J. R-T Madrid | viernes, 06 de octubre de 2017 h |

Las negociaciones entre los dos partidos más votados de España para certificar un Pacto por la Sanidad siguen estancadas. Más allá del ruido que estos días llega desde Cataluña, que hace difícil cualquier acercamiento político, tanto PP como PSOE tienen diferencias importantes sobre el modelo sanitario que el país necesita. Las distancias ideológicas entre ambas formaciones se concretan en el Real Decreto 16/2012, que desde su aprobación ha remarcado sus posiciones. La asistencia sanitaria como derecho universal y la reforma del copago son las exigencias que los socialistas se esfuerzan en modificar pero que el Partido Popular no las entiende más allá de la oposición política de cara a la galería.

La semana pasada, los portavoces de la Comisión de Sanidad en el Senado de ambos partidos, Antonio Alarcó y José Martínez Olmos, se reunieron en la Real Academia de Farmacia en el marco de un ciclo de conferencias organizado por Asedef. “PP y PSOE no estamos de acuerdo, por ejemplo, en cómo interpretar la universalidad de la asistencia sanitaria y tenemos que ver cómo solventarlo en un marco jurídico nuevo, porque hay elementos que están siendo barreras de acceso a un sistema que tenía que ser equitativo”, dijo Martínez Olmos. Las palabras del senador socialista fueron respondidas por Alarcó, quien abrió la puerta a “discutir el decreto y determinar qué es un ajuste y qué un recorte”.

Sin embargo, el senador popular cree que las diferencias ideológicas deben estar por detrás del pragmatismo ante un nuevo paradigma social que requiere de un gran acuerdo. “Tenemos la obligación moral, ética y política de buscar un pacto que garantice la sostenibilidad del sistema sanitario español”, señaló el senador del Grupo Popular, Antonio Alarcó, quien advirtió que, con la demografía actual, el sistema corre el riesgo de “griparse” y no será sostenible si no se alcanza ese Pacto de Estado.

Esa visión pragmática ante el riesgo a derivar en un sistema insolvente fue el mayor punto de acuerdo que mostraron ambos políticos. “La ciudadanía quiere una Sanidad pública, universal, equitativa y de calidad, y tenemos que hacer posible que la manera de organizarla y financiarla responda a estos parámetros”, dijo Olmos, quien posteriormente matizó que “la organización, gestión y financiación de la Sanidad puede depender de la ideología política, pero cuando su sostenibilidad está en juego hay que acordar los puntos de vista diferentes”.

El senador del Grupo Socialista recordó que la Sanidad es un elemento de generación de riqueza del país. “Una Sanidad bien gestionada se convierte en la primera empresa generadora de puestos de trabajo directos e indirectos, además con profesiones cualificadas que trascienden a la sociedad valores sociales y éticos”, destacó. Martínez Olmos dijo que el SNS es un buen sistema sanitario, pero tiene problemas “por decisiones del Gobierno, por los desafíos de la Sanidad, por la estructura territorial, por una financiación insuficiente y unos problemas de acceso en determinados ámbitos”. Para lograr el Pacto de Estado, hay que resolver estas diferencias y, sobre todo, acordar un sistema de financiación con acuerdo autonómico.

Tanto Martínez Olmos como Alarcó apostaron porque la financiación para la Sanidad sea finalista, ya que, según Martínez Olmos, “al no serlo, corremos el riesgo de usar la Sanidad como argumento de financiación de la comunidad autónoma”. En temas de financiación, Alarcó puso el acento en los fondos éticos, la filantropía y el mecenazgo que, a su juicio, serán puntos definitivos de financiación y no son óbice para que el Estado “invierta lo que tiene que invertir” en Sanidad por ciudadano.


El senador del PP, Antonio Alarcó, advierte de que el sistema corre el riesgo de dejar de ser sostenible



El Partido Popular y el PSOE coinciden en que la financiación del Sistema Sanitario debe ser finalista