C. M. L. Madrid | viernes, 19 de octubre de 2018 h |

Con el Senado en ciernes de ultimar la lista de recomendaciones para trazar la Estrategia Nacional de Medicina Genómica, el escenario en la medicina de precisión parece que va cobrando forma.

La última sesión de la Ponencia de Estudio sobre Genómica siguió despejando el camino con aportaciones y coincidencias en los ponentes. En esta ocasión, el turno era para la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), el Instituto Roche y la experiencia del Servicio de Genética del Hospital Clínico Universitario Virgen de la Arrixaca y del Servicio de Oncología del Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria.

Equidad en el acceso y el reconocimiento de la especialidad de Genética Clínica fueron las dos patas que más se han ido repetido en estas jornadas.

Como explica Encarna Guillén, jefa del Servicio de Genética de La Arrixaca, urge reconocer esta especialidad “como elemento fundamental para trasladar los avances en medicina de precisión”. Una cuestión de gran importancia, junto con la necesidad de garantizar la equidad en el acceso a los tratamientos. “La genómica supone un abordaje trasversal y multidisciplinar y un cambio. Es imparable”, apunta Guillén, que recuerda por ello que la estrategia debe contar “con financiación específica y con la acción conjunta de varios ministerios”.

Desde el punto de vista de la investigación, España también tiene tarea en crear nuevos modelos de investigación y acelerar estos estudios. Ruth Vera, presidenta de SEOM, tiene claros los ejes de la futura estrategia: obtención de datos; su análisis e interpretación para la clínica.

En materia de obtención de datos, la oncóloga hizo hincapié en aumentar el conocimiento de las personas sanas con un reclutamiento de voluntario; crear biobancos centralizados para el procesamiento, almacenamiento y análisis de datos; y reforzar los contenidos de las ciencias ómicas en la formación.

Con respecto al análisis de los datos, son fundamentales las historias clínicas informatizadas con datos estructurados y favorecer el acceso a esa información. Además se debe incluir la información molecular, los tratamientos fallidos, junto a un protocolo de consentimiento informado, y modelos de recogida de datos .

Con respecto al marco ético, está claro que se debe trazar un modelo jurídico y deontológico nacional que responda a las exigencias éticas asociadas a la recolección y almacenamiento de información.

El trabajo en red volvió a ser eje también del discurso. Como indica Ramón Colomer, director de la Cátedra UAM-Fundación Instituto Roche de Medicina Personalizada de Precisión, “hay que buscar un nuevo sistema de centralización, pero sobre todo, de ordenación”.

El experto tampoco se olvida de la financiación de esta estrategia nacional. Confía que al final de la legislatura se materialice y que las comunidades autónomas lo implementen con equidad.