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El cambio climático, considerado el mayor desafío de nuestro tiempo por la Organización Mundial de la Salud (OMS), es “el caldo de cultivo perfecto” para servir de vector en el aumento de problemas relacionados con la salud de las personas. Esta es la principal conclusión de los distintos expertos consultados en materia de cambio climático y salud reunidos en la jornada ‘Greentalks: Cambio Climático y Salud’.

Las consecuencias originadas por el cambio climático afectarán especialmente a los enfermos con patologías previas. Así lo ha recordado el Neumólogo Especialista Hospital Universitario de Gran Canaria Dr. Negrín, Carlos Cabrera, durante el encuentro virtual, organizado por Muy interesante y Gaceta Médica y desarrollado con el apoyo de Fundamed y GSK.

Factores del cambio climático en la salud

En este sentido, Cabrera ha subrayado ejemplos que podrían ser determinantes en un futuro, como las próximas sequías. Las consecuencias del cambio climático en las cosechas  “provocarán que los cultivos no sean viables en muchas partes del planeta originando problemas de nutrición”. Estas circunstancias construirán un sistema inmunológico “menos preparado para las infecciones que podamos tener en un futuro”, ha comentado.

Asimismo, el especialista ha hecho especial énfasis en la subida de temperaturas y en el calentamiento global, “una de las consecuencias más importantes”. Un cambio en el clima terrestre arrastrará consigo a la flora y fauna que estaban habituadas a unas características ecosistémicas concretas. Estas circunstancias provocarán nuevos vectores de enfermedades, según el experto. Cabrera subraya que este tipo de situaciones ya pueden apreciarse con algunas enfermedades como el dengue.

“El dengue en los años 90 afectaba alrededor de 8-9 millones de personas, ahora afecta a 58 millones”

Neumólogo Especialista Hospital Universitario de Gran Canaria Dr. Negrín, Carlos Cabrera

La subida de temperaturas también influirá en las olas de calor que actualmente vivimos. “Por cada grado extra de la temperatura normal habrá un incremento de la mortalidad de un 3 por ciento”, ha señalado el neumólogo.

A pesar de ello, las olas de calor matan actualmente a menos personas que, por ejemplo, en 2003, cuando murieron 70.000 europeos a consecuencia de una subida extrema de temperaturas. Este hecho “nos hizo aprender y evolucionar en nuestra capacidad de anticipación”, ha explicado el profesor de investigación del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Fernando Valladares.

Sistema sanitario: una barrera a la que no recurrir siempre

Para entender las implicaciones de todo ello, Valladares expone el llamado “triángulo del desastre”. Cada lado del triángulo, y el tamaño implícito de cada arista, simboliza un factor agravante. El primero muestra la vulnerabilidad del evento climático extremo, el segundo lado del triángulo refiere al grado de exposición al mismo y el tercero a la intensidad del fenómeno.

A pesar de ello, Valladares considera que existen “mecanismos de adaptación social y de comportamiento responsable” necesarios para consolidar un cambio de conciencia en relación al cambio climático.

“No siempre hay que recurrir a la barrera de contingencia del sistema sanitario”

Profesor de investigación del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Fernando Valladares

En este sentido, Valladares ha puesto como ejemplo la “hiperprotección” de los niños en los países desarrollados. Este resguardo de los niños provoca que mueran menos, a pesar de ser parte de la población más vulnerable. El experto señala que esta mentalidad puede trasladarse a otros ámbitos de actuación que impliquen no sobrecargar los sistemas sanitarios en un futuro.

Para lograr que todos los agentes activos vayan en una misma dirección, Valladares considera que es necesaria una “gobernanza global”. Un modelo que precise soluciones a nivel planetario. Asimismo, el científico hace hincapié en que la mitigación del cambio climático debe ser “un objetivo irrenunciable”. Para ello, es necesario “trabajar rápidamente” en medidas de adaptación y “ejemplos esperanzadores”.

“No dejamos de ser parte de un ecosistema, el cambio climático ha puesto un enfásis en las enfermedades infecciossas que tienen relación con la zoonosis“, destaca Valladares.

