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Las startups y empresas de las ciencias de la vida y la salud en Cataluña lograron atraer 112 millones de euros de inversión en 2019. Esta cifra se ha mantenido estable durante cuatro años consecutivos y supone un 3 por ciento más que en 2018, según un estudio realizado por CataloniaBio & HealthTech, Biocat y EY.

Tanto inversores como expertos consideran que esta cifra es el preludio de un año 2020 muy prometedor para el sector, a pesar de las consecuencias que pueda acarrear la crisis del coronavirus. Las empresas de la salud en esta comunidad autónoma casi han igualado durante el primer semestre de 2020 el capital de todo el 2019 al pasar de 63,64 millones de euros el año pasado a 55,6 millones en los últimos 6 meses.

“Los puntos más destacados del estudio muestran la fortaleza del ecosistema de las ciencias de la vida y la salud en Cataluña, con una inversión que se ha mantenido por encima de los 100 millones los últimos 4 años”, afirma Judit Anido, presidenta de CataloniaBio & HealthTech y directora general de Mosaic Biomedicals.

Jordi Naval, director general de Biocat, apunta que “Cataluña se está posicionando como uno de los hubs más importantes en ciencias de la vida y la salud de Europa”. Sin embargo, remarca tres retos claros para consolidar esta tendencia:

  1. Continuar desarrollando ciencia y actividades de I+D atractivas para los inversores.
  2. Demostrar el retorno de estas inversiones a través de indicadores cuantitativos.
  3. Reducir las barreras fiscales para permitir incrementar la inversión”.

Aumento de la I+D

La inversión que consiguen cada año las empresas catalanas se destina a I+D y comercialización de nuevas soluciones para mejorar la salud de las personas. A finales de 2019, las biofarmacéuticas tenían un total 39 productos en fase clínica. También destacan las expectativas de crecimiento de las compañías de tecnologías médicas y salud digital, ya que más del 90 por ciento esperan incorporar nuevos productos en los próximos tres años (una media de dos productos por empresa).

En 2019, las empresas del sector ampliaron su actividad de I+D estableciendo 400 colaboraciones (un 13 por ciento más respecto al 2018) con otros actores clave del ecosistema y creando una red sólida y positiva. Las empresas (33 por ciento) y los hospitales (29 por ciento) fueron los socios principales. A estos le siguieron las universidades y organizaciones de transferencia de tecnología (19 por ciento) y los centros de investigación (19 por ciento).

¿Cómo ha afectado la Covid-19 en el sector?

A partir de marzo de 2020, la Covid-19 afectó a las operaciones de la industria en Cataluña. Algunos de los inconvenientes fueron retrasos en los calendarios de I+D, cancelaciones de proyectos o cambios en las prioridades para concentrar los esfuerzos hacia las necesidades médicas causadas por el SARS-CoV-2.

A pesar de ello, el sector ha mostrado su flexibilidad y capacidad para hacer frente a una crisis sanitaria con innovaciones rápidas. Según el resultado de las encuestas realizadas para el estudio, el tejido empresarial considera que la crisis de la Covid-19 ha reforzado el sector de la salud y las ciencias de la vida como uno de los grandes motores económicos del país. Y, además, ha actuado de acelerador en el desarrollo de áreas clave como la salud digital.

Aunque el futuro es difícil de predecir, “el mercado global y las previsiones de inversión para 2020 indican que la industria de las ciencias de la vida continuará creciendo y será más prometedora que nunca”, explica Silvia Ondategui, socia global de Life Sciences de EY.

Las empresas han visto afectada su I+D, que ha tendido hacia el desarrollo de productos en el campo de las enfermedades infecciosas (vacunas, fármacos, nuevas herramientas de diagnóstico, soluciones digitales…). Y se espera que el interés de los inversores vaya en la misma dirección.

Por tanto, uno de los retos del sector entre 2020 y 2021 es responder las demandas de mercado derivadas de la Covid-19 sin dejar de lado otras áreas terapéuticas esenciales como la oncología, la salud mental, las enfermedades cardiovasculares o las patologías del sistema nervioso central, donde Cataluña destaca internacionalmente por la excelencia de su ciencia.