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C. R. Madrid | viernes, 29 de junio de 2018 h |

“Son la investigación y la innovación las que impulsan el desarrollo dinámico de nuestras sociedades. El segundo semestre de 2018 brindará la oportunidad de establecer el rumbo del futuro”. Esta declaración de intenciones determina buena parte del programa global de trabajo de la presidencia austriaca, que determinará el rumbo comunitario hasta el 31 de diciembre de 2018.

Esto incluye, ante todo, un esfuerzo para que progresen las negociaciones sobre Horizonte Europa, el Programa Marco Europeo de I+D 2021-2027, el más grande del mundo y sucesor de Horizonte 2020. Además, Austria espera influir para lograr unas conclusiones positivas del Consejo de la UE en relación al Espacio Europeo de Investigación, decisivas a su vez para avanzar a un Mercado Único en el campo del conocimiento.

En general, la Presidencia austriaca ve en la I+D+i una política genérica aplicable a todos los campos. En salud, esta apuesta por la innovación tiene dos nombres propios. El primero, la HTA. “La evaluación objetiva de las innovaciones farmacéuticas y de las tecnologías sanitarias se vuelve cada vez más importante cuando se trata de decisiones sobre la aplicación de nuevas terapias”, dice la nueva Presidencia. Austria marca así su primera prioridad en salud: continuar los trabajos sobre el reglamento de HTA allá donde los deja Bulgaria, con el objetivo de preparar un informe de situación.

En segundo lugar, la apuesta por la innovación irá hacia la digitalización, que para Austria significa un cambio en todos los niveles: en los negocios y en el trabajo, en los sistemas de salud, para los modelos sociales y también con respecto al tejido social. “Asegurar la sostenibilidad de los sistemas de protección social, en particular con respecto a la asistencia sanitaria, sigue planteando grandes desafíos a muchos estados”, dice su documento de prioridades, dispuesto a defender las iniciativas propuestas por la Comisión en el sector socio-sanitario.

En este sentido, Austria también se ha propuesto que la UE adopte la hoja de ruta propuesta por la Comisión en su estrategia de cooperación contra las enfermedades prevenibles con vacunas.