El proyecto de Presupuestos Generales del Estado 2021 se encuentra inmerso ya en pleno debate parlamentario. Sin lugar a dudas, y en el contexto de actual pandemia, la nueva dotación de fondos destinados a políticas sanitarias se antoja más prioritaria que nunca. No solo por la atención COVID-19, si no por la reforma pendiente de un Sistema Nacional de Salud (SNS) que ha dejado entrever sus carencias en una coyuntura de crisis sanitaria.

Ya el pasado 5 de noviembre los diferentes partidos políticos tuvieron ocasión de poner en común sus pareceres en la Comisión de Sanidad y Consumo del Congreso de los Diputados. Una sesión en la que compareció ante los grupos parlamentarios Silvia Calzón y en la que participó el portavoz de Sanidad de Ciudadanos en la Cámara Baja. El Global ha podido hablar en exclusiva con Guillermo Díaz, quien ha analizado en profundidad los pros y contras del texto de PGE sanitarios.

Pregunta. ¿Qué valoración general le merecen las cuentas públicas que el Gobierno ha previsto para Sanidad en 2021? ¿Qué le pide Ciudadanos al Gobierno dentro del presupuesto para Sanidad?

Respuesta. Con el relativo escepticismo que nos genera el hecho de que es muy difícil calcular un techo de gasto y unos ingresos de forma fehaciente, como dijo el gobernador de Banco de España, es verdad que hay cuestiones en las que se ha incrementado el presupuesto. Esto ha sido posible en parte gracias en gran parte a los planes de Europa. Aquí que tomen nota los euroescépticos, tanto del Gobierno como de la oposición, de lo buena que es la UE y como la solidaridad en Europa funciona, pues estos planes han permitido cuestiones importantes.

Nosotros valoramos positivamente la creación de la Agencia Española de Salud Pública. Creemos que es una buena medida, que pedimos expresamente, porque durante todo el proceso de desarrollo de la constitución se confundió, en materia sanitaria, lo que era la descentralización y acercar la gestión de la sanidad a los ciudadanos, con el desmantelamiento del Ministerio de Sanidad. Estimamos que lo que ha ocurrido es que el Ministerio se encontró en una situación de pandemia sin medios porque todo estaba en manos de las CC.AA., cuando una situación como esta, la de una pandemia, por definición no entiende de administraciones.

Hay otras cuestiones que nos gustaría que implementasen. Se lo he dicho a la secretaria de Estado de Sanidad, y me ha dicho que sí, que lo van a contemplar aunque no aparece en los presupuestos. Esto era la Red de Vigilancia de Salud Pública, que prevé la Ley de 2011 y que todavía se encontraba pendiente de desarrollo. 

Creemos muy importante también combatir la desinformación y la conspiranoia, sobre todo en este período. En una pandemia como la que estamos viviendo es más importante que nunca y el Ministerio tiene una partida para combatirlo. Creemos que podría incrementarse, pero también pensamos que es una cuestión que no se puede considerar como accesoria, si no  que es una cuestión capital. Todo esto (movimientos antivacunas, etc.) puede llegar a sembrar dudas si la Administración no es muy firme en el combate de todas estas cuestiones.

Hemos destacado también la necesidad de rebajar el IVA de las mascarillas. Aquí el Gobierno sorbe y sopla a la vez. Ciudadanos consiguió que saliera aprobada una iniciativa en el Congreso para bajarlo, no lo cumplen, y a Pablo Iglesias le preguntaron sobre este asunto en una entrevista, porque ellos votaron en contra, y cuando le preguntaron porqué lo habían hecho respondió que ellos querían bajarlo más del 4 por ciento. Esa voluntad se podía haber plasmado en los presupuestos y no ha sido así. Cada familia (con cuatro miembros), según nuestros cálculos, se va a gastar, teniendo en cuenta que no sabemos cuándo va acabar la pandemia, unos 660 euros aproximadamente en contexto de crisis.

Sí nos gustaría que se contemplara también, igual que socialistas y Podemos han tenido que plegarse a la realidad de que hacía falta un papel coordinador de parte del Ministerio, la posibilidad de que todos los ciudadanos puedan acceder en las mismas condiciones a la asistencia sanitaria en cualquier parte de España, lo que en C’s hemos llamado como Tarjeta Sanitaria Única. Es importante conseguir este objetivo: no es serio el hecho de que la sanidad dependa de tu código postal.

P. ¿Qué partidas considera imprescindibles? ¿Qué opina sobre aquellas que serán financiadas a cargo de los fondos europeos?

R. Nos parece fundamental y de hecho se recoge por una enmienda nuestra en la Comisión de Reconstrucción que han incorporado los presupuestos, la Estrategia Nacional de Salud Mental. Una estrategia que tenga en cuenta que se esta se va agravar en las personas con algún tipo de patología que afecta a la salud mental como consecuencia de la COVID-19. Esto no ha de circunscribirse a un período de pandemia, si no que debe permanecer en el tiempo, haciendo hincapié en una de las grandes lacras que sufre el mundo occidental, pero también España, aunque en menor medidas que otros países: el suicidio.

