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Con el objetivo de impulsar la integración de tecnologías intersectoriales en salud, la Comisión Europea trabaja en un borrador para crear una Alianza para la Innovación en Salud, en el marco del programa Horizon Europe. El objetivo de esta iniciativa es impulsar la unión entre los diferentes agentes del sector para aglutinar su ‘know-how’, y la utilidad de sus productos y servicios para disminuir la carga de la enfermedad en pacientes, cuidadores y en el ámbito asistencial. Asimismo, el informe refleja que esta herramienta podría contribuir también a mejorar la sostenibilidad de los sistemas sanitarios e impulsar la competitividad.

En el documento se expone que Europa siempre ha luchado por obtener altos estándares de calidad en salud. Ahora, más que nunca, teniendo en cuenta la situación derivada de la pandemia de COVID-19. Por ello, aprovechando la relevancia que esta ganando esta área creen que es el momento de promover colaboraciones en áreas como la I+D, para lograr avances más sólidos y rápidos tanto en diagnóstico como en tratamiento.

Para ello, desde la CE consideran que es necesario seguir aumentando el porcentaje del PIB que se destina a Sanidad, tratando que de que este se aproxime cada vez más al 10 por ciento. Y es que, destacan, la falta de financiación en salud se interpone como barrera para desarrollar innovación. En este contexto, plantean que el trabajo colaborativo entre los diferentes agentes de la investigación y la industria farmacéutica podría ser de gran utilidad.

Problemas principales

Entre los principales problemas que han detectado en materia de salud desde la CE, y que les han llevado a plantear esta iniciativa, se encuentran cuatro. En primer lugar, la falta de conocimiento general sobre las necesidades existentes en sanidad; también, que en la actualidad, no existe una gran red de colaboración entre industria y academia; en tercer lugar, dentro de la industria farmacéutica, señalan que también falta colaboración interna; por último, apuntan a las barreras existentes en el mercado que afectan al acceso a la innovación.

Con todo esto, se ponen de manifiesto todas aquellas carencias que dificultan la sostenibilidad de los sistemas. Por ello, desde la CE señalan que es el momento idóneo para cambiar esta situación, promoviendo que las alianzas sirvan para lograr que la innovación en sanidad se materialice y pueda llegar a los pacientes.

Asimismo, desde la Comisión apuntan a otros problemas como la falta de personal o las mejoras necesarias en materia de intercambio de datos. Por ello creen, que con una mayor unión en el sector se podría lograr una integración de la innovación y las nuevas tecnologías para poder mejorar en estos puntos.

Puesta en marcha de la iniciativa

Teniendo en cuenta los problemas expuestos y otros hechos como que, la industria farmacéutica es la que en 2017 realizó una mayor inversión en I+D en Europa (35.000 millones de euros), siendo también la principal impulsora de avances como las terapias génicas o celulares, desde la CE afirman que el momento actual es el idóneo para trabajar en el establecimiento de alianzas entre industria e investigación pública para maximizar los logros alcanzados.

Además, problemas arraigados en la sociedad europea como el envejecimiento de la población -cada vez más acrecentado- obligan a contar a los Estados miembro con sistemas sanitarios sólidos y accesibles, que ofrezcan soluciones innovadoras a los pacientes. En esta ecuación, lograr que la innovación sea coste -efectiva también es primordial.

Desde la CE concretan que la Alianza para la Innovación en Salud se inspira en otros proyectos colaborativos desarrollados por la Comisión. Pero, especifican, en este caso concreto aspectos como sacar beneficio a la convergencia de las nuevas tecnologías de diferentes áreas, o mejorar el acceso e interoperabilidad de los sistemas de datos, centran los esfuerzos de esta iniciativa.

Otro aspecto al que atienden desde la iniciativa es a la interdisciplinariedad de la medicina. Así, el Big Data, la Inteligencia Artificial y otras herramientas digitales, se tornan imprescindibles para lograr los objetivos de esta alianza.

Acciones de futuro

Siempre con el objetivo de acelerar la llegada de la innovación que demuestre ser segura y eficaz, desde la CE plantean diferentes acciones. Para ello, plantean la implantación de acciones intersectoriales, cada vez con una mayor involucración de los pacientes. En este sentido, instan a generar una red colaborativa de trabajo para intercambiar ideas y recursos entre stakeholders.

Otro de los puntos en el que la CE quiere centrarse es la creación de herramientas que permitan mejor acceso, intercambio y análisis de datos; también, herramientas que generen evidencia y ayuda a los profesionales en la toma de decisiones. Para garantizar que estas sean efectivas, se sugiere poner en marcha proyectos piloto a pequeña escala que certifiquen que cumplen con los criterios. En este contexto, desde la CE instan a la industria farmacéutica a realizar sus aportaciones en todos aquellos casos que lo considere necesario.

Respecto a la creación de redes de datos interoperables, una de las principales ventajas que resaltan es que esta ayudará a optimizar los esfuerzos, evitando la duplicación de proyectos similares a otros desarrollados en el marco de Horizon Europe. Para ello, se hará constar todos los proyectos que formen parte de esta Alianza. Así, cada parte reflejará los proyectos en los que está trabajando y no se desarrollarán varios similares simultáneamente.

Financiación de los proyectos

Cabe destacar que en este documento se plantean diferencias en la financiación de esta Alianza respecto a otras iniciativas de Horizon Europe; y es que si en Horizon Europe se limita la participación de empresas, aquí se propone valorar la competitividad de los proyectos antes de ponerlos en marcha. De esta manera, instituciones tanto públicas como privadas valoren su implicación en los distintos proyectos.

Para asegurar que esta evaluación quede adecuadamente realizada, representantes del sistema sanitario, profesionales de la salud y pacientes corroborarán que los resultados de cada proyecto cubran las necesidades de los usuarios. De esta manera, con el respaldo de varios agentes del sector, se espera que las compañías tengan datos suficientes para decidir qué proyectos respaldan económicamente. Asimismo, esta valoración se hará en base a unos criterios estandarizados que favorezcan la equidad entre proyectos.

Concretamente, se establece que el ámbito público y el privado contribuyan equitativamente a la financiación de las iniciativas; de la industria se espera que se encargue de la parte de I+D mientras que por parte de las instituciones europeas la expectativa es que estas se ocupen de aportar recursos de otra índole. Con esta conjunción entre entidades públicas y privadas, desde la Alianza para la Innovación en Salud creen que se asegurará que los proyectos que se lleven a cabo están alineados con las necesidades de los ciudadanos europeos.


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