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La suspensión de los visados de fármacos en algunas comunidades autónomas durante estos meses de pandemia de COVID-19 ha reabierto un debate sobre el papel de esta herramienta, diseñada en origen para el control del gasto farmacéutico.

Una mesa multidisciplinar en el marco del Congreso de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen) ha analizado el sistema de visado farmacéutico desde la óptica de médicos, pacientes, gestores sanitarios e inspectores y la conclusión es clara. Los participantes coinciden en qué es preciso cambiar este procedimiento, tal y como se lleva a cabo en la actualidad, aprovechar los avances tecnológicos para evitar cargar al médico con tareas burocráticas y también revisar y actualizar los fármacos que tendrían que estar sujetos a este trámite administrativo.

Una revisión completa

Ana Pastor, vicepresidenta del Congreso de los Diputados y ex ministra de Sanidad, se mostró contundente: “El sistema tiene que revisarse de forma completa. Lo hemos presentado así en el Congreso de los Diputados”, expuso.

Ana Pastor.

Pastor recordó que el origen del visado se remonta al año 78 y que se confirmó con la Ley de Garantías y Uso Racional del Medicamento. Aunque en un primer momento su finalidad era controlar el gasto, Pastor indicó que después se han tratado de buscar otras bondades como que permite introducir de forma escalonada la innovación terapéutica o realizar un mejor seguimiento farmacológico.

“Con los sistemas de información tan precisos que tenemos, no se debe usar nunca como algo para controlar el gasto, sino para valorar la adecuada prescripción, el seguimiento farmacológico o el uso racional”, subrayó.

Asimismo, Pastor defendió la eficiencia en el gasto, al mismo tiempo que recalcó que “cuando se pone a los médicos a hacer burocracia cuando lo que tienen que hacer es atención sanitaria hacemos un flaco favor a los pacientes y a los profesionales”.

Para finalizar, remarcó que la labor de los inspectores en este terreno resulta clave, pero insistió en que el proceso tiene que ser revisado para todos los fármacos.

Automatizar el procedimiento

Por su parte, José Martínez Olmos, ex Secretario General de Sanidad, hizo hincapié en que han cambiado muchas cosas desde el origen de los visados en nuestro país, entre otras, el planteamiento que se emplea en la promoción de los medicamentos. En cualquier caso, el experto se mostró partidario de mantener un control que garantice que el uso de la medicación es aquel para el que está indicado.

José Martínez Olmos.

Martínez Olmos destacó también la gran variabilidad que existe en la práctica clínica y aseguró que a día de hoy estamos en condiciones de automatizar este procedimiento. En su opinión, es ahí donde hay que situar el debate sobre este asunto.

El especialista apostó por trabajar para mejorar los procedimientos. Remarcó que hay que hacerlo desde el diálogo, con espacios de participación para la toma de decisiones. De igual modo, insistió en que las diferencias deben estar justificadas, y que, en ningún caso, deben generar inequidades.

Por su parte, Gregorio Gómez, presidente de la Federación de Asociaciones de Inspección de Servicios Sanitarios, explicó que apenas un 10 por ciento de los visados que se solicitan son rechazados, y que en muchas ocasiones la negativa tiene que ver con una información insuficiente, indicaciones no financiadas, etc.

Auditorías frente a la fiscalización previa

El portavoz de los inspectores abogó por un modelo diferente, que supere un formato que calificó como “anacrónico”. Frente al actual sistema de fiscalización previa sin responsabilidad por parte del profesional prescriptor, según definió el procedimiento actual, Gómez planteó un esquema de auditoría posterior. “La solución es incluir este trámite en los sistemas informáticos, de forma automatizada, y controlar a posteriori en los modelos de prescripción que se consideren ‘sospechosos’”, propuso. La idea fue bien recibida por el conjunto de los participantes.

En esta línea, Serafín Romero, presidente del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos, destacó que “el médico tiene la libertad de prescribir y ha de asumir la responsabilidad ante una prescripción inadecuada. Hay que mantener cierto control, en un entorno independiente, con transparencia y responsabilidad”.

Romero avaló que el sistema electrónico lo permite todo. “Otra cosa es decidir a qué medicamentos se les ponen trabas o se su facilita su prescripción. Hay que ver qué medicamentos entran y salen de este requisito”, insistió.

“Hay ciertos visados que no se sostienen”

En este sentido, el presidente de Semergen, José Polo, se mostró también partidario de un procedimiento informático y puso el acento en las contradicciones que plantea este esquema de visados: “Se mantiene la financiación de fármacos que no han mostrado efectividad, pero aquí el foco está en ACOD, triple terapia y antidiabéticos que sí están avalados. Hay ciertos visados que no se sostienen”, defendió.

José Polo.

El médico de familia argumentó que a día de hoy no pueden prescribir “determinados fármacos más por la presión del control de los costes en fármacos que se demuestra que salvan vidas”, y matizó que no está en contra de realizar auditorías y que es fácil valorar si se prescribe bien o mal.

En su opinión, el médico de atención primaria debe aumentar su capacidad de resolución y caminar hacia un visado electrónico que supere las trabas administrativas.

A lo largo del debate se hicieron varias referencias a los visados en ACOD o triple terapia de EPOC, a través de los portavoces de los pacientes.Respecto al primer grupo de medicamentos, Gregorio Gómez admitió que la diferente penetración en Europa y en nuestro país quizá puede explicarse por este trámite. En cualquier caso, considera que se trata de un problema de base. “El origen aquí es que las comunidades calculan el gasto por fármacos sin valorar lo que se paga en el conjunto de la atención sanitaria, que es mucho más que el coste de administrar un medicamento. Si se hiciera un estudio global la diferencia de costes no es tan grande en estos fármacos”, admitió.

La visión de los pacientes

En este sentido, Juan Manuel Ortiz, portavoz de Feasan, denunció que en el caso de los pacientes anticoagulados la situación es particularmente grave y destacó que el criterio en las limitaciones a la prescripción de ACOD tiene una base claramente economicista.

Por su parte, Nicole Hass, portavoz de la Asociación de Pacientes con EPOC (Apepoc) calificó los visados en triple terapia para esta patología como una “injusticia social”. “En esta patología es un despropósito total que ni siquiera tiene un argumento de coste”, defendió.


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