Pacientes de EPOC y cambio climático

Los pacientes también han estado representados en el debate, gracias a la participación de Nicole Hass, portavoz y asesora técnica de la Asociación de Pacientes con Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (APEPOC).

3 millones de personas sufren de EPOC actualmente en España, un conjunto de personas que se ven directamente influenciadas por factores como la contaminación atmosférica.

Desde la asociación, Hass destaca que los pacientes de EPOC tienen claro que la contaminación “les perjudica muchísimo, respiran peor, tienen fatiga y disnea”.

Por este motivo, Hass insta a la sociedad a fomentar la comunicación entre familiares, universidades, colegios, y entornos laborales para generar una corresponsabilidad que beneficie a los pacientes.

“La comunicación con la sociedad es importante para concienciar y tener corresponsabilidad”, ha destacado Hass, ya que los pacientes de EPOC necesitan “unas condiciones óptimas” que muchas veces se ven perjudicadas por los factores del entorno en el que viven.

Política climática

En este sentido, la política europea está encaminada en una ruta más sostenible con el Pacto Verde Europeo, un conjunto de estrategias “fundamentales” que van a permitir avanzar a Europa en el camino de la descarbonización, ha explicado el Eurodiputado socialista y miembro de la Comisión de Seguridad Alimentaria, Salud Pública y Medio Ambiente (ENVI), Nicolás González.

La pandemia de la COVID-19 “ha puesto la ecología en el centro de los debates”, ha señalado González, un hecho que “es necesario reforzar para que continúe hacia delante”.

Asimismo, estrategias como la economía circular, las inversiones verdes y la reducción de emisiones forman parte del eje vertebral de la normativa europea. Según el eurodiputado, el Pacto Verde Europeo va a suponer un impulso en la transición ecológica y digital europea, un hecho “que deberían aprovechar las compañías para ser más proactivas”.

El eurodiputado subraya que es importante “establecer un mapa de ruta para ver cómo lo vamos haciendo”. Según González, todo cambio lleva un coste asociado y las medidas que promueva el Pacto Verde Europeo van a provocar que las industrias “se adapten al camino ecológico”.

Los cambios promovidos por la ley del clima deben establecerse “con el menor coste posible, cuidando al planeta y sin dañar a las compañías”

Eurodiputado socialista y miembro de la Comisión de Seguridad Alimentaria, Salud Pública y Medio Ambiente (ENVI), Nicolás González

Papel de la industria farmacéutica

En este sentido, el vicepresidente y director de Patient Advocacy de GSK España, Esteban Palomo, ha destacado la importancia de liderar dichas acciones porque “la protección del entorno natural es un activo estratégico”. Por ello, desde GSK consideran que proteger los recursos naturales es necesario para seguir ofreciendo productos de calidad a los pacientes.

“La preservación del medio ambiente se convierte en una ‘clave’ para la industria farmacéutica, puesto que desarrollamos una importante actividad industrial que depende de servicios ecosistémicos y recursos naturales”

El vicepresidente y director de Patient Advocacy de GSK España, Esteban Palomo

En línea con lo dispuesto en por el Objetivo de Desarrollo Sostenible número 3, la compañía farmacéutica GSK prevé para el año 2030 reducir su huella ambiental a una cuarta parte. De la misma forma, ‘para el año 2050 la compañía pretende contar con una cadena de valor exenta de emisiones. Desde GSK pretenden que las acciones que generan impacto positivo puedan servir de ejemplo al resto de sectores.

“Todos somos pacientes, es solo cuestión de tiempo”, señala Palomo.

Medicamentos sostenibles

La compañía farmacéutica GSK invierte en medicamentos verdes, como por ejemplo en aerosoles más sostenibles que los convencionales. Un inhalador presurizado habitual contamina alrededor de 28-36 kg de CO2eq, lo que supone una cantidad equivalente a un trayecto de 259-333 km en coche, mientras que un inhalador de polvo seco contamina apenas casi 1kg de CO2, equivalente a 6 km de recorrido. En España se venden más de 16 millones de inhaladores convencionales en la actualidad.


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