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La continuidad es una necesidad intrínseca en la política sanitaria, donde no conviene perder de vista el largo plazo. En el ministerio de Sanidad, afectado en últimos años por los bailes de ministros, esta cualidad ha recaído en buena parte en los secretarios generales. Faustino Blanco está llamado a continuar una lista en la que se podrían resaltar también nombres como los de José Martínez Olmos o Rubén Moreno. El Ministerio se lava la cara, pero no cambia de manos. O, al menos, de mano derecha… Una que desde hace tiempo viene abogando con firmeza por reequilibrar las relaciones con el sector.

Dicen que la propia María Luisa Carcedo abogó ante Pedro Sánchez por la continuidad de su secretario general. Sea como sea, se daba casi por hecho desde que Salvador Illa apostó por renovar la Subsecretaría con Alberto Herrera. Asegurar la continuidad del proyecto sanitario socialista implicaba dar continuidad al resto. ¡Voilá! El 28 de enero, el Consejo de Ministros confirmaba, tal como había adelantado EG, el nombramiento de Faustino Blanco. Ahora solo queda esperar la confirmación en las direcciones generales de Farmacia (Patricia Lacruz); Ordenación Profesional (Rodrigo Gutiérrez); Salud Pública Calidad e Innovación (Pilar Aparicio) o Discapacidad (Jesús Celada).

De la consulta a la Administración, dos veces

Cuando María Luisa Carcedo le escogió en septiembre de 2018 para asumir la Secretaria General de Sanidad que dejaba Ricardo Campos, sus conocedores dijeron de él que es una persona “que ha demostrado su capacidad de gestión, compromiso histórico con el proyecto socialista y con la sanidad pública”.

Faustino Blanco, junto a la ex ministra de Sanidad, María Luisa Carcedo.

Esta frase se ajusta a la perfección a quien, en mayo de 2012, decidió abandonar su consulta (lo mismo volvería a hacer con Carcedo) para dirigir (hasta julio de 2015) una Consejería de Sanidad en un momento peliagudo. La crisis ya hacía estragos y no había departamento de salud que no sufriera la imposición de recortes por el Consejo de Política Fiscal.

No empezaba de cero. Blanco ya conocía de sobra el funcionamiento de la Administración. Había trabajado en la Asesoría Técnica de Planificación del Insalud en Asturias; siendo jefe del Gabinete de Estudios del Instituto hasta 1991. Además, fue director general de Salud Pública en Asturias y director gerente del Servicio de Salud del Principado. Pero en un contexto excepcional, la crisis económica puso a prueba la capacidad de disección de este licenciado en Medicina y Cirugía (y médico especialista MIR en Medicina Familiar y Comunitaria).

De aquellos barros, estos lodos, podría decirse. Si por algo se ha caracterizado Faustino Blanco como secretario general de Sanidad es por sus declaraciones. Aunque por una parte es lógico, si se tiene en cuenta que los hechos del Gobierno de Pedro Sánchez quedaron maniatados en cuanto comenzó el periodo en funciones.

Del consejero al secretario general

De las múltiples entradas que registra la hemeroteca de El Global sobre el consejero Faustino Blanco, hay dos que parecen imprescindibles para entender la filosofía de trabajo que defiende el secretario general. En primer lugar, la creación de una Comisión de Uso Racional de los Medicamentos en Asturias; en segundo lugar, su postura en relación al coste de la innovación y el acceso a los medicamentos.

En aquel entonces eran los medicamentos para la hepatitis C. Hoy la innovación es otra, pero el problema para la Administración sigue siendo el mismo —si no peor—. No obstante, si hay un gran elemento diferenciador entre ambas épocas, es el contexto internacional.

Que en 2012 los consejeros de Sanidad se quejaran era parte, por así decirlo, del orden del día. Pero nadie en el Ministerio de Sanidad cuestionaba el statu quo. Ahora, en cambio, España se ha alineado con toda una corriente internacional crítica con el modelo de I+D farmacéutica.

Desde su nueva posición, Faustino Blanco ha sido abanderado de estos tiempos de cambio… Estandarte de una estrategia de transparencia en la fijación de precios que ha llegado a hacerse hueco incluso en el discurso de investidura del presidente del Gobierno. Inaudito.

España y los precios, en seis claves

Faustino Blanco, durante una comparecencia en el Congreso.

Fue Blanco quien encabezó la delegación española en la 72ª Asamblea Mundial de la Salud, cita histórica en la que se aprobó la famosa Resolución de Transparencia. La impulsó Italia, pero España jugó un papel clave a la hora de negociar unos contenidos que pudieran garantizar avales en el Pleno. El texto aprobado (menos ambicioso del borrador inicial) urgía a los estados a promover la transparencia en el ámbito de los precios. El Gobierno tendrá ahora que decidir cómo ejecuta ese compromiso.

España no solo dio su apoyo a esta resolución en la Asamblea Mundial de la Salud. Faustino Blanco participó activamente, y su intervención fue especialmente aplaudida. Habló de la cobertura sanitaria universal y del compromiso de España en acceso a los medicamentos, pero sobre todo habló de precios.

Ante el Pleno de la OMS, Blanco resumió la estrategia española en seis claves, que apuntan cuáles pueden ser los posibles pasos del Ministerio: rigor en el marco regulatorio; transparencia (“el precio debe ajustarse a los costes derivados del proceso de investigación y producción”, dijo); innovación en los modelos de financiación (España presentó el plan de CAR-T); la competencia dinámica del sector (aka Plan de Genéricos y Biosimilares); la medición del valor terapéutico en la práctica clínica (Valtermed) y el papel de las inversiones públicas en I+D.

“De igual a igual”

A ello se suma la declaración de intenciones que Blanco ha planteado en diversas ocasiones, y que vaticina un reequilibrio en las relaciones con el sector y, en concreto, con la industria farmacéutica. Son recordadas sus manifestaciones en las que abogaba por establecer una relación “de igual a igual” con las compañías. Habrá que ver también si esta filosofía impregna su apuesta por una “propuesta país” que haga de España un referente en investigación biosanitaria o la renegociación del Pacto-PIB con Farmaindustria… Blanco ha defendido este pacto en varios ocasiones, como en su intervención en la última edición de los Premios Fundamed & Wecare-u, calificándolo como uno de esos acuerdos “que facilitan las políticas de investigación y el acceso a los medicamentos”.

Faustino Blanco clausuró la XVIII edición de los Premios Fundamed & Wecare-u en 2019.

Ni qué decir tiene que la relación del Ministerio con los farmacéuticos tampoco pasa por su mejor momento. A falta de un plan estratégico que promueva el potencial del farmacéutico como agente de salud, Blanco siempre ha manifestado su apoyo al “modélico” modelo nacional y la importancia de las oficinas de farmacia en el sistema sanitario y la Salud Pública. “La farmacia está al nivel de orgullo que nos da la Organización Nacional de Trasplantes”, llegó a ejemplificar en recientes intervenciones públicas.

Eso sí, queda por ver, de cara a ellos, si Sanidad optará finalmente por aplicar todas las medidas lesivas para el sector que se remitieron a Bruselas, como un nuevo sistema de subastas nacional, un SPR que bajaría en un nivel de ATC o el Plan de Genéricos y Biosimilares. A mediados de 2019, Blanco consideraba “aventurado” decir si aplicarían las recomendaciones de AIReF. Pero entonces estaba en funciones.