J. R-T/ C.L. Madrid | viernes, 19 de enero de 2018 h |

El Senado acogió la semana pasada la segunda sesión dedicada a la Medicina Personalizada. En esta nueva cita los senadores pudieron conocer cuál es la experiencia a nivel europeo y cuáles son los retos de España para sumarse a este conocimiento con el objetivo de implementar su propia estrategia nacional. Las tareas que llegan desde el continente son, principalmente, dos: fomentar la coordinación y el trabajo en red, circunstancias donde se enfoca a diario el Comité Internacional de Medicina de Personalizada (Icepermed).

Además, la Cámara Alta también pudo conocer una de las tareas que la Unión Europea demanda antes de seguir avanzando en esta innovación médica. Bruselas quiere que los Estados Miembro elaboren una nueva Ley de Protección de Datos que mire de frente a los avances que se vayan produciendo en Medicina Personalizada. Además, desde Europa también persiguen hacer un mapa temporal de las tareas a nivel regional, nacional e internacional en los próximos diez años para tratar de construir proyectos que allanen el camino a la medicina de precisión.

Toda esta información llegó al Senado de la mano de Ángel Miguel Alonso, médico especialista en genética clínica e investigador en la Unidad de medicina genómica de Navarrabiomed, que forma parte del comité europeo. Este experto, además, mostró a los senadores las iniciativas que se están produciendo dentro de las fronteras españolas y que colocan a la comunidad autónoma de Navarra a la cabeza con su Proyecto Nagen 1.000. Como explica Alonso, esta estrategia —que se puso en marcha en 2016— está liderada por el centro de investigación biomédica Navarrabiomed, que tiene como objetivo trasladar el uso de la tecnología más vanguardista de análisis de genoma humano completo a la red sanitaria pública de Navarra. Para ello se pretende analizar 1.000 genomas de pacientes y sus familiares con enfermedades raras y algunos tipos de cáncer. “Es una aplicación transversal, inherente a todas las especialidades y está centrada a nivel hospitalario en todas las especialidades y la idea es, en las siguientes fases del proyecto, abrir el reclutamiento y la participación de pacientes a los hospitales comarcales e incluso a la atención primaria”, asegura.

Además, la experiencia navarra acerca a España a una de las demandas europeas ya citadas. El trabajo en red es otro de los fuertes de la comunidad autónoma. Actualmente, participan en distintas redes con el centro nacional de análisis genómicos de Barcelona, y con el área de bioinformática de la Fundación Progreso y Salud de Valencia. A su vez, Navarrabiomed está desarrollando las plataformas de bioinformática que permitirán en un futuro hacer el análisis de los pacientes. Como indicó Alonso, el trabajo en red con los diferentes centros de investigación implica el desarrollo tecnológico. España, en este sentido, no se puede quedar atrás. “La genética clínica nos permitirá hacer mejores diagnósticos en pacientes que sabíamos que podían tener alguna alteración genética y mejorar su pronóstico: tener una idea más clara de las predisposiciones a tener una alteración genética grave en el futuro”, explica el experto. Además, no hay que perder de vista que permitirá estratificar a los pacientes para los tratamientos y determinar su perfil farmacológico para que los tratamientos sean más eficaces y menos tóxicos.

En este segundo encuentro en la Cámara Alta, el experto continuó con la reflexión sobre el futuro de este escenario que ya hay que empezar a construir. “Existe una utilización de la medicina genómica como parte integral”, apunta Alonso.

La medicina genómica es la primera piedra sobre la cual se tendrá que sostener otras capas como la proteómica, metabolómica. “Estas capas que se van añadiendo van aumentando el conocimiento y hace la información del paciente sea más densa, es decir, vamos describiendo los genomas de muchos pacientes, por lo que tendremos cada vez más conocimiento de qué enfermedades se asocian con qué mutaciones genómicas y esto redundará en beneficio de todos”. La consecuencia a su juicio es la aparición de la “floreciente industria genómica que está llamando poderosamente el interés de los financiadores y los inversores privados”.

