación de personal en los centros de investigación públicos, a aumentar las becas predoctorales y los contratos posdoctorales, así como mejorar las condiciones del personal investigador predoctoral, equiparándolos en definitiva en derechos y apostando por la estabilización profesional. “Sin duda alguna habrá que aumentar recursos, pero también orientarlos con más eficacia desde una óptica plurianual para aprovechar mejor el talento y la continuidad del personal. España puede y debe ser un país para la ciencia, y será un país para la ciencia, para la innovación y para el conocimiento”, indicó Sánchez.