No entendemos porqué sigue la cerrazón a que los farmacéuticos participen como personal sanitario en labores de cribado y rastreo

Hemos pedido también un Plan Nacional de Prevención del Suicidio. Lo venimos reclamando de manera que se sepa interpretar los signos que preceden a un acto suicida; la OMS está trabajando en este sentido en buena dirección. Pero también para que además las administraciones sepan, comprendan y ayuden a los supervivientes al suicidio, que son esas personas que han perdido a alguien por este problema y que sufren dos veces. Se sufre la muerte del ser querido en una circunstancia tan dramática y al mismo tiempo sufren la incomprensión de la sociedad. Un tema que en el siglo XXI no tiene sentido que sea un tabú, porque es tabú con unas convicciones muy antiguas y ya superadas en toda la sociedad.

Queremos también destacar positivamente el refuerzo de la Atención Primaria y Comunitaria. Está claro que ha sido la gran protagonista durante la pandemia para detectar y ser eficaces en la lucha, saber el número de infectados y tratar de evitar más contagios. Pero no hemos en los presupuestos un mayor esfuerzo en materia de cribados y de rastreo. Aunque la secretaria de Estado ha dicho que lo contemplan, no aparece reflejado. Nos parece una cuestión lo suficientemente importante como para que apareciera.

Igual sucede con el hecho de que otros profesionales sanitarios puedan realizar estos cribados y labores de rastreo, por ejemplo, los farmacéuticos. No entendemos porqué sigue la cerrazón a que los farmacéuticos participen como personal sanitario en estas funciones, sobre todo las cuestiones de los test, es importante que esto se hubiera tenido en cuenta en los presupuestos. Hay experiencias piloto en España que han funcionado bien.

Con respecto a las partidas y las cantidades es muy difícil saber si se adecúan o no, porque tú puedes poner una cantidad y que luego la capacidad de ingresos del Estado no sea la que es. Muchas veces es la línea estratégica de los presupuestos, por donde van a ir. No sé si serán capaces de ejecutar este presupuesto en su totalidad, puesto que el propio Gobernador de Banco de España ponía en duda la espina dorsal de estos.

Dicho esto, sí es muy importante la cuestión sobre los fondos europeos, que es que se inviertan bien. Es muy importante que las inversiones que se hagan no generen un gasto corriente enorme de mantenimiento, por así decirlo. Es decir, que inviertan, que no aprovechen para hipotecarnos.

P. Sanidad apuntó a un importante incremento en materia de profesionales sanitarios con el objetivo, entre otros, de mejorar los planes de formación continuada. ¿Ve peligrar la participación de la industria en estas actividades?

R. Quien crea que es una dicotomía, quien quiera plantear que hay que elegir entre la industria y el sector público, está haciendo una falacia del falso dilema. No existe ese dilema. Son dos factores que trabajan en una misma dirección y en una misma cosa. Quien pretenda demonizar o apartar a la industria con aportación pública está equivocando mucho, y de manera muy grave, la concepción de la sanidad moderna que se debe tener en un país occidental dentro de la UE.

“Quien quiera plantear que hay que elegir entre la industria y el sector público, está haciendo una falacia del falso dilema”

Pero es que además puede poner en peligro los objetivos finales que tenemos, como seguir investigando para erradicar enfermedades, desde las raras hasta la COVID-19. Quien pretenda imponer una ideología trasnochada y caduca del siglo XIX confundiendo el sector de la industria farmacéutica con el palacio de invierno donde vivían los zares, tiene que reorientar su brújula porque no tiene sitio en el mundo moderno sanitario.

P. ¿Considera suficiente la dotación para impulsar políticas de cohesión? ¿Qué opinión le merece la determinación tomada por el Gobierno, en clave presupuestos, acerca de la eliminación del copago farmacéutico?

R. Nosotros veníamos insistiendo que para garantizar la igualdad no solo hacían falta medios técnicos, como la Tarjeta Sanitaria Única, si no también evidentemente hacen falta instrumentos financieros que permitan hacer una realidad práctica en que los medios a los que me refería sean posibles. Para esto hay instrumentos financieros, que son dos: el Fondo de Cohesión Sanitaria y el Fondo de Garantía Asistencial.

Nosotros hemos venido reclamando que esto se desbloqueara cuanto antes, porque hay un reglamento que regula estos fondos. Deberían desarrollar este reglamento. En este sentido, hemos visto que la reclamación de C’s ha sido atendida y que los PGE contemplan la regulación aplicable a este 2021 para este Fondo de Garantía Asistencial. Y que por primera vez se recupera la financiación estatal para este fondo, que son 34 millones en este caso. Es interesante este aspecto y está bien.

En cuanto a la eliminación del copago, todo lo que incida en la igualdad para el trato sanitario de los españoles es bienvenido. Siempre y cuando sea presupuestariamente posible y sepan articularlo, claro. Nos parece bien con la reservas de cuáles van a ser los ingresos finales, si van a ser suficientes o no. Si van a ser capaces de ejecutar y de conseguir el dinero en este sentido, va en la buena dirección, por supuesto. 


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