El Senado acogió la semana pasada la segunda sesión dedicada a la Medicina Personalizada. En esta nueva cita los senadores pudieron conocer cuál es la experiencia a nivel europeo y cuáles son los retos de España para sumarse a este conocimiento con el objetivo de implementar su propia estrategia nacional. Las tareas que llegan desde el continente son, principalmente, dos: fomentar la coordinación y el trabajo en red, circunstancias donde se enfoca a diario el Comité Internacional de Medicina de Personalizada (Icepermed).

Además, la Cámara Alta también pudo conocer una de las tareas que la Unión Europea demanda antes de seguir avanzando en esta innovación médica. Bruselas quiere que los Estados Miembro elaboren una nueva Ley de Protección de Datos que mire de frente a los avances que se vayan produciendo en Medicina Personalizada. Además, desde Europa también persiguen hacer un mapa temporal de las tareas a nivel regional, nacional e internacional en los próximos diez años para tratar de construir proyectos que allanen el camino a la medicina de precisión.

Toda esta información llegó al Senado de la mano de Ángel Miguel Alonso, médico especialista en genética clínica e investigador en la Unidad de medicina genómica de Navarrabiomed, que forma parte del comité europeo. Este experto, además, mostró a los senadores las iniciativas que se están produciendo dentro de las fronteras españolas y que colocan a la comunidad autónoma de Navarra a la cabeza con su Proyecto Nagen 1.000. Como explica Alonso, esta estrategia —que se puso en marcha en 2016— está liderada por el centro de investigación biomédica Navarrabiomed, que tiene como objetivo trasladar el uso de la tecnología más vanguardista de análisis de genoma humano completo a la red sanitaria pública de Navarra. Para ello se pretende analizar 1.000 genomas de pacientes y sus familiares con enfermedades raras y algunos tipos de cáncer. “Es una aplicación transversal, inherente a todas las especialidades y está centrada a nivel hospitalario en todas las especialidades y la idea es, en las siguientes fases del proyecto, abrir el reclutamiento y la participación de pacientes a los hospitales comarcales e incluso a la atención primaria”, asegura.

Además, la experiencia navarra acerca a España a una de las demandas europeas ya citadas. El trabajo en red es otro de los fuertes de la comunidad autónoma. Actualmente, participan en distintas redes con el centro nacional de análisis genómicos de Barcelona, y con el área de bioinformática de la Fundación Progreso y Salud de Valencia. A su vez, Navarrabiomed está desarrollando las plataformas de bioinformática que permitirán en un futuro hacer el análisis de los pacientes. Como indicó Alonso, el trabajo en red con los diferentes centros de investigación implica el desarrollo tecnológico. España, en este sentido, no se puede quedar atrás. “La genética clínica nos permitirá hacer mejores diagnósticos en pacientes que sabíamos que podían tener alguna alteración genética y mejorar su pronóstico: tener una idea más clara de las predisposiciones a tener una alteración genética grave en el futuro”, explica el experto. Además, no hay que perder de vista que permitirá estratificar a los pacientes para los tratamientos y determinar su perfil farmacológico para que los tratamientos sean más eficaces y menos tóxicos.

En este segundo encuentro en la Cámara Alta, el experto continuó con la reflexión sobre el futuro de este escenario que ya hay que empezar a construir. “Existe una utilización de la medicina genómica como parte integral”, apunta Alonso.

La medicina genómica es la primera piedra sobre la cual se tendrá que sostener otras capas como la proteómica, metabolómica. “Estas capas que se van añadiendo van aumentando el conocimiento y hace la información del paciente sea más densa, es decir, vamos describiendo los genomas de muchos pacientes, por lo que tendremos cada vez más conocimiento de qué enfermedades se asocian con qué mutaciones genómicas y esto redundará en beneficio de todos”. La consecuencia a su juicio es la aparición de la “floreciente industria genómica que está llamando poderosamente el interés de los financiadores y los inversores privados”.