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España e Italia han plantado cara a Europa en un pleno extraordinario donde no se produjeron avances significativos. Los dos países europeos más afectados por la crisis del coronavirus —ambos superan ya a China en número fallecidos por el Covid-19— han presionado al Consejo Europeo para encontrar una respuesta fiscal coordinada en los próximos 15 días. Exigen al Eurogrupo un plan de medidas económicas más ambicioso.

Así, tras el rechazo de un primer documento por parte del presidente español, Pedro Sánchez, y el primer ministro italiano, Giuseppe Conte, continúan patentes las diferencias entre los Estados miembro para alcanzar un acuerdo económico. Mientras países del norte, como Alemania, Países Bajos, Austria o Finlandia bloquean las medidas más ambiciosas, los del sur, como España, Francia o Italia, apuestan por la emisión de deuda europea (los llamados eurobonos o, en este caso, coronabonos).

Discrepancias entre norte y sur

De hecho, el eurodiputado socialista, Javier Moreno, sacó a relucir el tema durante su intervención en el Parlamento. “Hemos pedido a los líderes europeos y a la Comisión la aprobación de un plan con 25 medidas urgentes para combatir la crisis social y económica generada por el Covid-19”, dijo. Y reclamó, en consonancia con la iniciativa lanzada por Sánchez, un “nuevo plan Marshall de inversión europea común financiado por un instrumento de deuda común que contemple la inversión de eurobonos”. Sin embargo, tras más de seis horas, la reunión del 26 de marzo por videoconferencia de los líderes de la UE no llegó a buen puerto.

También surgieron discrepancias en cuanto a la activación del MEDE, un fondo de rescate europeo que permitirá dar líneas de crédito a las capitales que lo soliciten por un valor de hasta el dos por ciento de su PIB. Los del sur de la UE abogan por que las condiciones de acceso a este fondo sean mínimas y se abra de manera colectiva; los del norte, en cambio, defienden que estas líneas de crédito deben vincularse a una serie de reformas posteriores para regresar pronto a la estabilidad financiera.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ya advirtió de estas desaveniencias al inicio de la cumbre. En su discurso, apeló a la solidaridad y rechazó “colocar barreras” entre los países de la UE, pues fue “el primer reflejo de alguno de los Estados miembro”. Siguiendo la misma línea, recalcó que “no tiene sentido vetar las exportaciones” (como hicieran Alemania o Francia en su momento) porque ningún país puede atender al suministro médico por sí solo. “La libre circulación de bienes y servicios es nuestra mejor baza”, señaló.

Una respuesta conjunta y solidaria

En relación al suministro, Von der Leyen destacó el “equipamiento atascado en las fronteras”, por lo que tuvieron que tomar medidas para liberar los bloqueos. “Solo si nos ayudamos los unos a los otros podemos ayudarnos a nosotros mismos”, concluyó la alemana. Y Esteban González, eurodiputado del Partido Popular, apostilló que “no está fallando la UE, sino la solidaridad entre los gobiernos europeos”.

Durante las últimas semanas, la Comisión ha volcado sus esfuerzos por tomar medidas extraordinarias y llevar a cabo una coordinación entre los países de la UE. Unas medidas que “están sirviendo para que los Estados miembros se ayuden entre sí”, según von der Leyen. Y son esas actuaciones que señala la presidenta de la CE las que sí salieron adelante en el pleno.

Los eurodiputados, en un acontecimiento histórico para el Parlamento al verse obligados a votar a distancia, aprobaron la adopción de medidas específicas para movilizar inversiones en los sistemas sanitarios de los Estados miembro. Asimismo, respaldaron la ayuda financiera para los países gravemente afectados por la emergencia de salud pública y la suspensión de los llamados “vuelos fantasma”. Según la presidenta de la comisión de Transporte, Karima Delli, “a nadie le interesa que vuelen aeronaves vacías, pues tiene un gran impacto ambiental y económico”.

Mayor inclusión

De este modo, la respuesta económica al coronavirus ha sido abordada con la creación de existencias europeas de equipamiento médico, que la Comisión financiará en un 90 por ciento. Von der Leyen también recordó que, por primera vez, se ha activado la cláusula de suspensión del Pacto de estabilidad y crecimiento. Esto permitirá a todos los Estados miembros “usar toda la munición de la que disponen” para hacer frente a la crisis de la pandemia. Así, podrán elevar su gasto público todo lo necesario.

Sin embargo, aún queda camino por recorrer. Mientras el virus avanza, los ministros europeos de economía y finanzas deberán tener el nuevo borrador de propuestas que se volverán a discutir en la Cámara en dos semanas.

El debate se cerró con el compromiso de tener en cuenta “la naturaleza sin precedentes del choque del Covid-19”. El texto final pactado por los 27 concluye que, a la vista de los acontecimientos, la respuesta “será incrementada de un modo inclusivo”. El documento también insta a los responsables económicos de los gobiernos europeos a buscar posibilidades para aumentar la aportación del Banco Europeo de Inversiones, que la propia institución cifra hasta ahora en 40.000 millones de euros.


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