J. Ruiz-Tagle Madrid | viernes, 14 de octubre de 2016 h |

Tras pasar por la Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria (ENVI), la eurodiputada Soledad Cabezón decidió aterrizar en Madrid para presentar su proyecto de informe para mejorar el acceso a los medicamentos. Lo hizo bajo el paraguas de la Organización Médica Colegial (OMC) y consciente de que será la hoja de ruta de sus compañeros nacionales tanto en el Congreso de los Diputados como en el Senado. En contraposición con la oposición sufrida en Europa, Cabezón contó con el apoyo del presidente de la OMC, Juan José Rodríguez Sendín, para cada uno de los cuatro pilares en los que se sostiene el informe: precios, patentes, calidad de la innovación e investigación clínica.

El máximo representante de los médicos considera que muchas veces los precios propuestos por la industria farmacéutica constituyen una barrera significativa al acceso de los enfermos. “Un país como el nuestro no puede estar a la cola en el balance de pago respecto a los fármacos”, incidió Sendín. Así, la OMC indica que resulta imprescindible que el precio de los medicamentos utilizados en los tratamientos tenga en cuenta los presupuestos de sanidad nacionales. “El precio de algunos fármacos es insostenible, por mucha supervivencia que aporten… Entonces, ¿cuánto debería cobrar un pediatra que cura a un niño de una neumonía?”, se preguntó Sendín.

El actual sistema de patentes también fue criticado desde la Organización Médica Colegial, quien apresura a los Estados a exigir a la Comisión Europea que estudie modelos alternativos “a los basados en monopolio de patentes”. Rodríguez Sendín aseguró que esta situación se permite desde los Gobiernos, “llegando al punto de instaurarse precios que no son justificados, dificultando el acceso a los nuevos medicamentos”. Además, achacó que “ya no se investiga para curar sino para hacer negocio”.


La Organización Médica Colegial cree que el actual sistema de patente es disfuncional


Desde la perspectiva de la investigación clínica, y alineada con las propuestas de Cabezón, la OMC pide que la colaboración público privada avance a mayor ritmo que el actual. “La investigación en salud pública y enfermedades raras debe protegerse y alentarse desde los poderes públicos, pero también con la colaboración de la industria farmacéutica como parte de su responsabilidad social corporativa”, explican. De esta forma, apoyan la tasa sobre los beneficios de la industria para financiar investigaciones en proyectos públicos.

Asimismo, la OMC también solicitó, al igual que hace el informe, que la innovación que llegue a los Sistemas Sanitarios sea de calidad. El presidente de la OMC reclamó a la industria que “investigue en moléculas nuevas que hacen falta como los antibióticos en lugar de modificar viejas con mejoras poco sustanciales”.

Por último, la OMC también se posicionó respecto a la política a seguir con los medicamentos genéricos. Al igual que se afirma en el informe, Rodríguez Sendín asegura que las políticas que potencian genéricos consiguen reducir la factura farmacéutica en torno a un 20 por ciento.